martes, 30 de julio de 2019

Capitulo 50: El seropositivo.


Todos habíamos oído hablar del VIH, nací en los ochenta y la palabra SIDA era tan fuerte que de niños no nos atrevíamos a pronunciarla. Era la palabra maldita, la peor de las enfermedades, la enfermedad sin cura. Nuestros ídolos se había ido por culpa del maldito virus, como Freddie Mercury, el maravilloso cantante de Queen. Si en el patio del colegio alguien te llamaba "sidoso" le pegabas dos hostias, porque era un insulto imperdonable, era el estigma más grande seguramente que una persona podría sufrir.

Como sabeis empecé muy tarde en el mundillo gay, nunca viví la época más dura de la enfermedad, pero hace 10 años, todavia se le tenia un enorme respeto al virus. Sabia que tenia una vida muy promiscua, y sabía que obviamente habría follado con mucha gente seropositiva, pero Dario era la primera persona en mi vida que conocía, que podia llamar de amigo, y que sabía que era portador del virus.

Era ponerle un rostro y un alma a una enfermedad.

No voy a arrancar este capitulo haciéndome el héroe, diciendo que no hay nada que temer y mostrando que no tenia miedo. Estaba cagado, esa es la verdad, lo contrario sería mentiros. No había llegado a los treinta y era un rallado de todas las ETS a pesar de que nunca había tenido ninguna, ninguna si no incluimos unas ladillas bastante molestas, es lo que tiene ser una bola de pelo.

Durante toda la noche a penas dormí, por el día me movia nervioso de un lado a otro, más nervioso de lo que soy aún. Hasta que por fin me pude quedar con Fran a solas y este me preguntó que cojones me pasaba, pues me conocía tan bien que sabía que algo me rondaba.

- Entonces ¿lo sabías? - pregunté
- Si, me lo dijo - confesó Fran para mi sorpresa.
- Joder, ¿no deberías de habérmelo dicho Fran? - me puse bastante nervioso.
- A ver Marck, cojones, que todos sabemos que eres un puto rallado con cualquier cosa de estas, que si me ha caído un poco de lefa en el labio, que si me sangra una encía... estaba esperando el momento para contártelo, de verdad.

La verdad es que Fran tenia razón, y tenia razón por un motivo, por el desconocimiento, Casi siempre tenemos miedo de lo que no sabemos, por eso la ignorancia causa tantos enemigos, ni era tan fácil contagiarse, ni yo tenia tanto de que preocuparme.

- Estoy enfadado contigo - dije
- Tienes todo el derecho, avísame cuando se te pase.

Joder como odiaba a que Fran me controlara cuando estaba de mala hostia, el tio era tan pasota que sabía como dar por culo incluso cuando me enfadaba. Decidi que lo mejor era ir a ver a Alberto, al menos el era médico y sabría que debía de hacer, porque por mi parte estaba a punto de hacer saltar nuestro "trimonio" por los aires, y me daba pena porque sabía que era por miedo y que Dario no se merecia eso.

- Que te preocupa Marckitos - dijo Alberto.
- Joder, pues ya lo sabes...
- A ver Marck, que ya hace años que ya nadie se muere de SIDA, ¿o no sabes que es la TARGA?
- ¿La que...?
- La TARGA maricón, es una combinación de fármacos que hacen que el virus no se multiplique, y no tiene el virus activo en la sangre.
- ¿Y porque no se va el virus entonces?  - pregunté yo curioso.
- Pues mira  a veces las personas piensan que los medicos lo sabemos todo, pero en pleno año 2009 no lo sabemos todavia, sabemos que el virus parece quedarse dormido en la medula pero realmente no lo tenemos confirmado.
- Entonces ¿no tengo que temer nada?
- Bueno, hay mas cosas que preocuparse, pero seguramente Dario es indetectable.
- ¿es que?
- Indetectable, que tiene tan pocos bichitos que ni siquiera las maquinas que usamos pueden medirlo, es más ¿sabes que? se están haciendo estudios y las personas indetectables parece que no pueden transmitir el virus, asi que quédate tranquilo.

La verdad es que hablar con Alberto siempre me calmaba, al contrario que Fran que me ponia de los nervios, Alberto era tan "hermano mayor" conmigo que sabía que pasará lo que pasará podía contar con él, para todo.

- ¿De verdad Marckitos vas a dejar de estar con una persona como Dario por eso? Créeme el que lo pierde eres tú no él. Vete a hablar con él , haz lo que tu consideres, pero enfréntate a tus miedos.
Mira se que tienes un buen corazón, los médicos vemos muchas cosas, muchas enfermededas y vemos a las familias y amigos que no se separan ni un momento de sus enfermos.

Alberto siempre tenia esas frases lapidarias que te hacían pensar durante dias. Aquel dia lo pasé en el café Figeroa fumando y pensativo, estaba muy nervioso porque Dario llegaría por la tarde mientras Fran trabajaba y tendría que hacer lo que Alberto me decía, enfrentarme a mis miedos.

- Lo sé Dario
- ¿el que Marck? - Dario se quedo un poco descolocado
- Lo tuyo
- Ah, ¿te lo ha dicho Fran?
- No, vi las medicinas en tu mochila. No la abrí de verdad, estaba la cremallera abierta.
- No te preocupes, yo te lo quería contar pero Fran me dijo ...
- Ya, ya se lo que te dijo - interrumpí
- Bueno, pues ... esto es lo que hay Marck, si no quieres seguir con este momento estás en tu derecho, lo entiendo.

Si sabia lo que había, no escuchaba ya a Dario en mi cabeza todo empezó a dar vueltas, de verdad iba a dejar pasar la oportunidad de estar con Dario por mis miedos, como podia ser tan valiente para unas cosas y tan cobarde para otras. Cuando era pequeño me pegaba con niños que me sacaban una cabeza solo para defender a mis compañeros, y ahora me iba a echar a atras por unos bichitos que ni siquiera podia ver, y como me había dicho Alberto, ni siquiera parecían peligrosos para mi.

Pues hice lo que mis impulsos decían que hiciera, pues así era yo con 29 añitos, un impulso vivo. Cogi con mis manos por el cuello a Dario y empece a besar su boca de la forma mas delicada y suave que podia, mientras lo hacia Dario pasó de estar con los ojos como platos a tener ojos cerrados y dejarse llevar;

- Marck... - dijo entre cortado y sin saber que hacer.

No pudo decir nada mas, llegó la hora de enfrentarme a mis miedos, no os voy a decir que me dieron mil pensamientos en la cabeza mientras abrazaba con fuerza a Dario y lo empotraba contra el sofa, pasaron muchos pensamientos si, pero sobre todo uno, no iba a follarmelo brutalmente como solíamos hacer, iba a ser lo mas cariñoso y cercano. Y asi hice de la manera mas tierna que Pierre me había enseñado, aunque primero fui muy bruto prácticamente me arranqué la camisa que llevaba y me desnudé y después de dejar a Dario a cuatro patas arrancando su ropa y fui lamiendo sus espaldas, su cuello y su boca con una delicadeza que transmitiera un "tranquilo, esto está bien". Dario tenia todos los pelos de punta, y apenas podia parar de gemir, la verdad es que no le había visto nunca asi con Fran.


me arranqué la camisa
que llevaba y me desnudé


Pero fruto de mis nervios cuando iba a metersela a Dario, que estaba a tiro para una buena metida no se me ponía dura "vamos Marck, no me jodas, no es momento para fallar " es todo lo que decía mi cabeza, asi que me agache y comencé a comerle el culo a Dario, que tenia un culazo increíble y muy sabroso, asi aproveche para masturabarme y ponerla bien dura mientras iba besando y metiendo mi lengua en el estrecho culo de Dario.

Una vez concentrado me dije a mi mismo, "vamos a ver Marck, has follado con Dario cientos de veces, jamás te ha pasado esto, está todo en tu puta cabeza". Cogi un condón y con un fuerte mordisco lo abrí y escupí la funda para que Dario se quedara tranquilo de que lo iba a usar. Me lo calce y a cuatro patas pude follarme a Dario con una delicadeza que supiera que no me importaba que fuéramos serodiscordantes.

Dario daba gemidos de placer como nunca le había visto, follamos delicadamente toda la tarde, especialmente dulce al ponerle en frente a mi y poder besarle mientras hacíamos el misionero, eso le volvió loco tanto que se corrió dos veces, cosa que no había pasado nunca.

El final fue espectacular, tanto que nos dio vergüenza porque los vecinos iban a escuchar los gritos de ambos e iban a culpar a Fran, que ya era el vecino de los ruidos indeseables, pero todo mereció la pena al ver la sonrisa de Dario al final. Tenia una sonrisa de oreja a oreja. Y yo creo que también, me había quitado un peso de encima, me habia quitado un estigma.

