viernes, 15 de septiembre de 2017

Capitulo 7: El popper


Ya se sentía el calor en Madrid, era la primera vez que tenia mas ganas de ir al Copper entre semana que el domingo, el motivo no era otro que Alberto. Aquel hombre me había cautivado, no por el fallido polvo que echamos si no por su masculinidad, su sensualidad, su modo de ligar y se seguridad. Eran cosas que yo admiraba en un hombre y cosas que me iba quedando poco a poco para mi, al fin y al cabo vamos cogiendo pedazos de las personas que nos van influyendo.

Llegado el mismo dia justo siete días después le envie un mensaje a Alberto.

 " - Me apetece, si te apetece, hoy iré mejor preparado."

La respuesta no se hizo esperar:

"- A las 7 y yo te prepararé "

Este es mi hombre. Sólo leer este mensaje ya estaba empalmado. Cogí mi coche a la salida del trabajo cachondo perdido y me fui al centro al encuentro con Alberto. Al llegar al local primero me entretuve hablando con los camareros que siempre fueron muy amables conmigo especialmente Pedro que siempre era adorable y un poco picante.

Cuando Alberto entró al local el resto de los chicos que estaban conmigo se giraron todos para admirar a semejante semental. Fui la envidia del local cuando nada más entrar me cogió por la cintura y me planto un morreo en el cual pude sentir como se lengua me penetraba profundamente la boca:

- Vente

No hubo más conversación posible. Nos fuimos a la zona de los baños que era la más iluminada y empezamos a sobarnos como lo habíamos hecho la semana anterior, esta vez Alberto estaba algo más pasivo y me comió el rabo y yo, un niñato con semejante hombre comiéndome la polla gocé de aquella visión para futuras pajas, que las hubo, y muchas.

Poco después Alberto sacó un frasco amarillo, como los que llevaban los chicos del local, en el que podía leerse "Rush". Yo estaba con un miedo terrible, pensando que cojones me va a hacer eso, si bien veía que a los otros chicos estaban normales y conscientes después de tomarlo, asi que me dije, ¿porque no hacerlo? Alberto me puso a cuatro patas y a mi ya me entraron sudores frios de imaginarme el dolor del otro día, empezó a trabajarme el culo, llevaba un lubricante y condones, me dio el frasco amarillo y me dijo:

-  Huele un poco, sólo un poco.

Lo primero que note es que aquello tenia un olor caracteristico, no se le parece a nada, es un olor único parecido a un solvente, segundos después llegó el subidón, no sabría como explicarlo pero se me nubló un poco la vista, me empezó a entrar un calor increible por el estomago y por la polla que me empezaba a chorrear, el calor se fue subiendo poderosamente a mi cabeza, la sensación de excitación recorrió  todos los poros de mi piel, tanto que el miedo de hace unos segundos al pollón de Alberto se convirtió en un desesperado:

- Follame ya!

Los antiguos Rush fueron muy populares. En España existieron hasta 2008 cuando la UE decidió prohibir la formula original, el nitrato de isobutilo. Este tenia unos efectos espectaculares, todos lo que lo probamos lo sabemos. A partir de entonces se cambió la formula por nitrato de isopropilo para poder venderlos de forma legal, pero esta formula nunca ha sido como la primera. En EEUU la formula original sigue siendo legal y se pueden comprar en sex shops.

Pero Alberto se hizo de esperar con un seco "todavia no" y siguió jugando a restregar su polla y besar mis espaldas. ¿Qué me pasaba? Estaba tan caliente que quisiera que me clavarán ya lo que sea. A los pocos segundos la sensación empezaba a calmarse, asi que Alberto me dio una segunda ración del bote amarillo mientras me agachaba para que le comiera el rabo. Lo siguiente que recuerdo fue comer polla como un autentico poseso, ni arcadas ni nada, eso si, con la lagrima del pollón que me estaba tragando, pero con autentica delicia y yo diría casi desesperación porque me atravesase la garganta ¿que me está pasando? estaba cachondo, estaba caliente, era una sensación única. A la tercera esnifada Alberto no tardó en pornerme a cuatro patas y allí, entró. Si, vi las estrellas un poco, como unos destellos en la visión, pero entró, y ... no le costó mucho! ¿Como podía ser? Al poco tiempo de tener a este macho bombeando, no me molestaba ya nada. Fue una sensación de echar un polvazo con cohetes artificiales, eso si, no conseguía correrme.  Lo intenté pero el disfruté venia de mi culo, perdí la erección, cosa que no me pasaba nunca y menos con esa edad, lo cual deduje que era uno de los efectos del popper. Aun así estar follando a cuatro patas y recibiendo semejante polla me dejó absolutamente flipado y mareado. Cuando oi los gemidos de Alberto sabia que no tardaría en llegar al orgasmo y pensé que ojala el tiempo no pasará tan rápido. Gritó como un loco y se corrió en el condón que llevaba puesto mientras me daba por el culo ya con una fuerza descomunal, tenía que agarrarme a la pared para aguantar las embestidas. Me cogió porque yo estaba que me temblaban las piernas y me abrazó, sujetando con sus manos mis pectorales mientras sacaba la polla de mi dilatadisimo culo.

