viernes, 22 de junio de 2018

Capitulo 22: El hetero


La consuelo del frio invierno en Madrid es que al menos, a nosotros nunca se nos van las ganas de salir. Lo que si se nos fué como de la noche a la mañana a Fran y mi fueron las ganas de follar. Y es que del subidón de testosterona al bajón hay unos pocos dias, haciendo realidad la máxima de la física de que "todo lo que sube acaba por bajar".

Los chicos y yo saliamos saliendo bastante por Chueca a parte de cines y exposiciones, a parte del deporte y el tenis, pero no saliamos tanto a follar como en verano. Eso si, yo seguía con las piernas temblando cada vez que recordaba aquella fiesta privada en el Copper. La excitación del subidón de marihuana y las sensaciones de placer ampliadas a mil.

Unos de  esos días de domingo, después de salir el finde era costumbre ir a jugar al tenis a la Casa de Campo de Madrid. Había quedado con Santi, uno de los amigos del barrio de toda la vida, era un chaval majisimo, amigo de estos desde pequeñin y su novia y yo también eramos muy amigos. Sabia que Santi le daba bien a los porros, y cuando eramos jóvenes fumábamos algo en la Universidad, asi que le dije que se trajera unos pocos para después del partido, pensando en quizas repetir la experiencia de la fiesta privada con la "maria" que me diera mi amigo por mi cuenta.

Y así hizo Santi, después de nuestro partido en la Casa de Campo ambos estábamos sudando de lo lindo, así que nos disponíamos a irnos a las duchas pero antes Santi quería salir fuera para fumar un poco, pues el tio fumaba como un carretero.

- Venga Marckitos, fumate un "peta" conmigo, ¿o ahora que eres mariquita no te mola?

Santi siempre estaba vacilando, era el tipico hetero de barrio, un poco poligonero que llamariamos en Madrid, con pinta de niño malo, sin un pelo en el cuerpo y la cabeza un poco rapada, eso si, extremadamente liberal y abierto a todo, un izquierdista en sus años mozos y el terror de las nenas, pero un tío de barrio.

- ¿Qué? Joder Santi tio que acabamos de jugar un partido, casi no puedo ni respirar.
- Anda maricón dale unas caladas.
- Venga va, pero poco tio, que me pone muy cachondo cuando fumo
- Uy a ver si me vas a dar por culo eh! - Bueno, las bromas de Santi respecto a los gays a veces me ponian un poco nervioso, pero sabía que no lo hacia sin mala fé.

Terminamos unas caladas en las afueras del recinto y le dije a Santi de ir a la ducha a ver si me despejaba pues nada mas le había dado un par de caladas volví a ponerme cachondo como un animal. Esperaba no empalmarme, que es el miedo que todo gay tiene en los vestuarios.

Santi no paraba de reír, así que empezamos a desnudarnos en las duchas que hay en la planta de abajo, donde casí nunca hay nadie. Santi, como no, empezó con sus bromas:

- Eh Marckitos, ¿te mola mi culete? - me decía mientras me hacia "un calvo" (enseñar el culo) el muy cabrón.
- Quieres parar de una vez!  - le decia con esas risas que nos echabamos mientras me quitaba la ropa  bajo los efectos de la marihuana.

Me metí en la ducha mientras obsevaba que Santi estaba muy bien de cuerpo, el tio estaba muy marcado aún cuando no habia pisado un gimnasio en su vida, comia lo que queria y todo el mundo sabía que su deporte favorito era beber cerveza.

- Cabrón no sé como lo haces para tener ese cuerpazo - le dije
- Oye, que tú también te estas poniendo cachitas chaval, mira que pectoral niño - me dijo tocando una teta, algo que me extrañó bastante por lo incomodo de la situación entre un tío hetero y uno gay en los vestuarios. "No le des mas importancia Marck" me decía a mi mismo, será producto de la marihuana.