- Marck..
- ¿que te pasa chiquitin?
- no sabia que pudieras ser tan cariñoso - Dario estaba como fumado en una nube.
- he sido asi contigo porque ... porque queria serlo, no soy asi con todos.

Fue entonces que comenzamos una conversación que no esperaba:
- No eres asi con Fran - me dijo él.
- Bueno, ya sabes que a Fran le gusta a veces mas cañero, y yo mientras él esté feliz.
- ¿te gusta mucho verdad? - dijo Dario que se había percatado de lo obvio.
- Pues... mira yo se que no tenemos futuro Dario
- Eso no responde a lo que te he preguntado.
- Pues... no sé, me pasa como a ti imagino
- ¿como a mi? - dijo extrañado.
- Si, a ti también te gusta Fran ¿no?
- jajaja, -  no esperaba que Dario se echase a reír - ¿de verdad que crees que me gusta Fran?
- Si, ¿no?  veo como le miras..
- De verdad Marck , arréglate el radar macho - el cabrón se reía con una cara picara
- ¿qué?
- Pues no Marck, de este trimonio me ha empezado a gustar alguien, y no es Fran.

Hostias, al principio tengo que decir que ni siquiera lo pille, porque nunca pensé que un chico se fijará en mi estando Fran por medio, creo que le tenia tan idolatrado que yo mismo perdia mi autoestima con él, y estaba claro que Dario estaba diciendo que yo le gustaba y yo me quedé blanco, no supe que decir.

- Tranquilo ¿vale? - continuo - que no tengo intención de meterme en algo tan complicado. Yo por ti y tu por él.
- No se que decirte Dario.
- No tienes que decir nada, de echo ya estaba pensando hace tiempo salir de algo tan complicado antes de acabar mal. Y la verdad es que esta tarde, este recuerdo de tenerte para mi y hacerme el amor asi, creo que es le mejor recuerdo que me puedo llevar de esta experiencia.
- Estas diciendo que ...
- Si, estoy diciendo que esto es insuperable, esto no va a ir a más, y quizás vaya a peor,  es mejor poner un punto y final ¿no crees?

La verdad es que Dario era una persona honesta, tenia toda la razón, el tiempo nos había transformado en amigos y el roce en algo mucho mas cercano que por caprichos del destino seguramente nunca llegaría a lo que Dario queria, y para que negarlo, ni lo que yo queria tampoco.

Dario se despidió de nosotros con una gran cena, salimos, bebimos como si fuera "la ultima cena", reímos hasta las mil y conmemoramos lo que fue una gran aventura. Pero ante todo estar con él fue una experiencia que me hizo crecer y transformarme un poco mas en el hombre que me iba convirtiendo, poco a poco iba aprendiendo cosas que jamás imaginé, pero que merecieron la pena por el reto que supusieron y por las personas que me influyeron.


Pocos años después los científicos 
comprobaron que las personas con carga
viral indetectable no pueden transmitir 
el virus del VIH. 
Indetectable = Intransmisible. 


Este capitulo está dedicado a Dario,
por permitirme contar su historia, 
por su valor, su coraje y su integridad. 






miércoles, 17 de julio de 2019

Capitulo 49: El trimonio


¿Como llega uno a meterse en una "relación" a tres? Hay gente que dice que no se acuerda en que momento una pareja se convierte en un "trimonio", yo si me acuerdo de la noche que aquello sucedió pero volveré a esa noche más adelante.

Fran y yo frenamos con nuestra rutina de salir y follar casi sin control al incluir a Dario muchas noches en nuestras fiestas, en las visitas a los Sex Club o a nuestra cama.

Dario era versátil, lo cual a mi me venia genial, porque a veces podia ser pasivo y  a veces activo según me apeteciera, pero lo mejor es que muchas veces podia ser ambas cosas a la vez, algo que con Fran estaba claro que no hubiese podido.

En ocasiones nos tirábamos largas jornadas de sexo en nuestra cama, donde Dario a veces me follaba el culo mientras yo me follaba al de Fran, el "trenecito" que tanto me gustaba. Follar y se follado era un placer, pero es aun mayor cuando existe una compenetración perfecta entre el de alante y el de atrás, mas que nada por que generalmente el de atrás muchas veces se emociona y al intentar empotrar no deja margen de movimiento al del medio, nosotros le teníamos el punto totalmente cogido, haciendo que el trenecito saliera casi perfecto, además a veces nos follabamos a Fran por turnos o follabamos entre nosotros, la combinaciones eran de los mas variado, vamos que no nos aburríamos en la cama.

Pero de este trimonio, había una regla, Dario desaparecia en la noche y solo Fran y yo dormíamos juntos, a Dario no le importaba, es más siempre he pensé que le gustaba Fran como algo más que un amigo, Dario preferia no meterse demasiado en algo tan complicado.

¿Pero recordais que os decía que hay un momento en que te transformas en un trimonio? Esa noche fue la noche le llamaron a Fran del trabajo para ver si podia hacer un turno de noche. Tenia que ser sábado claro, algo de urgencia, no sabemos, Fran nunca daba detalles del trabajo, aunque todos nosotros lo imaginábamos rescatando un niño en brazos del fuego de un edificio en llamas. Quizas su trabajo no sería mas que firmar DNI's en la oficina pero ¿a quien no le gusta fantasear con un policia? Imagino que mas aun si esta colado hasta las trancas como empezaba a estar yo de nuevo a pesar de mi promesa de no dejar que volviera a suceder, pero tantas noches juntos acaban por hacer que te las promesas que te has hecho, una y otra vez, se acaben olvidando.

Aquella noche teníamos planes de salir y habíamos montado una cena con champan y todo, ante aquella urgencia dijo:

- Mira Dario, quédate a dormir por la noche con Marck ya por mañana comemos todo y hacemos todo lo que tenemos pendiente.

A mi me sorprendió que Fran dejase dormir a Dario conmigo, pero sabiendo que Fran no era nada celoso sabia que no le importaria.

- Vale, como quieras, mañana seguimos a lo nuestro.

Y Fran se fue y entonces nos quedamos Dario y yo, salimos a tomar algunas copas por Chueca y volvimos algo contentos a casa

- Voy a ducharme chaval - dijo Dario mientras se desnudaba en el baño y se metia en la ducha
- Uf , estas to bueno tio - dije yo mas que contento por las copas y mas que cachondo por la falta de sexo.
- Oye, no deberíamos de follar si no esta Fran ¿no?
- Pues no sé, creo que no, a ver si le va a sentar mal, es su casa.
- Si tio, mejor nos cortamos un poco.

Yo me quedé con las ganas y por lo que vi en la ducha Dario también, y asi nos pusimos unos calzoncillos y nos fuimos a la cama.



En la cama estábamos uno al lado del otro sin tocarnos, sin acercarnos mucho, yo no me conseguia dormir, me quedé con el calentón y veia que Dario también no paraba de dar vueltas en la cama, pero por vergüenza yo no hacia nada. Asi pasamos un buen rato, como tontos dando vueltas a la cama.

Seguimos dando vueltas, hasta que oi a Dario suspirar, imagino que llevaba el mismo calentón que yo. Yo ya me veia como un adolescente estupido con tanta vueltecita, asi que en esa me fui acercando a él que me estaba girado dándome el culo y empece a acercar mi cuerpo ligeramente al suyo, Dario no se apartó, al contrario, hizo un ruidito con la boca como un gemido muy suave, entonces le acerque un poco la polla que la tenia dura que dolía, y para mi sorpresa Dario no solo no se apartó  si no que se apretó aun más contra mi.

- Dario ... - dije yo con tono de falsa protesta - que esto que estamos haciendo no está bien - como si yo no tuviera ganas de petar aquel culazo.
- Bueno, a ver, nunca lo hemos prohibido
- Ya pero....  - ya pero cuando me di cuenta me estaba restregando la polla contra el culo de Dario, pero Dario rapidamente se apartó.
- ¿Que haces Marck? condón, condón. - Dario siempre era muy preocupado con el tema de los condones.
- Tranquilo que ya voy ademas me he hecho las pruebas hace poco ...
- Ya bueno es que yo prefiero con goma.

No se hable más, a mi siempre me pareció que Dario era un poco obsesivo con el tema, claro que eran otros años y él había vivido una época de pánico a las enfermedades. Cogí una goma de la cama, me calce el condón y sin preliminares ni nada, se la metí como estaba, de lado haciendo la cucharilla que era una postura que me encantaba y en los sex club no podia hacer.

Si algo me gustaba de Dario es que cuando le metia la polla por el culo la suya se ponía dura como una piedra, era un placer verle  ponerse arriba a cabalgarme mirándome a la cara y tener la polla tan dura que iba dando golpes en su ombligo y en mi pecho, a cada cabalgada que hacia sobre mi polla, no solo era increíble ver como se movia su rabo, si no como hacia sentadillas con esas musculosas piernas que se había currado en el gimnasio, era capaz de hacer sentadillas hasta sacarme toda la leche pues esa postura me hacia correrme como ninguna otra.