Me habia dejado el agujero destrozado, estaba abierto como nunca pero en aquel momento no me importó nada, había disfrutado como un animal y de una manera única de ser pasivo.





* Los estudios demuestran que los poppers son la droga menos adictiva e igualmente menos dañina, aunque sí pueden generar cierta dependencia psicológica, por lo que hay personas que llegan a verse imposibilitados para la relación sexual si no tienen al lado su frasco de poppers. Por otro lado, el consumo desmedido, constante y continuo, sí puede provocar daños de tipo cardiaco, inmunológico, renal, hepático o cerebral. Recomendación: no lo uses! y si lo haces no uses los poppers tan seguido, deja cuando menos unas semanas o dias y disfruta del sexo natural, que es el mejor. No es sano, y se los digo enserio, depender de esta sustancia para tener sexo. 




jueves, 7 de septiembre de 2017

Capitulo 6: El hombre maduro


Pues os podéis imaginar el lío que tenia yo en la cabeza pensando en esto de si soy activo o pasivo, si soy bi, hetero o gay ¿Por qué no me he enamorado de un hombre? Porque con Jose lo pasé muy bien pero sabía perfectamente que era más un "colega" que un "amante" y él también lo entendía así.

Además estaba Claudia, ese amor que me daban ganas de cortarme las venas, a la que ocultaba, como no, mis visitas al Copper. Porque ahí seguía yendo, cada domingo puntual no faltaba a mi cita con los maromos que iban visitando el bar. Con la llegada del verano y el calorcito de Madrid la verdad es que me iba "picando" mas de una vez por semana. Un buen día salí de mi trabajo tan cachondo que decidí ver que se cocía por el local entre semana.

No me preguntéis que día seria pero la verdad es que el local se veía cómodo sin tanta gente como lo abarrotaban los domingos, eramos menos y se podía estar muy bien, porque a veces los domingos llegaba a ser muy agobiante. Y entre diario descubrí clientela nueva, vamos, lo que venimos a llamar "carne fresca". ¿O no tan fresca? Porque a mi lo que me llamaba la atención era un cuarentón, con algunas canas en el cabello y en la barba,  un cuerpazo fuerte y bien trabajado en el gimnasio, un hombre de pelo en pecho con unas piernas y unos brazos enormes y unos tatuajes que me volvían loco. La verdad es que yo me solía follar chicos de mas o menos mi edad, los ventitantos, y era la primera vez que me atraía un "papi" , un "daddy", un "dilf" ...bueno, alguien que podría ser mi padre vamos.


La mito del DILF , el hombre maduro cañón.



La verdad es que nunca me había fijado en esos hombres, pero verle ahí en calzoncillos, con ese abultado paquete y ese culazo me estaba poniendo enfermo. Y claro, él no era como los chicos de mi edad, se dedico a mirarme desde el otro lado del bar durante un largo rato, mientras que yo intentaba aguantarle la mirada, pero estaba claro que las técnicas de este tío no eran solo pasar y tocar. Se acercó en tono desafiante ante mi, sin quitarme un ojo de encima plantó la cerveza a mi lado y se puso detrás de mi hasta que pude sentir su aliento en el cuello, mientras me rodaba con sus grandes brazos y me tocaba el pecho.

- Uf, me encanta este pechazo niño - Vaya, yo realmente debía de ser "niño" para él.
- Vaya... gracias - dije mientras se empezaba a notar la erección de mi calzoncillo y en el suyo, que empezaba a frotarme su paquete contra mi espalada - ¿vamos dentro? - dije algo tímido.

Alberto, que así me dijo que se llamaba, aceptó aunque realmente lo que quería era follarme allí mismo en la barra, eramos pocos pero a mi esas cosas me daban una vergüenza increíble, todavía me estaba adaptando a mi versatilidad y a manejar a los hombres, pero aquello de follar en público era algo impensable para mi.

Fuimos detrás de la cortina, y allí pude darme cuenta que mi "daddy" era cariñoso y sobón a tope, me repasó entero masajeando mi cuerpo lentamente de arriba a bajo y dejándome caliente al punto de tener que gemir como un loco mientras me masajeaba el culo y las pelotas con una delicadeza sin igual. Como deduje que seria activo sin contemplaciones me baje a lamerle los calzoncillos que llevaba todavía puestos y que lentamente se los bajé, hasta encontrarme la sorpresa, un pollon gordisimo, demasiado gordo, yo no había visto nada igual en mi vida, su polla no era muy larga no, pero era muy muy gorda, era tal el grosor que me costaba mucho metermela en la boca, pero se la comí y le lamí las pelotas con ganas, deteniendo mi lengua en el agujero de su uretra, que también lo tenia enorme, podia meterle la punta de la lengua sin problema. Jugamos un buen rato con nuestros cuerpos, hasta que me puso a cuatro patas y me lubrico a consciencia, trabajó mi culo con mimo y cuidado, hasta tenerme lo mas ampliamente dilatado que pudo, imagino que sabía que a los chicos no nos resultaba fácil encajar semejante polla. Y pudo dilatarme mucho. Pero en el momento que puso su polla cerca de mi agujero ya vi que algo no iba bien. Aquello no entraba ni con todo el lubricante del mundo, y yo estaba empezando a tener unos dolores muy desagradables, como un pinchazo terrible a cada pequeña embestida.