Unos chorros de agua y jabón y Santí estaba ya secándose, eso si, mirandome fijamente mientras yo me duchaba, fácilmente podía ver como se empezaba a tocar la polla con la toalla, aquello ya me estaba extrañando del todo y no sabía si estaba flipando pero Santi no tardó en decir:

- Joder Marckitos, sabes que algunas veces me molaría probar con un tío

Vaya, no sé porque era algo que me imaginaba, la fantasía del hetero, y aquello no, no eran imaginaciones mías.

- Pero que dices tio, pero si no puedes ser más hetero.
- Pues tio, a mi me molaría probar con un tio, y mira contigo, que ya nos conocemos ¿no?
- Joder que nos conocemos desde pequeñines, anda tira que estoy fumado y cachondo eh! - No sé porque dije eso, pero lo dije en la excitación del momento sin pensar en hacer nada con aquel chaval.
- Anda tio, ¿porque no me la chupas  un poquito? joder me han dicho que lo mejor es que te la chupe otro maromo. A mi nunca me la ha chupado un tio. Anda que no se lo digo a nadie

Santí ya tenia su polla circuncidada fuera, tenia tatuajes cerca del ombligo lo cual le hacìa muy interesante. Entonces mientras estaba de pie y el sentado Santi alargó la mano y empezo a rozarme el rabo a través de la toalla. No daba credito pero tampoco me aparté, el efecto de la marihuana no me dejaba pensar con claridad en esos momentos.

- ¿Y si te la chupo un poco tio? - Me decia mientras iba a acercando su boca y me iba quitando poco a poco a la toalla.

Estaba claro que cuando empezó a comerme la polla lo hacia con ritmo, con frenesi y con la mentira de que jamás había estado con un tío, no cabe duda de que el chaval tenia experiencia y yo no era tonto. Ni timidez ni nada, me vi con la boca de mi amigo en mi polla mientras se pajeaba y yo miraba la puerta de aquel vestuario vigilando que no entrara nadie por allí.



- Pero Santí que cojones haces.... ahhggg. - Aquel chaval se la comia a fondo y le importaba poco o nada las arcadas que iba soltando cada vez que mi polla le tocaba la campanilla. Llegando a la lagrima cada vez que se atascaba en una arcada producto de las ansias con las que me comia la polla.

Hasta que a los pocos minutos me pidió lo mismo.

- Jo que bueno niño, anda Marck, chupamela un poquito - Santi se puso de pie ahora, tenia los ojos muy rojos, estaba nervioso pero rapido se quitó la toalla, estaba muy cachondo, con la polla durisima y chorreando de liquido seminal que me la dejaba muy húmeda.

No estaba seguro de aquello fuera buena idea pero ya no podía parar, asi que me dediqué a comerle la polla primero despacio y fui aumentando el ritmo poco a poco,

- Joder chaval, ya me gustaría que mi piva me la comiera asi de bien

Me lo tome como un piropo, aunque cuando llevaba a penas poco más de un minuto Santi me apartó se corrió soltando por su boca de poligonero todo tipo de gemidos:

- Ah , joder Marckitos tio, me cago en la puta... joder que corridón, hostias - tenia me dejaba el pecho empapado de lefa - uffff

Siguió corriéndose bastante tiempo, echando una gran cantidad de leche, parecía que no se acababa nunca y que Santi llevaba bastante tiempo sin follar con su novia.

- Joder Marck que bueno cabrón. Tio no le cuentes nada a Patri - su novia - de esto ¿vale?
- No, no si.... ni yo se lo que ha pasado pero vamos que no es la primera vez que te comes una polla cabrón.

Aquel comentario no debió de sentarle muy bien, obviamente aunque Santi iba de hetero algunas experiencias había tenido con hombres. Pero no le gustó que lo dijera.

Todo aquello fue un error. Cuando volví a quedar con Fran y demás me dijeron que mi amigo no volvería a llamarme, y no se equivocaron, jamás volvimos a jugar al tenis juntos.  Mis desvarios con la marihuna me llevaron a la reflexión que debía darme un descanso después de estas ultimas aventuras.

Pero pronto iba a llegar alguien nuevo a nuestras vidas que no me iba a dar descanso a mi.




sábado, 19 de mayo de 2018

Capitulo 21: La fiesta privada.