Nunca perdía la erección, daba igual cuanto le follará el culo, podia follar y ser follado a la vez, eso me encantaba, y me encantaba aún mas darle por culo a cuatro patas y agarrarle el nabo y hacerle una paja mientras le cabalgaba.

La verdad es que íbamos tan calientes los dos que no tardamos mucho en corrernos, yo le cogi la polla de lado a Dario para pajearle mientras le daba por culo como hacia de costumbre aunque sabia que es lo hacia correrse muy rapido, si queria que durará más solo tenia que dejar de masturbarle. Dario se corrió antes que yo, asi que la saque para bañarle sus increibles nalgas de una buena cantidad de lefa que acabo cayendo sobre sus piernas y las sabanas de Fran.

Asi que Dario se fue a duchar de nuevo para quitarse todo el semen y volvió y se quedo abrazo a mi por mi espalda, a mi ese cariño me sorprendió pero me agrado dormir con el asi,  y yo ya descargado no tardé en dormirme.

Creo que debimos de dormir asi toda la noche porque cuando de repente a la mañana siguiente me desperté por sorpresa con el sonido de la puerta y Dario seguia abrazado a mi. Me acojoné , si Fran nos ve de esta postura ... ¿que va a pensar? Ya se que Fran y yo no somos nada, pero por lo menos algo sagrado entre nosotros es que solo dormíamos juntos el uno con el otro. Queria quitarme a Dario de encima como fuera pero ya era tarde, Fran entraba en la habitación y resolví que lo mejor era hacerse el dormido.

Con los ojos entrecerrados para que Fran creyese que dormia, vi a Fran pararse en seco en la puerta, como estaba oscuro no podia verle casi la cara, pero si ve el gesto de apretar los puños que tan propio era de el cuando se enfadaba. Estaba enfadado sin duda ni siquiera vino a la cama. Creo que fue a la cocina con lo cual yo me pude quitar a Dario y disimular mientras Fran volvía a la cama.  Pero no volvió.

Extrañado me levanté, me hice el medio sonambulo y vi que Fran estaba tumbado en el sofá:

- Eh, ¿porque no vienes a la cama nene?
- No queria interrumpir vuestra bonita escena de enamorados - Vale, Fran había bebido algo después del trabajo, y ademas ¿estaba celoso? Os mentiría si os dijera que no estaba disfrutando enormemente de verle asi, vale, se que no está bien pero joder, no sabeis lo que costaba que Fran dijera algo así.
- ¿Porque? anda , que tonto se habrá quedado dormido asi, ni me he dado cuenta - que mal mentia - pero vamos que tu sabes que yo solo duermo abrazo a ti.
- Pues no es lo que parecia - Fran estaba celoso, joder, que subidón mañanero que me dio, no os lo podeis imaginar.
- Si no vienes me quedo aqui contigo abrazado - puse mi sonrisa convincente y sabia de mi poder de convicción.
- Eres un poco tonto Marck - dijo Fran ya medio sonriendo de ver mi reacción
- Oye Fran, sabemos que todo esto del "trimonio" es un poco movida, esto se acaba cuando quieras.
- Si claro, solo que creo que hay cosas que debemos dejar para nosotros dos, Dario podría confundirse.

A mi me alegro dejar las cosas claras en esta relación, porque sabia que iban a haber momentos complicados, asi quedamos y asi hicimos, ese dia volvimos  a retomar todos nuestros planes, solo que con Fran algo mas cercano, yo estaba realmente feliz de ver a Fran algo celoso.

Dario se tomaba la cosa con filosofia, a veces desaparecia, jamas volvimos a follar "por nuestra cuenta" pero si que llego un dia que Dario se tuvo que quedar a dormir esta vez los tres.

Yo que estaba de guardia, aquella noche me tuve que acercar al escritorio de Fran, ese que tanto me daba por cotillear con las fotos de su ex. Allí tenia Dario la bolsa con sus cosas, basicamente ropa y cepillo de dientes y unas pastillas. Como las pastillas estaban ahí a la vista de la mochila a medio abrir no pude evitar (si, he dicho que soy cotilla) leer el nombre del medicamento, "efavirenz". Que raro, pensé, jamás había oído hablar de él, asi que me fui al portátil que tenia y teclee en Google por el nombre:

"efavirenz se emplea como parte de la terapia antirretroviral para tratamiento de la infección por el virus del VIH"

Ostias! de repente entendí porque Dario siempre era tan preocupado por los condones, no era que tuviera miedo a que le contagiaramos, el miedo de nuestro amigo era de contagiarnos a nosotros.



miércoles, 26 de junio de 2019

Capitulo 48: La rutina


Cuando dejé de salir por el ambiente, dejé de beber, dejé de fumar, dejé de salir a las fiestas locas, Dejé casi todo. No recuerdo cuanto tiempo tarde en volver a "la rutina" pero menos del que imaginaba. Si el primer finde Fran y yo ya estábamos de cuarto oscuro en cuarto oscuro, el segundo ya estábamos bebiendo como cosacos y el tercero fumando, fue recuperar el ritmo a una velocidad que ni siquiera yo me creía, había vuelto a caer otra vez en "la rutina".

Esta vez la rutina era algo diferente, de viernes a domingo me quedaba en Madrid a dormir en casa a de Fran, no sé como empezamos esta rutina pero se convirtió en algo habitual. Yo sabiendo de la alergia de Fran a la vida de casado le dije muchas veces que no tenia por que hacerlo, pero él parecia encantado. Eso si, jamás íbamos al cine en domingo, jamás lavábamos la ropa juntos, no hacíamos nada que pudiera significar llevar una vida de casado. Sabía que eso sería el fin para él, y yo estaba encantado con esos dias juntos aunque tenía que reconocer que el domingo por la tarde era un dia difícil para mi, sabia que tenia que desaparecer como la cenicienta, no queríamos caer "en otra rutina". Los dias que Fran tenia que trabajar también me quedaba en casa  y aprovechaba también para hacer cosa del curro o arreglar un poco la casa.

Uno de esos fin de semanas que yo estaba por casa, me puse a arreglar un poco el escritorio que estaba que daba pena, me sorprendió que Fran tenia una foto nuestra en su mesa y otra con Alberto que nos habíamos hecho hace un año. No imaginaba que Fran tuviera ese tipo de detallismo, imagino que de casa para adentro no era el chico duro que parecia para afuera.

Allí estaba uno de los cajones semi-abierto, y yo, que soy un "curioso" no podia evitar ver algunas foto de Fran en ese cajón. Rápidamente lo cerré y me di media vuelta, pero cuando salia por la habitación unas ganas tremendas de mirar dentro se apoderaron tanto de mi que no pude evitar volver. Me planté delante del cajón 5 veces hasta que lo abrí, "a tomar por culo", aunque dormía con Fran apenas sabia nada de él, que era como una caja cerrada, todo el mundo lo sabía, de ahí ese aire enigmático que nos engatusaba.

En la foto y el resto que estaban con ella aparecía un jovencísimo Fran con otro hombre, algo mayor que él, muy atractivo, de lo cual deduje que era su ex novio, el que murió. La verdad es que me dio un vuelco el corazón, Fran parecia muy sonriente, mucho más de lo que era actualmente, que siempre parecia muy serio, tendría mi edad y se le veia realmente feliz. Di la vuelta a alguna foto y encontré un "Fran y Julian, 2000 Ibiza", es decir la foto tenia unos nueve años.

Rapidamente volví a dejar las cosas en su sitio y me sentí una mierda, había invadido la intimidad de mi amigo y ¿para qué? no se que esperaba encontrar. Ya había pasado tiempo de aquello pero igualmente imaginé que aquello había cambiado el carácter de Fran radicalmente. Su cara era otra. Su niñez había sido muy dura e imagino que perder a su novio era la puntilla que le faltaba para ser el el hombre sin sentimientos que todos pensábamos que era.

Cuando Fran llegó a casa, con ganas de salir, para variar, me dispuse a contarle mi cagada e imaginé que se enfadaría conmigo:

- Lo he visto sin querer. - dije
- Sin querer evitarlo maricón, que te conozco Marck, eres la maruja de España.
- Joder Fran, no quería ver eso, es obvio que no me apetece mucho verte con Julian
- Ya, te ha dado tiempo a ver el nombre y todo - dijo Fran que me sorprendió porque no estaba muy enfadado.
- Bueno, apareció cuando se cayó una de las fotos - mentí
- Bueno no pasa nada.
- Podríamos hablar de él
- No Marck, no es no.
- ¿porque? ¿es que todavia te afecta?
- Marck. No.