- Alberto, no entra, yo no puedo con eso, es demasiado gor...ah! - me quejaba, me quejaba a pesar de mis ganas
- Venga campeón que tu puedes.- Insistió.

Un consejo que yo aprendí: no insistáis. Aquello sólo causó más dolor, no entraba de ninguna manera, así que tras varios intentos Alberto desistió. Acabamos jugando con su rabo en mi boca que mientras le hacia una mamada acabó corriéndose en mi pecho dejándome totalmente pringado, y yo de rodillas me levanté para agachar a ese tremendo macho y me corrí después por todo su cuerpo, dejándome ver la visión de mi lefa cayendo de sus hombros.

Salimos a terminarnos las cervezas y hablar de la jugada
- Tienes que relajarte mas Marck, si no no entra
- Es que hace muy poco que soy pasivo, no estoy acostumbrado, pero es que es muy gorda, no hay manera de que dilate tanto.
- ¿Porque no tomas popper? - me preguntó
- ¿Popper? ¿Qué es eso?

Yo no tenia ni idea de que era aquello, Alberto me explicó que era una droga que se utilizaba para dilatar y ponerse muy cachondo, algunos lo utilizaban en las discotecas y era, evidentemente, el frasquito que yo veía oler a muchos chicos, especialmente cuando eran pasivos.

- No, no, a mi las drogas no me van.
- No es una droga, es una cosa muy flojita. Mira ¿porque no quedamos la próxima semana aquí y te traigo un bote y lo pruebas? Vas a poder con esta polla y mucho más.

Yo la verdad quería volver a verle pero no probar esas cosas, aunque me daba algo de curiosidad. Así que nos cambiamos los teléfonos y dejé de pensar en ello sin más.

A medida que pasaba la semana a mi me picaba mucho la curiosidad y Alberto estaba tan cañón que me entraron muchas ganas de volver a ver a mi "papi".




viernes, 1 de septiembre de 2017

Capitulo 5: Pasivo




Cuando entré en la casa a Jose le faltaron segundos para arrancarme la ropa que llevaba puesta y no habíamos pasado todavía del salón de la casa. Yo estaba bastante nervioso y me daba por ser más cariñoso. Le besaba con pasión, pasé de su boca a besarle aquellas amplias espaldas mientras le iba desnudando e iba bajando lentamente con mi lengua hacia su increíble trasero que iba acariciando lentamente. 

Esta vez Jose no tenia el culo lubricado como solía ser costumbre en él. Estábamos ya bastante calientes en aquel sofa, le cogía con fuerza por la espalda mientras apretaba mi polla, ya bien dura, restregándola contra su culo. De repente, Jose, con un movimiento algo brusco me cogió con fuerza y se puso detrás de mi, lo cual me extrañó. Sonrió de una manera muy picante. Una mirada. Me mordió la oreja mientras sentía su polla bien apretada contra mi espalda que iba bajando lentamente mientras me decía al oído:

- Hoy el pasivo vas a ser tu Marck, así que prepárate.
- ¿yo?... - no pude casi ni responder, un gatillazo recorrió mi cuerpo y empecé a sudar , empecé a sudar muchísimo y se me erizaron todos los pelos del cuerpo, la sensación de estar allí tumbado en el sofa con Jose encima de mi rozando mi trasero con su enorme polla algo húmeda por el liquido seminal que chorreaba de ella, era algo que me dejaba sin habla. Ahora entendía por que no se había preparado para ser pasivo y no llevaba lubricante. 

Como vio que estaba algo tenso empezó a lubricarme el agujero del culo con uno de sus dedos mientras me susurraba al oído:
- Tranquilo, voy a  ir despacio para que no te duela y después te follaré bien fuerte. 

No sé si aquello era tranquilizar, pero el juego de sus dedos en mi culo que empezaba a dilatarse me hizo entrar en calor, estaba muy nervioso pero al mismo tiempo muy cachondo y a él no le hizo falta mucho esfuerzo para comenzar a meter un segundo dedo en mi agujero que ya no se quejaba de ningún tipo de dolor, al contrario, la sensación era realmente suave y yo lo tenia relajadisimo a pesar de que era la primera vez que pasaban de caricias a penetrarme con los dedos. 

Fue entonces cuando Jose agarró un condón de la mesilla del salón y se lo colocó con cuidado en el rabo. Ya no había marcha atrás. Apreté los dientes de los nervios y me agarré contras los cojines cogiéndolos con tanta fuerza que pensé que iba a romper algo de la casa de mi anfitrión. Jose empezó a metermela lentamente pero sin pausa alguna hasta lo mas profundo que pudo. Ahora nuestros cuerpos estaban literalmente pegados. Fue tan delicado que los que seguramente fueron segundos en entrar a mi me parecieron horas, horas en que entraba y entraba polla dentro de mi peludo culo. 