- Imagino que se lo dirás a Alberto ¿no? espero que no tenga que enterarse por mi - le dije al chaval que casi no podía mirarme a la cara.
- Joder Marck, tío, si no es que este mal con Alberto ni nada...
- Ya, si ya os veo - a veces hasta la pareja más perfecta por fuera puede tener problemas por dentro
- Es que... somos hombres tio.
- Venga joder, mira se lo vas a decir, tienes hasta el finde, o se lo dices tú o espero no tener que decírselo yo.

El chaval salió de la Sauna con cara de vergüenza y pude ver desde la piscina como se vestía. Yo no me comí un colín aquella noche. Había ido allí para nada porque los ambientes de la sauna son un coñazo entre diario.

Esperé hasta el fin de semana, hasta el sábado inclusive, que era cuando íbamos a quedar todos para tomar algo por Madrid y salir a cenar. A medida que iba pasando la semana, mi libido hacía como el tiempo en Madrid en Otoño, se iba enfriando a una velocidad pasmosa.

Nos reunimos como de costumbres en tribunal y antes de entrar al Studio 54 invité a Alberto a que se quedará conmigo para fumar un cigarro, mientras los demás se iban dentro. Como no estaba seguro de que decirle empecé a tantearle un poco:

- ¿Que tal la semana? ¿Qué tal con el noviete? ¿Todo bien con él? - Venga, vale, lo admito no sé disimular muy bien.
- Vamos coño Marck que ya me lo ha dicho...
- Joder menos mal, porque me había preparado el discurso toda la semana ¿y como estás?
- Pues mira me ha jodido que no me lo contará antes ¿sabes? yo ya me lo olía, pero al final lo hemos hablado y mira, paso de hipocresías, mejor ser pareja abierta y más con nuestra diferencia de edad
- ¿Pareja abierta? Pero, ¿eso que es... - a mi todo eso me sonaba rarisimo.
- Pues como tu y Fran pero siendo pareja - zasca!
- Bueno, es que... a ver yo si fueramos novios no sé si haríamos las cosas que hacemos, y no te creas, hubo una vez que no me gustó verle y creo que a el tampoco le gustó cuando estuvimos en Barcelona.
- Pues ya te digo yo que no, pero no sería muy diferente, mira Marck, yo todas las parejas que conozco que llevan años juntos, son pareja abierta, los hombres no estamos predestinados para ser fieles.
- Pero que dices ... yo si tuviera un novio - vaya, como sonaba eso - no creo que me diera por "compartirlo".
- No se trata de compartir, se trata de verle disfrutar.
- Ya pero con otro...
- Eres muy joven Marck... algún día lo entenderás

Dejamos la conversación un poco aparcada y volvimos al local, estaba claro que yo todavía no tenía mucha experiencia en el mundillo, y aquello me parecía cosas de "modernas" pero lo respetaba, y le dije a Alberto que respetaba su opción de pareja, como no, aunque no podía compartirla.

Yo no había llegado a los treinta años y todo aquello me sobrepasaba, ni siquiera me imaginaba con un chico, al menos uno que no fuera Fran. Tendría que decirselo a mi familia, ... ufff ... Volvamos a disfrutar.

- Esta noche tenemos una fiesta "privada" chavales - dijo Fran después de hablar por su teléfono móvil.
- ¿Una fiesta privada? - Pregunté yo curioso.
- Sí, algunas veces cierran el Copper al público, generalmente por fiestas de encargo de los amigos de los dueños, y hacen alguna fiestecita a puerta cerrada, de madrugada cuando el público se ha ido del local.
- Me da a mi que este tipo de fiestas no te va a gustar Marck - dijo Alberto en tono paternalista que no dudo en descartar la invitación de Fran.



Aquello parecía un buen plan, así que Fran y yo nos fuimos moviendo de Chueca para Tribunal a altas horas de la madrugada ya para acceder al Copper, que tenia las luces apagas, pero que nos abrieron la puerta después de una llamadita.