Era imposible, sabía como era Fran no le iba a sacar nada. Intentaría que me contará algo cuando le pillará con las defensas bajas, lo cual era raro. Quizás un dia de borrachera.

- ¿Donde vamos hoy? ¿Sabes que hay fiesta en el Strong? - preguntó Fran para cambiar de tema.
- No he ido en mi vida al Strong ¿qué tal está?
- Tiene un cuarto oscuro enorme, además esta noche va a ir un colega mio que también es policia.

Aquello me sorprendió porque sabía de sobre lo armarizado que estaba Fran en el trabajo
- Coño otro policia ... ¿que habrás hecho?

Fran puso su mirada traviesa y eso faltó para saber que se lo había follado sin duda.

Asi que tomamos unas cervezas con los colegas y nos fuimos al Strong ya bien de madrugada, y mas que animados para ir a follar. A mi de entrada no me gustó mucho el sitio, pues la gente iba vestida y a mi me gustaban más los sitios en que la gente iba en bolas, pues le daba mas libertad.

- Marck, ven, quiero presentarte a un amigo - dijo Fran señalando un morenazo guapísimo.
- Hola, tu debes de ser el poli.
- Hola, soy Dario, el poli bueno - respondió el amigo.
- Así que Fran debe de ser el poli malo - bromee
- Hay que reconocer que para ser el poli malo está muy bueno

La verdad es que el tal Dario estaba muy bueno y resultó ser de lo más simpatico, yo tenia una impresión de la policia asi mas dura pero nada que ver. Dario era muy sonriente y chisposo. Y claro, estar ahí con dos policias cañón, me disparó la imaginación y la libido. Nunca me gustaba conocer amigos de Fran, como fue el caso de Pablo, pero no se porque Dario y yo congeniamos muy bien desde el principio.

A las pocas cervezas ya estábamos más que contentos y Fran me guiñó un ojo para que fuéramos al cuarto oscuro. Dario me hizo un gesto tocándome el culo, asi que lo tomé como una invitación al trio.

Y cual fue mi sopresa en el cuarto oscuro cuando mis dos policias se empezaron a morrear casi con deseperación, y yo me sentí un tanto desplazado, vaya por Dios, otra vez me dio la vena celosa de ver a Fran disfrutando, me estaba a punto de reventar la vena e irme del lugar cuando los dos se pusieron a cuatro patas en una zona elevada con ambos traseros mirando hacia mi, fue entonces cuando Fran me acerco, se habían desabrochado los pantalones con lo cual solo tuve que tirar primero de uno y después de otro para dejar es par de culazos a mi vista, uno muy peludo y fuerte como el de Fran y el otro sin pelo alguno, pero suave y liso de Dario.

Entonces entendí lo que querían estos dos, me iban a dejar ahí para poder encular a ambos a voluntad, pues entendereis lo que fue disfrutar de esas vistas, que no me cansaba de ver, por lo perfecto de los cuerpos fuertes de ambos, se notaba que se habían machacado bien para las oposiciones, las espaldas y ellos dos besándose a la espera de ser clavados hacían la escena aun mas increíble, pues jamás pensé que dos maromazos asi se me pusieran a mis pies a un yogurin como yo.




Dario me lanzó un montón de condones que tenia, y entonces claro, imagine que tendría que cambiarlo a cada cambio de culo, un poco coñazo pero bueno, merecia el esfuerzo sin duda. Por un momento y por cortesia con nuestro invitado Fran y yo olvidaríamos nuestro pequeño club bareback y follaríamos con goma.


Primero lubrique a Dario que ya se abria el ojete con el dedo, él podia arquear la espalda completamente asi que la vision de ese culo a cuatro patas era increíble por su flexibilidad, me agaché para meterle el rabo y descubrí que Dario era estrecho de cojones, costaba mucho meterla y cada poco ponía cara de me esta doliendo, fui con delicadeza y para dejar que se acostumbrara me volvi a mover a por el culo de Fran, que estaban uno pegado con el  otro, a Fran ya le conocía y sabia que de estrecho nada. Meti mas a saco pero no muy rápido para no perder el ritmo que queria que los dos fueran acompasados. Después cuando vi a Dario ya se estaba dando con el dedo, pero a la segunda metida ya no le costó tanto asi que fui follandomelos a cada uno cada vez mas rapids, cada vez mas fuerte, y cada vez con mas cambios. Cuando me follaba a uno el otro gemia de lo cachondo que le ponía la espera.

Pero si me preguntais que recuerdo más de aquel trio de pasivos, no sería el hecho de los dos maromazos calientes a cuatro patas, lo que mas me sorprendió fue la diferencia entre ambos. Un culo era mas estrecho, el de Dario, pero era muy húmedo y daba un placer enorme, el de Fran seria mas abierto pero estaba muy caliente sintiendo una sensación diferente. Ambos les besaba la espalda mientras les follaba, siendo Fran mas caliente y sudoroso y Dario más frio pero mas duro, la diferencia de olores entre ellos llegó a llenarme los sentidos.

Y fue asi que me paré un poco y me puse a jugar con mis manos con ambos culos, sintiendo las diferentes texturas, pliegues, temperaturas e incluso aromas. Sentir esa diferencia hacia que no pudiera tocarme por tener ambas manos jugando pero sentía que la polla me iba a explotar de la excitación del momento.

Asi nos corrimos los tres, Dario solto un gemido que pudo ser escuchado por todo el local, lo cual excitó tanto a Fran que le echo una gran corrida sobre las nalgas que iba cayendo toda la lefa por los fuertes muslos de Dario,  y yo ya con las manos libres, tambien aproveché para disparar mi lefa contra el culazo de Dario que acabó blanco de tanta lefa.

- Joder que bien follas cabrón - dijo Dario.
- ¿te lo dije? - confesó Fran, que debían haber planeado todo mucho antes.

Al salir los tres volvimos a tomarnos unas copas y volvimos a reirnos repitiendo lo mucho que nos había gustado. No imaginamos entonces que esta amistad iba a ir mucho más lejos de lo que los tres pensábamos.




lunes, 17 de junio de 2019

Capitulo 47: La Barbie y el Ken


Mientras me miraba en el espejo tratando de limpiarme el sudor y la cara de recién follao, solo podía pensar en Alejandro, en que llevaba un buen rato, mas que sospechoso con Fran en el baño y que, otra vez más, la había vuelto a cagar.

- Oye Fran, tengo que contarte una cosa - le dije mientras él también se limpiaba el sudor en el baño
- ¿Que pasa Marckitos?
- Me estaba viendo con un tio.... esta ahí fuera - le reconocí.
- Con Alex, si, me lo ha dicho.
- Espera, ¿qué? ¿os conocéis? ¿que te ha dicho que? - me sentí asombrado, pero tampoco me extrañaba, Alex estaba muy bueno y Fran no dejaba titere con cabeza en Madrid.
- Sí, tampoco es que seamos íntimos, estuvimos medio liados hace unos años, algunos polvos buenos y nos conocemos de por aqui
- Joder, no me había dicho nada.
- Tranquilo, que viéndote conmigo media hora en el baño te va a decir de todo

A Fran en el fondo esto le hacía gracia y ya estaba gastando bromas, para él todo esto era perfectamente normal, incluso divertido, él estaba acostumbrado a ser un rompecorazones, a jugar con los sentimientos de los tios, pero a mi esto me jodia. Primero por el daño que le causaria a Alex que sabia de sobra que estaba detrás de una relación algo mas seria conmigo de la cual yo no estaba seguro y segundo porque aquel polvo con Fran era reconocer que seguia teniendo sentimientos por él que no quería o no podía evitar. Sea como fuere era otra de mis cagadas y ahora debía de ser responsable de mis actos.

Salí antes que Fran para disimular un poco, pero poco importó, con la mirada de Alex se podia sentir la tensión a kilómetros, nunca le había visto tan desencajado.

- Oye Alex... - dije antes de que Alejandro me diera un empujón que casi me tira al suelo, para salir diciendo:
- Vete a la puta mierda niñato de mierda....
- Alex - intenté cogerle del brazo, pero Fran me detuvo por detrás.
- No es el momento Marck - me agarró para no hacer más el ridículo, la verdad si de algo sabía Fran era de manejar los tiempos, virtud de la que yo por supuesto carecía.

Me di la vuelta y me abracé a Fran por la desesperación del momento, pero con mi gesto se creo un momento muy especial, después de tanto tiempo sin vernos y de aquel polvazo rápido en el baño, fue como una reconciliación en toda regla, y no solo a nivel sexual.