Pasivo
¿Que pasaba por mi cabeza? ¿Recordáis todas esas historias de la primera vez? Si, aquellas en que todo es dolor y todo sale desastroso. ¡Tonterías! A mi no me dolió nada, quizás al principio por la sensación de quemazón mas que dolor, seguramente de la goma, no lo se, pero la sensación de tener a un hombre dentro de mi fue absolutamente deliciosa.

No me quejé, recuerdo mis gemidos que a Jose le excitaban muchísimo y sus gemidos en mi oído, se notaba que lo de ser activo le gustaba y mucho. Al poco tiempo ya tenia a Jose empotrando con fuerza pero sin demasiada brusquedad, con firmeza pero nada rápido, estaba muy pendiente de mi y yo aguantaba sus embestidas, mientras con la mano me acostumbraba a masturbarme con el culo bien lleno y no tarde mucho en acostumbrarme porque para mi sorpresa a los pocos minutos me vino un orgasmo que me hizo disparar toda la leche que tenia en los huevos. No duré mucho. Solté unos gritos tremendos, pero Jose me cogió con delicadeza la sacó despacio mientras se daba cuenta de que me estaba corriendo, muy despacio y me abrazó agarrándome del pecho mientras sentía que mi respiración se iba calmando.

- ¿Ya la has sacado? - le pregunté como extrañado.
- La tengo que sacar mientras te corres, es mejor así para que no te duela. - Me dijo mientras yo todavía chorreaba algo de lefa de la punta de mi rabo y no podía dejar de mirar como había puesto el suelo de aquel salón. Pensé que hacia mucho tiempo que no me corría de aquel modo.

Me limpió, me recostó y puso mi cabeza sobre su estomago. Era todo un caballero y a mi aquello me encantaba.
- ¿De verdad era tu primera vez Marckitos?  - me preguntó
- Sabes que no te miento. - Ya había cierta complicidad entre nosotros - nunca me la habían metido.
- Pues cualquiera lo diría, no te ha costado nada cabrón, me lo imaginaba mucho peor.

Yo estaba que no me lo creía. Me habían follado y la verdad me había gustado, ahora sabia que era al menos totalmente bisexual, aquello era inimaginable con una mujer, empezó a pasarme toda mi vida sexual por mi cabeza. Hasta que caí en que a José no le había dado tiempo a correrse.

- Bueno, ahora tenemos que hacer algo para que acabes tú. -  Le dije mientras acercaba mi mano a su polla. Pero Jose me la apartó y me dijo:
- Tranquilo, tenemos toda la noche, vamos a tomar una cervecita y seguimos ¿quieres?
- Sí claro.

Tomamos unas cañitas, reímos, contamos nuestras historias, nos besamos, me lo follé, me folló ... y me lo volví a follar. Eramos jóvenes, estábamos solos y teníamos toda la noche por delante, no la desaprovechamos. Follarnos era un placer, y yo, entre cada una de las tremendas follabas que nos metimos en cada lugar de la casa pude quedarme abrazado a un hombre por primera vez en mi vida. Una sensación inolvidable es recordar como en la segunda vez que hice de pasivo me quedé recostado de lado y Jose me cogió por la espalda y se recostó conmigo, me sentí completamente protegido en los brazos de ese hombre que ademas, era bastante más grande que yo. Él sabia de mis miedos, pues la primera vez que te penetran no deja de ser un momento de fragilidad, e hizo lo posible para que me sintiera lo más cómodo posible en esos instantes.

Había olvidado toda mi historia con Claudia, había olvidado que subía allí triste y dolido. No salí de su casa hasta la madrugaba. Mientras me despedía le miraba con una sonrisa de oreja a oreja. Estaba en una nube.

Bajé con mi coche de la sierra con la luna sobre la ciudad de Madrid que desde aquella altura se veía más bonita que nunca.


miércoles, 23 de agosto de 2017

Capitulo 4: Bisexual




Había conocido a una mujer increíble. Me había enamorado de una mujer. Me había pillado, y mucho, mucho más de lo que me costaba reconocer. Claudia era una belleza incredible, una mujer delicada y tierna que contrastaba con los maromos musculados y peludos con los que yo solía estar. Solo había una pega, su novio.

Yo era "el otro", él que llamaba por las noches mientras el novio dormía, mientras trabajaba o mientras estaba en un descanso en el cine, me convertí en un "amante", en un pringao a merced de los juegos de Claudia a la que siempre acudía cuando me llamaba pues estaba loquito por ella. Y lo peor, ella lo sabía.

Durante todo el tiempo que duró mi "relación" con Claudia, la misma pregunta rondaba mi cabeza:     ¿porque no me pasaba lo mismo con los hombres? Creerme que tuve en la cabeza esta pregunta mucho tiempo.