- Welcome chicas! - Nos invitaba a entrar uno de los camareros, bastante alegre la verdad.

Y como de costumbre nos desnudamos y nos fuimos para adentro. Pero al llegar, la gente chick y cool que esperábamos encontrar, no era tal, mas bien un publico mayor, bien pijo y con algún que otro famosillo, que yo practicamente  no conocía porque al verdad, pasaba bastante de la televisión y de los famosillos de turno.

El local estaba algo diferente. Larguísimas alfombras jalonaban las estancias, esculturas en la barra y elegante iluminación, unos sillones. Todo ello iluminado con luz tenue, y ambientado con música barroca.

- No estaba permitido hablar, “sólo sentir”. - Dijo el camarero.

Camareros con máscara pasaban con bandejas de champagne y preservativos. Todo ello me resultó gracioso. Aquel local no pegaba nada con esa imagen que intentaba dar, pero los dueños sin duda se habían currado un ambiente especial para aquella noche y yo me sentía francamente halagado por la invitación.

Así que Fran y yo que debíamos de ser de lo más joven que había allí nos pusimos a hablar un poco con aquellos hombre, algunos bastante cultos e interesantes y algunos de ellos bastante atractivos, para que negarlo.

El caso es que yo estaba viendo a la gente bastante animada, casi eufórica. Sin duda un ambiente mas desenfrenado que los días normales en el local.

Poco a poco se fueron haciendo parejas, tríos y más convinaciones. Los asistentes que deseaban, comenzaban a tener sexo sin pudor. Algo en el ambiente era mágico, todo fluía.

Uno de esos hombres con los que hablaba con muy buena planta se me acercó y me preguntó si quería fumar un poco de marihuana con él, la verdad es que me resultó muy raro porque aparte de algún porro en la universidad poco más había fumado y menos en lugar así.

- Claro ¿porque no? - el ambiente invitaba a experimentar. Un par de caladas que rápidamente inundaron mi cabeza de una excitación increíble.

Mi hombre me llevó a uno de los sofás donde había dos hombres más. De repente me vi envuelto en algo inefable. Comencé a sentir manos y bocas por todo mi cuerpo; me estremecía con las caricias en mi cuello al tiempo que sentía manos que subían por mi entrepierna, por mi espalda, por mis pectorales… Decidí no juzgar lo que estaba sucediendo, había venido a experimentar, estaba un poco colacado y eso era, sin ninguna duda, lo que iba a hacer.

Me sentía deseado y poderoso igual o más que cuando tomaba anabolizantes. Sentía que cada caricia redondeaba y daba forma a cada una de las curvas de mi cuerpo.

De pronto, uno de los hombres que tenía a mi espalda comenzó a lubricarme lentamente el culo. Poco a poco otras manos fueron acariciando mis hombros mientras deslizaba por la espalda hasta llegar de nuevo al agujero de mi trasero.

Mi grado de excitación era absoluto. Comencé a besar los labios de aquel hombre maduro y atractivo, mientras sus manos jugaban suavemente con mis pelotas. Sus labios eran grandes, carnosos, sus besos tiernos, húmedos, con la cadencia exacta de alguien que ha besado muchas bocas. Nuestras lenguas jugaban y se entrelazaban, y mi cerebro estaba cada vez más embriagado por los efectos de la marihuana.

El hombre que estaba detrás de mí separó mis piernas y acercó su enorme polla a mi espalada mientas yo estaba completamente excitado y se colocaba un condón. Poco a poco comenzó a introducirlo dentro de mí. A medida que empujaba sentía como iba llenándome, cada caricia de piel se mutiplicaba. Un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando noté percutir su glande, caliente y duro, contra mi.

Uno de los hombres observaba, mientras el otro no paraba de empujar su polla contra mi. No dejaba de mirarme. Era una mirada conocida, una mirada que aumentaba mi morbo y que me incitaba a probocarle mientras me masturbaba. Podía sentir como crecía su excitación con cada gemido que salía de mi boca mientras era follado por otra polla una y otra vez.