- Joder Fran, la he vuelto a cagar. - Dije mientras le miraba a los ojos a pocos centímetros de él, creándose de repente una atmosfera de total complicidad.
- Otro de tus cadáveres sentimentales Marckitos
- No te burles
- Podrías estar con él si quieres - dijo Fran para joder la atmosfera claro y dejar claro por enésima vez que él iba a ser un soltero dijera lo que yo dijera.
- Ya claro, sabes lo que quiere Alex ¿no? y después de echar un polvo contigo sabes lo que no va a querer conmigo.
- No se porque os liais tanto, sois muy pesados con el tema de la fidelidad, la fidelidad entre hombres no existe Marck, no te engañes.
- Ya estamos, solo porque tu no creas en el amor ... no significa que no exista.
- Yo no te digo que no crea en el amor pero os empeñáis en tener la Barbie y el Ken y la casa de la Barbie y el coche de la Ken... no existen esas cosas Marck.
- Ya, contigo no quizás, pero no significa que los demás no creamos en ...
- En que... ¿yo no? solo porque no te llamo de "novio" o de que follemos con mas gente... eso no significa que no te quiera Marck.
- Tú... tú ... ¿tú me quieres Fran? - dije tartamudeando, Fran había cambiado bastante en estos meses por lo que veia.
- ¡Claro que te quiero! ¿o es que no lo sabías?
- Ahora si lo sé - dije como si el decir esas palabras fuera darle una validez a algo que en fondo ya sabía. Aunque también sabía que Fran no me quería como yo queria que me quisiese.
- Marck, ¿por que no podemos disfrutar de como estamos, de como hemos estado siempre y además ser libres para hacer y deshacer con otros las cosas a nuestro antojo?



No sabía a que se referia Fran si estaba diciendo que tuviéramos "una relación abierta" a su estilo, pero sabía que no iba a aspirar a más. Hace tiempo que empecé a pensar que quizás si Fran y yo fuéramos novios al uso, nos acabaríamos cansando el uno del otro y terminaríamos rompiendo esa magia que teníamos.

Aunque en el fondo en mis fantasías él y yo eramos la Barbie y el Ken sabía que algo no iba a ir bien si nos dábamos a la vida formal de pareja. No se porqué pero era algo que sabía o que Alberto me habia advertido mil veces: "solo quieres a Fran porque no puedes tenerlo".


- Tienes razón Fran. - Dije mientras volvia a besarle y me hacía una promesa a mi mismo. No me iba a volver a enamorar de Fran, disfrutaría del dia a a dia y de nuestras aventuras juntos, pero sin querer nada más que lo genial que lo pasábamos juntos. Me hice esa promesa a mi mismo sabiendo que significaría que si aparecía mi "Ken" se acabaría con Fran. Me lo prometi. Llegue a casa de Fran a dormir juntos después de aquel dia tan intenso, volvimos a follar una vez más entre las sabanas como hacia muchísimo tiempo que no follabamos y me lo tuve que volver a prometer cuando volvi a dormir con él en mis brazos. No me iba a enamorar.

Claro que ya sabeis lo que dice el refrán: "el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra".

viernes, 24 de mayo de 2019

Capitulo 46: El reencuentro.



Estaba meando como un niño pequeño, madre mia, creo que aquella noche me había pasado, de nuevo, con las cervezas. Salí de los baños del Black and White para encontrarme con Alejandro y sus amigos, pero a la salida, en el mismo baño, a escasos metros de mi, se me detuvo el corazón. Tuve que mirar varias veces, pero la silueta de Fran era facilmente reconocible, esas espaldas anchas y el pelo rapado, ahí estaba.  Yo estaba un poco contentillo del alcohol y él un poco serio. No sabía ni que decir. Me quedé hay paralizado, pensando que Fran pasaría de mi hasta que por fin el dijo un:

- Hola Marck

Bueno, por lo menos me habla, que para lo orgulloso y pasota que es Fran ya es un avance. Yo no dije nada, y medio nervioso medio decidido a hablar un poco con él me fui a acercando al lavabo donde Fran me veia de reojo a traves del espejo. Mi miraba de un modo extraño, creo que estaba tan sorprendido como yo del encuentro.

Como no sabía muy bien que decir, simplemente me fui hacia él y cuando estuve cerca, mirando al suelo, me puse detrás de él y le puse la mano en el hombro como señal de cariño. Pero mi señal no fue interpretada del mismo modo. Fran empezó a respirar muy rápido, casi jadeando y empezo a ponerse nervioso. Fue entonces cuando habló:

- No me toques

Yo me sentí un poco sorprendido,  no esperaba que actuara así pero ese era el genio de Fran. Le conocía y cuando se ponía de mala hostia era mejor no hablarle asi que retire mi mano de su hombro, mientras él no levantaba la cabeza del baño. Veia como poco a poco iba apretando los puños y se le inchaban las venas de la frente, sabía que era momento de salir. Sólo dije:

- Fran yo...

Pero Fran me interrumpió, me cogio de la camiseta que llevaba con las dos manos y de repente me empotró contra la pared. Tenia la cara desencajada y la mirada llena de odio. No podia creer que todavia tuviera tanto rencor. Mi primera sensación fue de tristeza enorme, me odiaba. Lo podia ver en su cara. Me odiaba esa persona que yo tanto queria.

Poco después tuve que pensar y reaccionar allí estaba Fran apretando mi cuerpo contra la pared del baño, asi que me tendría que defender de lo que sería otra pelea, esta vez sin motivo. No iba a permitírselo, aunque sabia que Fran tenia mucha más fuerza que yo, yo había hecho karate desde pequeñito y tendría que defenderme, pero, al mirarle a los ojos también sabia que me era imposible ponerle la mano encima. Algo me lo impedia incluso sabiendo que el me iba a cruzar la cara, siempre que me había metido en peleas de niño había sido para defender a otro niño o niña de los abusones, lo que ahora llaman bullying y que en mis tiempos eran abusones. Pero pelearme con un amigo, nunca. Los pocos tios que había en el baño se fueron corriendo al ver la escena.

- Suéltame Fran - dije mientras cogi mis manos y las elevé para que dejara de apretarme contra la pared. Pero cuando levante la mano Fran fue más rápido y me cogió de la muñecas para que no pudiera moverme. Paso de cogerme por la camisa a las muñecas con un movimiento tan rápido que incluso a mi me sorprendió y entonteces recorde que Fran también había hecho artes marciales cuando era pequeño. Genial, pensé. ¿qué hago ahora?

Pero mientras Fran me cogia de las muñeca y me inmovilizaba su cara, su respiración que estaba a mil por hora se fue calmando, su cara de enfado paso a la decepción. Me miraba directo a la boca pero no a los ojos. En los suyos solo se adivinaba una sentimiento: decepción.

Pasar del odio a la decepción ya es un paso, pero casi me dolía más esa cara. No sabía que hacer mientras que tenia a Fran cada vez mas cerca de mi cara, sin decir nada, apretándome tan fuerte de las muñecas que podía sentir la fuerza de aquel policia de un modo dominante sobre mi que yo nunca había sentido, pues generalmente en la cama yo dominaba a él, entonces, esa sensación, de tener a Fran sobre mi, con las venas de la cabeza a punto de estallar y a punto de darme una hostia me excitó.

Si, me excitó. Me dio un subidón de testosterona brutal, me empalme a pesar de lo ridículo que era empalmarme en ese momento ¿o no? Por que Fran debió de darse cuenta de que mi respiración también se aceleraba, que gemia y que también tenia las venas a punto de reventar y entonces se produjo algo que no esperaba.

Nuestras caras empezaron a rozarse mientras seguia atrapado. Nuestros cuerpos empezaban a rozarse. Y entonces Fran me besó. Yo no sabía que estaba pasando y por un momento pensé que el alcohol me estaba sentando mal. Pero ahí estaba en medio de los baños, bajo la mirada de los pocos tios que quedaban y no se habían ido espantados del primer empujón de Fran. Besándome con Fran mientras me agarraba fuertemente. ¿Qué estaba pasando?

Empecé a sudar antes de que pudiera deshacerme de un poco del agarron de Fran y ser yo quien dominara un poco una situación que no sabía como iba a acabar y cogerle entonce a él de sus manos y llevarlas por encima de la cabeza para esta vez empotrarle yo a él contra la pared, pero sin dejar de besarnos, los besos eran muy violentos, como si nos estuviéramos peleando a base de una guerra de lenguas, me apretaba contra el tanto que en un momento ambos nos hicimos daños con un golpe en los dientes. Fran se cogio la boca a ver si sangraba y entonces me cogió a mi, yo pensé que me arrearia una hostia, pero me cogio de la mano y me metió en el baño, ante la mirada atónita de los espectadores de tal situación. Cerró la puerta con fuerza. Creí que aquel sería el momento en que podríamos hablar:

- Fran yo ... - otra vez Fran me tapo la boca tan fuerte que me dio con la cabeza en la pared del baño, lo que me causo un daño terrible pero iba tan caliente, estaba tan sudado y nerviosos que me dio igual, no podia hablar pero eso no impidió que Fran con la otra mano cogiera los botones de mi bragueta y empezará a desabrocharos uno a uno con fuerza y volviera a comerme los morros como si estuviéramos medio follando, medio peleado.