En esas semanas había estado viéndome con un chico en el Copper, era de las primeras veces que entablaba cierto "colegeo" porque mis encuentros hasta entonces se basaban en un "pim pam fuera" que me daba lo que necesitaba, sin embargo con el paso del tiempo, fui teniendo la tentación de conocer un poco de los chavales que me iba follando.

El chico en cuestión se llamaba Jose y era bisexual como yo, tenía novia lo cual no me resultó chocante, sólo que aquella novia sabía perfectamente de las "experiencias" de su pareja, y las compartían. Los trios con otros chicos eran su mejor experiencia, él conocía a algunos bisexuales y los "reclutaba" para su novia para después hacer un trio chicos-chica en el que no faltaba agujero por rellenar. Jose y yo nos cambiamos los messenger (no había redes sociales por aquel entonces) y empezamos a chatear.

Los chats se convirtieron en fotos, mis primeras fotos de chavalin, inocente y con ropita claro. Llegaron después mis primeras "cams" que fueron de lo más excitante. Aunque tímidos al principio en frente de las cámaras, de la cara pasamos a sacarnos los rabos, Jose tenia un pollón bastante grande y en la cámara me resultaba aun más apetecible.

Jose fue el primer chico que me follaba al que le comenté mis ganas (y miedos) de ser pasivo, cuando le decía que mi culo era virgen él no me creía, normal, un culo virgen en el Copper era casi como encontrar oro en la Gran Via.

Con el tiempo Jose le debió de enseñar unas fotos mías a su novia, y la novia quiso "conocerme". Acodamos que yo me follaría a Jose mientras el hacía lo propio con su novia, pues el tío conseguía mantener la erección aun cuando yo le daba lo más fuerte posible por el culo. Posteriormente los dos nos follaríamos a su chica rellenando ambos agujeros, el culo se quedaría, como no, para él, a mi me daba igual pues me petaba culos semanalmente y hacia mucho que no estaba con una mujer, mas cuando Claudia se iba los findes con su novio dejándome a mi echo una mierda.

Bisexualidad. El trio chicos-chica.


Jose y yo quedaríamos un fin de semana en la sierra de Madrid donde ellos vivían y allí daríamos rienda suelta a nuestra imaginación, sin embargo en mi imaginación el tema de ser pasivo copaba cada vez mas tiempo en mi mente, y Jose se me antojaba como un plan perfecto si no llega a ser por el tema del tamaño, ya que yo pensaba que aquello me iba a doler y mucho. Había escuchado historias "desvirgamiento" que daban escalofríos y no sabia yo si aquel pollón iba a ser lo mejor para abrirme el culo por primera vez.

Una noche de Jueves en que Claudia y yo nos besamos con pasión en mi coche con la música de Mecano y la lluvia de la primavera cayendo sobre nosotros pensé que por fin iba a ser mía y que iba a dejar aquella vida de promiscuidad atrás. Nada mas lejos de la realidad, al día siguiente Claudia se fue con su chico el fin de semana y yo me quedaba en casa llorando aunque con una venganza en mi cabeza, y esa venganza se llamaba Jose.

Aquel fin de semana llamé a Jose y me dijo que este fin de semana estaba sólo, que no estaba su novia, pero que me pasará por su casa si quería para estar los dos "cómodos". Me envió una dirección mas cercana a Segovia que a Madrid, y allí cogí mi coche limpiándome las lagrimas por mi corazón despechado. Llevaba condones, lubricantes y mi cartera, nada más. Cuando llegué a la dirección allí estaba Jose esperándome, salió de aquel chalet a saludarme y me invitó a entrar.

Jamás me pude imaginar lo que iba a pasar en aquella casa.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Capitulo 3: El Copper


Me pasaba el dia empalmado "marcando paquete"





Ya me habían comentado que “el día grande” del Copper eran los domingos. Por algún extraño motivo la gente solía ir las tardes de domingo y el local literalmente se petaba ese día. Era la "fiesta en calzoncillos" y a mi nada me exictaba mas que un buen maromo con unos calzoncillos que marcaran un buen culo. Así que yo empecé a pasar los fin de semanas con mi novia como hacia siempre, pero los domingos en lugar de irme a casa me iba al Copper.

El primer domingo que fui yo estaba de nuevo nerviosísimo, pero ahora era mucho más valiente para entrar “detrás de la cortina”. No me hizo falta mucho tiempo para darme cuenta de que a los chicos le gustaba mi masculinidad y los pelos, como a mi novia, que no me permitía ni rasurármelos un poquito. Tambien me pasaba el dia empalmado y "marcando paquete" cada domingo en el Copper. Esto atraía mucho a los chicos pasivos, que yo siempre creía que eran más que los activos, los cual me beneficiaba claro. Yo era todavía un “yogurin” pero tenía cierto éxito con los hombres que a mí me encantaba, claro que ¿quién no tenía éxito en un lugar así? Aun así me daba cuenta de que follaba muchísimo y no me hacía falta mucho para tener a varios hombres detrás de mi cuando estaba detrás de aquella cortina.

El primer domingo un chavalín de mi edad se me puso a cuatro patas mientras nos morreábamos de lo lindo en el baño, a mí me pareció de lo más excitante claro, un tío pinchándome con su barba primero los morros después el rabo, se me pone a cuatro patas enseñándome un ojal absolutamente delicioso y totalmente rasurado. Ante la visión de aquel agujero me decidí a que tenía que follar, y aunque no era la situación más romántica para mi primera vez con un hombre no puede aguantar las ganas. Le metí una follada de espectáculo, al chico le encantó lo cual me hizo ver que no solo se me daba bien con las mujeres si no también con los hombres, yo tenía bastante aguante, incluso más del que me gustaría porque siempre me había costado correrme, así que las historias esas de que nada más meterla era corrida segura no sucedió jamás.

Pronto empece a follar como un descosido con varios, a veces con varios a la vez, se me empezó a dar muy bien, así que follaba hasta bien pasada la noche. Me daba cuenta de que algunos chicos tenían una botellas de cristal las cuales olían de vez en cuando, lo cual deduje que era algún tipo de droga, pero no sabia que era eso. 

Pronto los domingos se convirtieron en mi “dia Copper”, estaba deseando que llegará el domingo, y claro, con el paso del tiempo mi vida sexual heterosexual se fue desinflando, ya no llegaba el viernes y echaba varios polvos con mi novia, sino que incluso había findes que no follabamos, eso sí, el domingo follaba como un campeón. No hace falta decir que aquella novia me dejó  y con razón, aunque yo por aquel entonces lo pasé realmente mal con la ruptura de mi primer amor. Ahora con la perspectiva del tiempo lo entiendo y lo veo totalmente razonable, al fin y al cabo era yo él llevaba una doble vida, la cual me excitaba más la segunda que la primera.

Aun entonces quedaba con varias mujeres y tenía sexo con ellas, pero lo que más me gustaba eran mis domingos en el Copper. Pronto empecé a comer pollas y descubrí que aquello me gustaba, comerse una buena polla de repente se convirtió en un placer y aunque los chicos en su mayoría querían ser pasivos conmigo a veces me tocaban el culo, y yo descubri que el simple roce de los dedos en mi ano era un placer absolutamente delicioso.


Es entonces cuando me doy cuenta de que ser activo estaba muy bien, pero al fin y el cabo no era muy diferente de lo que hacia con las mujeres, asi que pronto empezó una obsesión en mi cabeza, quería que un hombre me diera por el culo. 

sábado, 12 de agosto de 2017

Capitulo 2: Mi primera vez (Parte II)





Pollas, pollas y más pollas. Era todo lo que podía ver al entrar al Copper, para un chaval que no había pasado de las pajillas de instituto y de alguna buena mamada de algún amigo curioso, aquel primer impacto visual fue estremecedor. 

Había hombres en calzoncillos y otro sin ellos, pero el color que más destacaba era el color de la carne. Había cierta oscuridad (el mito era cierto), el bar era alargado con una barra y unas cortinas al fondo

- Tras la cortina está la diversión. – Me dijo Pedro.

Yo me quedé en la barra tomando (otro) whisky, estaba ya más que contento pero a pesar de ello no me atrevía a pasar de aquella cortina de la cual no paraban de entrar y salir hombres.  Alguno de ellos de muy buen ver. 

Las pollas erectas me parecían preciosas, en el gimnasio no las veía así, con que aquello me pareció como vivir en una película de porno gay,  las cuales yo no veía, aunque en el porno hetero siempre me fijaba más en los rudos hombres que en las mujeres. 
Pasé allí un buen rato y los camareros fueron muy amables ambos conmigo. Pero con el tiempo y el whisky las ganas de mear apretaban y  ¿adivináis dónde estaban los baños? Exacto. Detrás de aquella cortina. 

Así que llegaba un momento que me meaba como una persona mayor, pero me era imposible vencer el miedo de entrar allí, hasta que obviamente las ganas fueron tan insoportables que no quedó más remedio que ir, e ir deprisa. Con la cabeza baja, la mirada perdida y sin hacer contacto visual con nadie pasé la segunda línea roja de la noche. 

Al otro lado, el sonido de los gemidos masculinos fue lo primero que me llamó la atención. Estaba oscuro (claro Marck, es un cuarto oscuro) pero con alguna luz que permitía que se distinguían algunos cuerpos. Fue como ver una orgia en directo, me empalmé, me empalmé muchísimo y aun así conseguí ir a los baños que estaban algo más iluminados, allí también había gente. Al acabar de mear me fui despacio pero varias manos me atraparon, me tocaban el pecho, me tocaban las piernas, el cuello… imagino que yo era carne fresca en aquel lugar y  no tardaron ni 10 segundos en echarme  mano, pero vaya manos, que delicia, me sentía masajeado de arriba abajo, pronto descubro que alguien que ni distingo entre los que éramos se mete mi polla en la boca y me la chupa con un frenesí que jamás había conocido en una mujer. Ni un “solo la puntita” ni hostias, bien a fondo, jugando con la lengua, comiendome los huevos, sabiendo como chupar una polla para el deleite del otro y por sus gemidos parece que de si mismo. Una mamada impresionante que me deja aún más cachondo y con la polla más dura. 