Cuando Fran me quitó los pantalones se dio cuenta de que estaba empalmado y excitado y que tenia la polla dura como una piedra y entonces dejo de tener la mano en mi para desabrocharse el sus pantalones y bajarse los calzoncillos, se escupió un su propia mano un poco de saliva y se untó bien el culo. No lo podía creer, lo que queria Fran era que le follara y yo, no se porque, estaba excitado. Ni habíamos hablado después de tanto tiempo ni parece que quisiera hablar conmigo. ¿Que podia hacer?

Pues volví a tomar la inciativa y a pesar de la fuerza de Fran conseguí con una llave de karate cogerle por la espalda fuertemente e inmovilizare con mis brazos mientras nuestros cuerpos con los pantalones bajados y donde dificilmente podíamos movernos se rozaban mi pecho contra su espalda y mi polla empezaba a rozarle el culo.



Fue entonces cuando empecé a meterle un poco el rabo, le cogi fuerte para que se agachara un poco por lo incomodo de la situación y empecé a besarle el cuello mientras le inmovilizaba. El se dejaba meter a pesar de que con saliva costó un poco que entrará se fue poco a poco dilatando y yo conseguí metersela despacio al principio pero brutalmente después como si quisiera hacerle daño, como si a cada embestida contra la pared quisiera romperle la cabeza contra la pared, una brutalidad que nunca había existido entre nosotros pero que me estaba poniendo a mil por hora. Y a él también.

Fran jadeaba y gritaba como un animal, con esa voz ronca y masculina mientras yo me quitaba la camiseta y dejaba sus brazos un momento para quitarle la suya y poder rozarnos mas nuestros cuerpos, segui pero esta vez agarrándole las manos a la espalda y empotrandole contra otra pared como pude, la que daba al otro baño, lo que produjo que las paredes del baño se empezaran mover como si fueran romper, entre los gritos y la madera me di cuenta por una de las rendijas de la puerta que había gente que nos estaba mirando.

Pero me dio igual el espectáculo, queria destrozarle a Fran a placer, un placer de estar embestida a embestida "peleándonos", era tal la violencia que al correrme le cogí de la cabeza, pues iba rapado y el empezó a gritar tan fuerte que sabia que era el momento en que se iba a correr, sabia cuando se corria y como contraia el culo cuando eso iba a suceder.

Jadeamos los dos lo mas fuerte que pudimos, que lo único que pude recordar es que Alejandro estaba esperándome fuera, cosa que no había pensado hasta ese momento.

Fran se salió y se corrió meneandosela dejando el water sobre el que se apoyaba lleno de lefa, y yo acabé también dejando el suelo lleno con otra buena lechada, al parecer hacia mucho que ninguno de los dos nos corríamos.

Respirábamos, respirábamos ... la respiración se fue calmando y entonces, para mi sorpresa, ante lo surrealista de la situación empece a descojonarme de la risa. Me rei y no podia parar de reírme, entonces Fran que estaba jadeando en la pared de  al lado empezo a reírse también a carcajada limpia, los dos como idiotas riendo, verle asi me dejo tranquilo, me quede en paz.

Fue entonces, cuando movido por ese torrente de emociones me puse a llorar, verle allí, por primera vez cara a cara y riendome me emocionó, mucho. Lloré y entonces Fran por fin, dejo ese lado violento vino y hacia mi e intentó tranquilizarme.

- Perdóname -  dije con los ojos llenos de lagrimas. Fran no dijo nada, él no perdona, es demasiado orgulloso, tampoco iba a pedirme perdón por darme la hostia, lo sabía, sabía como es y lo de pedir perdon no va con él. Solo dijo

- Te he echado de menos.




martes, 7 de mayo de 2019

Capitulo 45: El policía. (por Fran)


No recuerdo bien la cantidad de veces que me planté delante del telefono con intención de llamar a Marck. ¿Me habría equivocado? Sé que no debí darle aquel puñetazo, pero la rabia que sentía cada vez que pensaba como había pasado de mi cuando estaba hospitalizado me hervía la sangre.

La diferencia de una década de edad se nota y mucho, sabía perfectamente lo idealizado que me tenia Marck, el niñato, pero coño, para mi Alberto y él eran prácticamente mi familia.

- Sois muy diferentes - decía Alberto - pero él te quiere y tu le quieres a él también.
- No quiero volver a pasar por lo que pasé con mi ex, no podría una vez más, y mas ahora que también tengo que perderte a ti.
- Ese tema es tabú Fran, ni una palabra a Marckitos
- No sé porque no se lo quieres comentar. Es joven pero no imbecil, se va a enterar
- Fran no me jodas.

Siempre acabábamos discutiendo, asi que ni el tema Marck ni la enfermedad de Alberto se tocaban en nuestras reuniones.

¿Le echaba de menos? Joder, si. ¿Queria llamarle? Joder, sí. ¿Lo hice? No, y el porque no lo sé.

Pasé incluso más de un mes sin salir a ningún local de cruising de Madrid. Me sentía totalmente apático, creo que todos tenemos alguna de esas etapas que necesitas parar del desenfreno de la vida nocturna.

Pero a lo pocos meses el rabo pica, y las ganas de follar eran tales que me decidí a volver a las andadas. Sabia que tarde o temprano me encontraría con Marck y entonces ya vería lo que me sale de dentro.

Hacía tiempo que me habían hablado del Strong, habían montado un local salvaje, estilo alemán, con un cuarto oscuro enorme. El dia grande era los sábados, así que uno de esos dias me preparé para irme para allá.

El tamaño del local puede variar de un sitio a otro, pero la mecánica es la misma. Te tomas algo y te vas al cuarto oscuro, eso no cambia mucho.

Lo que a todos nos asusta es cuando encuentras a alguien conocido en un local de cruising. ¡Coño! ¿de que conozco yo a este? Empiezas a hacer memoria. ¡ Me cago en Dios ! ¿Qué es lo peor que le puede pasar a un policia? Exactamente, encontrarse con un compañero.

Nos habíamos dado cuenta los dos perfectamente. Nos saludamos, muy rápido, y me largué de aquel sitio, me había cortado el rollo totalmente. Joder, mira que hay sitios. Hostias.

Encontrarse con un compañero de trabajo cuando estás en el armario es horrible.

Allí acabó mi aventura en el Strong pero, como siempre, la cosa no podía acabar ahí, a los pocos dias al ver mis horarios me tocaba un turno con él en el coche patrulla. ¡Cojonudo! Intenté cambiar mi turno con algún compañero, pero al tocarme el fin de semana no pude, imagino que él haría lo mismo asi que pensé que llegado el día me encontraría con otro compañero, pero no fue asi. Al llegar el dia allí estaba él.

- Hola Fran - me saludó por mi nombre, señal de que se acordaba mejor de mi que yo de él.
- Hola. - respondí yo.

Nos fuimos en el coche patrulla y comenzamos la jornada. Qué larga se me iba a hacer. Al cabo de unos minutos por la noche mi compañero no pudo más y habló de lo que los dos estábamos deseando hablar

- Oye Fran, te queria comentar ... - le corté
- No te preocupes, no le voy a contar nada a nadie.
- No, bueno, eso lo doy por sentado, quiero decirte que tampoco tienes que ocultarlo conmigo
- Ya bueno, ya sabes como es nuestro curro
- Ya, bueno por eso. Que no te ralles por mi tio, que no pasa nada.
- Vale, es bueno saberlo.
- ¿llevas mucho tiempo saliendo? - empezó a preguntar después de relajarnos
- Si, la verdad que si, pero con estos siempre digo que soy hetero, es lo que hay.
- Ya, yo empecé hace muy poquito, hace poco de echo tenia una novia y....
- ¿y te pillo?
- Si, jeje me pillo con un tio en nuestra cama
- joder ya te vale
- Ya, ¿y tú?
- No, yo nunca he estado con una mujer - siempre había sentido una especia de orgullo de ser lo que otros llaman "puro".

Total que entre mi compañero y yo empezó a forjarse una cierta complicidad y también, porque no decirlo, nos acabamos relajando. Cuando la noche empezó a pesar saqué algo de comer de mis tupper y un batido de proteínas.