Aun así, medio temblando me deshice de las manos anónimas que me rodeaban y volví a la barra, los camareros me lanzaron una sonrisa al unísono al ver la tremenda erección que llevaba en los calzoncillos, y yo estaba que se me salía el corazón por la boca. Sudando y muy avergonzado, aunque no tanto como pensé en primer momento. 

No vamos a negarlo, me gustó, me gustaban las manos y que me tuvieran ahí de pie “bien servido”. Éramos varios pero todos parecían pasarlo bien, habían gemidos y ganas, algo que yo jamás había experimentado con varias personas a la vez. 
Yo ya sólo miraba la cortina, y uno de los camareros me dijo:

- Aquí tienes condones guapo. 

Coño! Los condones, lo había olvidado con los nervios, pero allí los tenían y gratis, había olvidado el miedo a las enfermedades pero cogí 3 o 4 y me los llevé al calcetín, el único sitio donde podía guardarlos ya que lo único que llevaba en ese momento era un calzoncillo.

Volví a entrar, esta vez decidido a ver aquello del cuarto oscuro que tantos mitos y envidias levantaba entre mis amigos heteros. Habían dos literas una arriba y otra abajo, y nada más acercarme a ellas comenzó a chupármela un tío que estaba sentado en la litera de abajo, entendí que la litera estaba puesta a propósito a esa altura y que permitía así al de abajo poder comer pollas a placer. 

Para mi sorpresa el chico era un joven mas o menos de mi edad, ya que la media debia de ser la treintena, estaba de muy buen ver y de nombre que jamás recordaré no tardó en ponerse a cuatro patas en litera para mi… uf, vaya culazo y yo que estaba nerviosísimo era la primera vez que veía un chico de ese modo en directo. Estaba claro que este quería que se la metiera, pero yo con los nervios no fui capaz. 

Volví a salir y mientras me tocaban el culo, lo cual para mi sorpresa, me gustaba. Jamás en mi vida pensaba yo en ser pasivo, pero si sabía que las caricias en esa zona eran muy excitantes.
Decidí salir del bar al poco tiempo de estar ahí, saludé a los camareros y di las gracias a Pedro por su amabilidad. No me había corrido pero ya por aquel entonces me costaba y con los nervios que tenía me era imposible. 

Bajé a la Gran Via camino del metro para ir a mi casa, e iba en una nube. ¿avergonzado? Pues no, me gusto aquello, me gustó mucho. Llegué a casa y no paré de pajearme pensando en los que había hecho, creía ser un transgresor y eso que ni había follado. Durante los siguientes días no paré de pajearme pesando en el local. 

Una cosa tenia clara, lo único que pensaba era en volver. 


miércoles, 9 de agosto de 2017

Capitulo 1: Mi primera vez (Parte I)



Marck es el "peludo" protagonista de este blog



A mis 25 años recuerdo aquellos días de mi vida como la etapa perfectamente normal de un chaval de mi edad, tenia mi novia a la que quería con locura y con la que salíamos y reíamos los fin de semanas, el grupito de amigos de mi ciudad, heteros con pareja, que vivíamos nuestras aventuras recién acabados los estudios y comenzando nuestra vida laboral.

Mi amigo Alex era el intelectual del grupito de amigos de Madrid que había conocido haciendo un curso de fotografía, el tio se acabó dedicando profesionalmente a ello y no le iba mal. Conocía a mucha gente del mundo del arte, así que yo siempre interesado en esos temas, le acompañaba al cine, exposiciones y numerosos eventos.

Recuerdo que ya años atrás le había comentado a Alex que creía ser bisexual, la verdad es que nunca me había atrevido a entrar mas en profundidad en esa faceta, pero recuerdo que tenia una curiosidad con los hombres que cada vez iba a más aunque yo pensaba que ya se me pasaría.

En una de nuestras salidas visitamos una exposición de escultura de un amigo de un amigo, ya sabes. Yo pensaba en la gente del mundo del arte como unos viva la vida pero me interesaba la exposición. Al llegar veo las esculturas que eran básicamente hombres contorsionados, desnudos y en multitud de posturas sexuales. Era fascinante. Comiendo y bebiendo por aquí y por allá de gratis, ya que eramos jóvenes y sin mucho dinero. En un momento de la noche Alex me presenta al autor de las esculturas:

- Mark me gustaría presentarte a Pedro, él es el autor de la exposición.

Saludé a Pedro que era un cuarentón cercano a la cincuentena con pinta de bohemio pero siempre sonriente. Apretón de manos y saludé a otros amigos en común.  La verdad que me empezaba a aburrir un poco con tanta vuelta cuando estando sentado un poco apartado Pedro se sentó junto a mi y comenzó a hablar conmigo.