- Joder, tu siempre te cuidas a tope ¿no? -dijo él.
- Bueno, tampoco tanto, me gusta comer bien, ya tenemos una edad que nos tenemos que cuidar un poco.
- ¿Un poco? Macho, que te he visto en el strong sin camiseta y tela. Estas impresionante.
- Cabrónazo ¿te dio tiempo a ver o que?
- Si hombre, te fijas, no me digas que tu no.
- Si, si me fije, estas en muy buena forma
- Pasé hace poco las opos pero me cuesta mantenerme
- Con esas mierdas que comes normal.
- Ya tio pero mira, tengo un biceps que flipas - me cogió la mano y la guio hacia su brazo uniformado para que pudiera tocar sus brazos, que eran bastante grandes. Todo aquello me empezaba a parecer de los más provocativo.
- Pues si tio, yo no tengo tanto brazo, mira toca - y con casi vergüenza mi compañero empezó a tocarme el brazo...
- Joder tio si estas super duro, que brazos y que hombros - dijo mientras movia sus manos hacia el pecho - nos quedamos un rato mirándonos mientras nos tocábamos y de repente mi compañero se apartó.-  Perdona Fran, que ya se que estamos currando.
- No pasa nada,  ademas se ve que te gusta.
- ¿Se me ve? - dijo el enrojecido.
- Si, macho por la tremenda empalmada que llevas - se notaba que se había puesto a mil tanto que no podia disimular la tremenda erección que llevaba a traves del pantalón. Fue cuando ni corto ni perezoso, le toque la polla a traves del pantalón.
- No calzas nada mal ¡eh! - después de verle sin habla pensé que me había equivocado, pero que va, se le puso mas dura todavía si eso era posible.
- Joder Fran... - dijo mientras sudaba - me estas poniendo ... - no le dio mucho tiempo antes de lanzarse a mi paquete - joder, macho vaya pollonaco gastas hijo de puta! A mi eso no me entra ni de coña.
- Muchos dicen eso, pero no te preocupes que soy pasivo.
- Oye, que no estarás pensando en follar aqui... en el coche !





Y bastó una mirada picara y una sonrisa traviesa. Después de tanto tiempo sin sexo ya no sabía ni lo que hacia. Estaba cachondo a mas no poder y era la primera vez en el trabajo que me pasaba una situación semejante ¿porque no aprovecharla?

Cogi a mi compañero del cuello y le meti la lengua hasta el esófago mientras le apretaba fuertemente sus brazos enormes. Después de morrearnos nos pasamos a la parte de atras para quitarnos la parte de abajo del uniforme y quedarnos en bolas comiéndonos las pollas a placer, cosa que con el tiempo se nos quedó corta con ganas de sentir un rabo en mi culo.
- Tengo gomas en la cartera, coge una y clávamela tio.
- Uf, vale, menudo culazo tienes Fran.
- Fóllame cabrón.

Y asi hicimos, en medio de los asientos de atrás del coche patrulla, no era muy comodo, no. Pero fue morboso a tope sentir como a cada embestida de este activo el coche se movia. Sabia que como nos vieran desde fuera se armaria gorda, afortunadamente estábamos en una zona apartada y el pobre compañero no tardo mucho en correrse.

- Tio déjame que me corra en tu cara, es que eres muy guapo.
- Venga, dale que tengo kleenex por ahí.

Saco el rabo a toda hostia y me regalo un lefazo enorme en la cara que manchó un poco el coche y mi uniforme pero afortunadamente pude limpiarlo todo para disimular. Nos vestimos a toda prisa y nos empezamos a reir de la situación.

- Fran tio, aqui tienes un amigo para lo que haga falta - zanjó él.

Sabia que eramos varios en el cuerpo, pero siempre difíciles de encontrar. Como han cambiado las cosas.

Asi poco a poco me fui relajando y disfrutando del sexo, eso si, no conseguia entablar con nadie una amistad como la que tenia con Marck. Otra vez volvieron esos momentos de dudas de coger el telefono, pero el orgullo me volvió a vencer. No paraba de darle vueltas y a veces Alberto me hablaba de él, como la noche en que se quedó a dormir con Roberto en casa. Me daba envidia y rabia a partes iguales.

Una noche, Javi y los demás me dijeron de salir al Black & White, hacia mucho tiempo que no salia a la disco y aprovechando que tenia el fin de semana libre me decidi a salir.

Pude beber y disfrutar de la compañía de Pedro, Javi y los demás locos. Pablo hacía tiempo que había desparecido pensando que quizas sin Marck pudiera tener la relación que él queria, pronto se desengaño, creo que tampoco yo hice las cosas bien con él, separarme de Marck me sumió en una especie de amargura que terminé pagando con él.

En el Black & White las copas se nos fueron de las manos, al poco tiempo me puse a ligar con unos maromos hasta que en camino pude saludar a Alejandro, un folloamigo que no veia desde hace mucho tiempo. Me sorprendió mucho que Alejandro se quedó blanco cuando me vio:

- ¿Qué pasa Fran? - me saludo con un choque de manos muy de barrio.
- ¿Qué tal tio? ¿estas bien? - dije extrañado ante lo nervioso que estaba Alejandro.
- Oye... esto, tio, estoy con Marck, está por aqui

Sabía que este momento iba a llegar, era inevitable, Chueca es muy pequeño para tanta marica. Reconozco que el corazón me dio una vuelta

- Ah! de puta madre, ¿que estais aqui de copas? - dije aparentando normalidad.
- Bueno, estamos... mas o menos, viéndonos ... ya sabes - dijo Alejandro casi sin poder mirarme a la cara.
- ¿Estais saliendo Alex? - pregunté
- Bueno... estamos viendo a ver que pasa. - me dijo.

Joder con Marckitos, se había dado prisa en olvidarme, es lo único que podia pensar. Después recapacite, me calmé, y entendia que era estupido enfadarme por algo asi, era lo que él queria.

- Genial tio, a ver si os sale bien.
- Oye Fran - Alejandro me agarró del brazo con fuerza para que no me fuera - ¿no te importa verdad?
- ¿porque debería de importarme? Marck y yo no somos nada, menos que nada en este momento.
- Ya... pero...
- Ni peros ni pollas, hacer lo que os de la gana.

Era absurdo discutir por algo así. Pero a mi me inflaba los cojones y no sé muy bien porque, que estúpidos nos hacen sentir los celos.

Me fui al baño para mear y poder despejarme un poco de aquel ambiente. Me miraba en frente del espejo de aquel baño pensando como había llegado hasta aqui, y los meses tan malos que había pasado y que ahora Marck estaba por ahí, encima con otro tio y que tendría que enfrentar eso. Cuando se abrió la puerta del baño, en medio del ruido pude oír un "hola" del otro lado del baño, a lo que respondí:

- Hola Marck.

viernes, 12 de abril de 2019

Capitulo 44: El niñato.



La noche que Alberto me presentó a Roberto, el niñato que había acogido en casa por el tema de las drogas decidí quedarme a dormir en su casa. Sabia que estarían los amigos maduros de Alberto y que beberíamos con la cena, siempre sucedia igual, y yo siempre acaba fatal para coger el coche.

Los amigos de Alberto me encantaban, era todos gays pero mas mayores que yo y que Roberto desde luego. Hablaban de cosas más interesantes, a veces me intimidaba un poco porque no sabía tanto de politica, de arte u otros temas como ellos, pero nunca fue un escollo para que se llevarán genial conmigo, además que era público y notorio la relación tan especial que teníamos Alberto y yo, que todos sus amigos veían con una especie de envidia sana.

Roberto era un chavalin, un chavalin muy muy joven, me sorprendía lo joven que era y eso que yo tenia 29 años, pero quizas por la barba o por el pelo siempre yo parecia mayor de lo que realmente era. Roberto no, no tenia un pelo, era imberbe totalmente, ni una arrugita, ni un pelo en el pecho, vamos algo que a mi no me gustaria nada pero que, por algún motivo, el niñato me pareció absolutamente guapísimo incluso irresistible.

- Marck, este es Roberto, el chico del que te hablé
- Hola Rober - que como Rober se quedaria, estaba tan guapo que me quedé medio lelo mirándole
- Coño, Marck tio, por fin te conozco, Alberto no para de hablar de ti macho
- Espero que sean todos cosas buenas - bromee
- Son todas buenas pero se ha quedado corto viéndote niño.

El chaval era de un descarado, poligonero, macarra que tiraba para atrás, no pegaba para nada con el niño que imaginabas terminado la universidad. Era aniñado pero aún asi se le veia con bastante seguridad en si mismo, y no tenia apenas filtro en decir lo que pensaba.

- Bueno, vamos a dejar las feromona de los niños y vamos a cenar - dijo Alberto mientras nos llevaba a la mesa del salón, la de las grandes cenas y mejores ocasiones y que compartiamos con varios de sus amigos.

La cena fue de maravilla como siempre, y los mayores nos hicieron muchas preguntas de como veiamos los tiempos que corrían. Hacia poco que una crisis financiera había hecho quebrar al uno de los bancos mas poderosos de Estados Unidos,  Lehman Brothers y de repente la crisis y la politica había inundado cualquier debate. Los mayores tenían envidia de nuestra libertad en torno a ser gay comparado con años anteriores, pero al mismo tiempo creían que viviríamos en una época de mucha más inseguridad, sobre todo en el trabajo, de la que disfrutaron ellos.