- ¿Te gusta? - Me dijo
- La verdad es que no se mucho de escultura pero me gustan los cuerpos y las expresiones de dolor y placer - le comenté para no parecer pedante.
- Gracias a Dios Mark, creo que es el primer comentario sincero de esta noche.

Pedro se alegro de que aquello no se convirtiera en un aula de Historia del Arte y yo no tenia que fingir ser un chico mas que joven chico de la periferia de Madrid que todavía no apreciaba el arte como debía. Reimos mucho y enseguida hubo una gran complicidad entre nosotros a pesar de la diferencia de edad. Pedro me acercó a una de sus esculturas y recuerdo perfectamente como me cogió de la cintura. Era la primera vez que un hombre me cogía así. Me empezó a describir como esas esculturas estaban basadas en relaciones sexuales que había tenido que diferentes amantes.

- ¿Y tú Marck? ¿has estado con hombres?

Vaya preguntita, yo que tenia una pinta de hetero pijin que echaba para atrás, pero estaba claro que algo se olía

- Pues soy bisexual ¿sabes? Pero no, no he estado con hombres nunca
- Ah! , estas en esa etapa todavía, entiendo.
- ¿En esa etapa? - respondí sorprendido
- Si, todos hemos pasado por esa etapa de jóvenes. Te gustan las chicas y hasta tendrás novias. Pero cuando pruebes los hombres Marck no querrás volver atrás.
- Lo dudo mucho Pedro, yo tengo novia, nos vamos a casar - si, era muy joven y tonto si os lo estáis preguntando.
- Claro, claro, Marck. Oye mira, tengo un local en Madrid para hombres, creo que te iba a gustar, es diferente a lo que conoces, ¿porque no cenamos un día juntos y te lo enseño?.

Pedro se fue acercando cada vez mas a mi y ahora su mano tocaba mi cintura pero también parte de mi culo, no me atrevía  a quitársela, de algún  modo me intimidaba, era tan seguro de si mismo y tan carismático, pero también con ese punto de respeto por un chaval que sabia que tenia la mitad de su edad y con el cual seguramente no tenia ni para empezar.

- Claro, me encantará - Respondí con toda mi curiosidad.

Y Pedro me dio una tarjeta suya, donde ponía Copper Bar Sex Club. Nos despedimos allí y me fui un poco más tarde con Alex a tomar unas cervezas por Madrid con nuestras novias. La tarjeta me quemaba en el bolsillo, la llevaba y no podía dejar de pensar en ella. Quería volver a casa para leer en internet acerca de ese bar, bueno, de ese Sex Club. Sonaba de los más excitante en mi cabeza.

Recuerdo como durante toda la semana guardé la tarjeta en mi habitación, por aquel entonces vivía con mis padres, no me atreví a llamar hasta que llegando el viernes la tarjeta me quemaba en cualquier parte que la tuviera. El local era un local nudista, osea que la gente iba en bolas. ¿Como iba a ir yo en bolas en un lugar lleno de hombres? Pues la idea me parecía de lo mas excitante y me daba miedo a partes iguales. Cogí el teléfono de Pedro y llamé muerto de miedo. Él sin embargo era todo lo contrario:

- Hombre, Marck mucho has tardado en llamarme ¿que pasa? ¿me tienes miedo o que?
- No, esto... - trataba de no parecer demasiado idiota - es que el trabajo y...
- Venga hombre, vamos a tomar unas cervezas por la tarde ¿te hace?

Yo que aquel finde estaba sin novia acepté encantado, aunque muerto de los nervios. Cuando llegué a mi cita con Pedro estuvo realmente encantador. Siempre muy pendiente de mi, era un rollo paterno filial ya que él notaba que yo estaba realmente nervioso.

Empezamos a hablar de todo y acabamos hablando de cine, me sorprendió lo que sabia este hombre de cualquier tema. Empezamos hablando de Paul Thomas Anderson hasta coincidir en que Kubrick era una especie de semidios para ambos. La complicidad y las risas fue total y Pedro desprendia coqueteo y sexualidad por los cuatro costados.

Pensé que nos ibamos a ir juntos al Copper, pero Pedro me dejó cerca y me dijo que si queria ir fuera por mi propio pie, que seria muy bien recibido y que no queria meterme presion de ningun tipo, lo cual agradecí.

Estaba muy nervioso y pensé que me iría a casa pero baje a la Plaza del Dos de Mayo, muy cerca del Copper, pero en su lugar entre a un bar muy pequeño y me pedí un whisky con cocacola. Y otro whisky con cocacola más. Estaba claro, solo pensaba en entrar allí y no iba a ser sobrio. Estaba tan nervioso que iba al baño a mear cada 2 minutos.

Subí la calle que separa la Plaza del Copper y me quedé jugando con mi teléfono móvil en la puerta no menos de diez minutos, miraba aquella puerta como un autentico desafío. A veces me iba a veces volvía.

Decidí dejar todos mis miedos atrás , cogí aire y me fui directo hacia la puerta. Llame a un timbre y allí me abrió Pedro.

- Pasa cielo, pasa y diviértete.

Había cruzado una linea que no tenia marcha atrás.