- Al final, el único que tiene asegurado el trabajo es Fran que es funcionario ¿verdad Marck? - dijo uno de los comensales mientras yo miraba a Alberto con cara de susto, el oir ese nombre todavía me producía cierta punzada en el corazón.
- Bueno, la crisis es tan gorda que a saber que pasará con los trabajos de cualquiera de nosotros - cortó por lo sano Alberto al ver que me había quedado sin palabras.

Cenamos, bebimos, fumamos y reímos. Buenas compañías en torno a una copa de vino, para mi, uno de los placeres de la vida.

En medio del postre recibí un mensaje de Alejandro, con el que había pasado ya algunas noches más a parte de la primera en el Cooper.

- ¿Que haces Marck?
- Estoy de cena con unos amigos, me quedo a dormir con mi amigo Alberto ¿y tu?
- Hoy no salgo
- Anda sal un poco y golfea - respondí yo.
- Nada, no me apetece mucho, a mi solo me apetece golfear contigo

Sabía lo que aquel mensaje significaba. Que queria una exclusividad. una exclusividad que yo no sabía si podría darle, y si me apetecia darle, ¿era muy pronto? ¿estaba afectado por lo que había pasado con Fran y Pierre? Alejandro me encantaba, pero... ¿tanto como para eso?

Cuando todo el mundo se fue ayudamos a Alberto a recoger y Roberto se quedaría en la otra habitación y yo dormiría con Alberto como siempre que me quedaba en su casa.

Pero antes de ir a dormir, Rober y yo nos pillamos una botella de una bebida que se llamaba Jägermeister

- Rober ¿nos tomamos un chupito? Pone que es digestivo.
- Ohhh niño, tu si que sabes -  dijo Roberto con ese tono poligonero mientras fumábamos como carreteros y el Jager parecia que entraba como la seda.
- ¿Qué hacéis insensatos? - dijo Alberto al sorprendernos - ¿Sabeis la cantidad de alcohol que tiene eso?

Pues debía tener razón porque a la hora de ir a la cama se me empezaba a mover toda la casa de Alberto.

- Alberto tio, te quiero tio, pero no porque este pedo, no, es que te quiero - Alberto y Rober se descojonaban de mi porque notaba que se me estaba trabando la lengua.

Con el panorama que teníamos en casa me fui a la cama con Alberto mientras Rober hacia lo propio en su habitación. Me quedé en calzoncillos. Era normal, Alberto y yo teniamos toda la confianza par ello.

 Normal que a media noche, con todo el alcohol que llevaba me levantará a mear con unas ganas atroces, lo que no me pareció normal es que me iba a encontrar a Roberto en calzoncillos meando a la misma hora que yo.

- ¿Se te ha pasao el pedo niño? - dijo Rober mientras que ni se imutava de que estuviera en el baño con él
- Ufff tio, acaba rápido que me meo encima.
- Anda , coño ven, joder que meamos aqui los dos juntos - dijo sin ningún tipo de reparo. A mi lo de mear en público, no me digais porque pero me corta. Pero aquella noche mira, tenia tantas ganas que poco me importó.
- Joder, aparta tio que voy - dije ya ante la extrema necesidad.

Me puse a mear mientras que Roberto acaba de echar el último chorro, pero en lugar de retirarse, se quedo allí, mirándome
- Uf niño, es que estas to bueno - dijo con su hablar de barrio. Y entonces, no sé si quizás por el alcohol que todavia corría por mis venas, me puse a mirarle a él.
- Eres un niñato, pero la verdad es que estas muy bien. Todo hay que decirlo.

Cuando le medio seguí el juego, empecé a darme cuenta de que la polla de Roberto, se estaba poniendo tiesa a velocidad pasmosa.
- Rober no me jodas - fui lo único que acerté a decir después de echar el ultimo chorro.
- ¿Qué? Ay! venga niño, la puntita solo

Me empecé a reir de aquel chico mientras que por otra parte me despertaba el diablillo que todos tenemos dentro. Había que reconocer que el niñato estaba realmente bueno. Era guapo y sobre todo tenia una sonrisa de niño malote de barrio que a mi acababa con mis sentidos.

Terminé de mear y me acerque a él y empecé a comerle los morros mientras él continuaba tocandose el rabo, como si fuera a pensar que me dejaría follar por un niñato.
- De esto que no se entere Alberto - Dije bajito porque sabía que estaría durmiendo.
- Anda comemela despacito - dijo el niño sin dar muchos rodeos, yo solo podia pensar que a su edad era muy, pero que muy pardillo.
- Los cojones - dije cogiéndole fuertemente del cuello - te voy a dar polla hasta que revientes - desde luego todavía estaba afectado por el alcohol.

No me digais porque pero el tema de que fuera muy joven me daba reparo para ser pasivo con él, a pesar de que era con lo que más ganas le veia, quizás son prejuicios que nosotros mismos tenemos.

Tampoco es que le costara mucho comer polla

- Uf, cabrón que bueno estas, como me gustan los tios con pelo a mi no me sale ni uno

Bueno por fuera, travieso por dentro.



Le levante con fuerza del suelo, y le puse contra el lavabo mientras el buscaba una goma por los cajones del baño, no le costó mucho, sabía donde las guardaba Alberto.

- Dame tio, follame fuerte - a pesar de ser joven el chaval estaba más que preparado. No teníamos lubricante asi que no quedo otra que ensalivar aquel culazo a golpe de saliva, era un placer la verdad, al no tener pelo ninguno se le podia comer el ojete con una facilidad increíble.

- Voy Rober - dije para que estuviera preparado - y allí, encima del grifo y delante del espejo me lo empece a follar, deleitado por la vista del espejo, y sobre todo, ver a Rober como me miraba mientras me lo follaba. Pero Rober era bastante escandaloso, bastante más que yo que ya es decir, y empezó a gemir tan fuerte que temí que desesperamos a Alberto, que encima me caería un bronca por pincharme a su toy boy. Le tape la boca con las manos para no se le oyera y le di mas fuerte para que se corriera y dejara de gritar, no tardo mucho, de echo, tardó bastante poco en echar una buena corrida justo en el lavabo que para esto lo tenia delante.

- Uf chiquillo, como follas cabrón hijo de puta - el vocabulario no lo iba a perder no.

Anda vamos a beber algo a la cocina que Alberto se va a mosquear, Bebimos algo y hablamos un poco en la mesa de la cocina que estaba bastante alejada de la habitación.

- Y Alberto ... ¿te ha contado algo de su salud? - pregunté yo a ver si con la convivencia sabía algo.
- Que va Marckitos, el que si sabe algo es tu colega el Fran. Pero cuando hablan me mandan a mi habitación, no quieren preocuparme.
- Fran no me iba a contar nada, tienen pacto de silencio lo dos.
- Sabes que? - dijo Rober - yo creo que le molas mazo a Alberto
- Claro, es como un hermano mayor para mi - respondí.
- Ya, pero ¿no habeis pensado en echar un polvo antes de sea tarde para el?
- Yo ? ¿Con Alberto? que dices !
- Pues a él le molaria tio, te lo digo, lo sé
- Qué dices anda mocoso.

La verdad es que Alberto y yo habiamos bromeado mucho con el hecho de pasar una noche juntos, pero nunca había pasado de las bromas por lo que pudiera afectar a nuestra amistad.

Esa noche, en aquella cocina, pensé por primera vez en algo diferente. ¿Cambiaría nuestra amistad si Alberto estaba enfermo y no le iba a ver mas?

- Mira Rober, vuelvete para la cama anda y mañana hablamos.
- No le cuentes nada a Alberto Marckitos.

Nos fuimos a la cama y al meterme con Alberto este me dijo:
- Podriais hacer menos ruido cabrones. - Vaya palo, no me esperaba que estuviera despierto.
- ¿No te habrá molestado?
- No, hombre, no. Pero a Rober hay que ayudarlo, y no follando.
- Ya...

Me quede pensativo por lo que dijo Rober, me quedé abrazado a Alberto y el se abrazó a mi con ese aire protector. Creo que hasta ese momento no me di cuenta de todo lo que iba a perder si Alberto no estuviera más conmigo y entonces me eché a llorar allí mismo

- ¿Qué pasa Marck? ¿estas bien? - preguntó Alberto preocupado.
- No quiero que te vayas.

Fue todo lo que acerte a decir. Alberto me abrazó más fuerte y se quedó en silencio. A veces los silencios son la mejor de las respuestas. Alberto era ante todo una persona integra. Sabia lo que significaba ese silencio.

No me iba a prometer algo que sabía que no iba a poder cumplir.