Se iban cambiando hasta que el tercero me la metió pero se corrió en cuestión de segundos, lo cual yo tambien aproveché para echar una lechada descomunal.


Todo había sido muy precipitado y animal, había perdido a Fran de vista, así que aproveche para darme un agua refrecante en el lavabo y despejarme un poco.

Cogí un poco de aire y me sentí mejor y despejado, pero viendo a mi alrededor me di cuenta de que en aquella fiesta, todo estaba muy desfasado. Fran vino con cara de susto:

- Oye Marck, para mi que esto ... esto es una "sesión" tio
- Una "sesion" ¿de cine? - dije yo riendo un poco colocado
- No, nos vamos

Y me cogió de la mano y no hubo mas preguntas, sé cuando Fran se pone serio, así que nos fuimos corriendo de ahí con cara extrañada.

Fran me explicó lo que era una "sesión", yo creía que no era tan inocente pero todavía me quedaba mucho por aprender de aquel mundillo. ¿Parejas abiertas? ¿Sesiones?

Que extraño me empezaba a parecer todo.

Aun así, me quedé varios días pensando en la aquella follada tan intensa que me había dado un poco de marihuana.







domingo, 8 de abril de 2018

Capitulo 20: El chat.



El verano estaba llegando a su fin.

Los dias se iban haciendo más y más cortos, el calor se nos iba y con ellos la sensación de tener un verano totalmente diferente a lo que había vivido hasta ese día. Un verano loco, divertido y lleno de color. Mi primer verano como gay lo estaba disfrutando como un enano.

Alberto nos llamó a consulta y nos retiró los anabolizantes que ya me empezaban a hacerme sentir muy agresivo y después de unos analisis nos metió en el "post-ciclo", mas pinchazos pero de otras hormonas esta vez, sabia que mi libido iba a morir en poco tiempo, así que tenía que aprovechar lo poco que durará aquello últimos dias de verano.

Yo estaba muy feliz por Alberto, estaba empezando a salir con un enfermero guapísimo y bastante más joven que él y aquella relación parecía idílica, dos profesionales, serios, guapos, trabajadores, eran la pareja modelo y yo sentía devoción por Alberto, que se había convertido en mi medico y que incluso había estado en mi casa cuando tuve una infección de anginas por el aire acondicionado dándome todo tipo de cuidados.

Al final de aquel verano hacia un tiempo que había cambiado de empresa, con la esperanza de un futuro profesional mejor me fui adaptando poco a poco a mi nuevo ambiente de trabajo. Allí era "hetero", todavía estaba sondeando el ambiente y la verdad es que en mi entorno profesional no había coincido con muchos gays, por no decir ninguno, que yo supiera.

Tenía un horario extraño ya que trabajaba por la tarde para la sección de mi empresa en América. Así que algunas veces si me retrasaba me tocaba quedarme totalmente sólo en la oficina.

Uno de esos días fue el día que me trajeron el invento del año, estaba yo configurando el recién llegado iPhone a nuestro pais, y me quedé hasta tarde en la oficina tratando de configurar ese aparato que me tenia enamorado, y viendo algunos sites de aplicaciones y algún sitio para salir el finde que me había propuesto Fran.

Hasta que en una de esas paginas me salio una publicidad que me llamó la atención:

"Quieres chatear con chicos gays de tu ciudad"

Click.

Dicen que no es bueno quedarse con la curiosidad en el cuerpo.

"Elige un nick"

Bueno, ya había chateado en el IRC cuando era más joven, ¿que apodo ponerme? No sé, la primera mierda que me paso por la cabeza: marckitos28, pues lo más típico del mundo.

Bueno, pues un chat, una habitación virtual con chicos... tu y otros tantos, saludas con un hola y empiezas a hablar. Me pareció una chorrada autentica. Dejé pasar un rato mientras configuraba aquel revolucionario teléfono. Y apareció un privado.

- MuscleMadrid: Hola
- marckitos28: Hola
- MuscleMadrid: foto?

La foto, claro, pues tenia algunas fotos, ninguna foto interesante tengo que decir. Ni se me pasaba por la cabeza en aquello momentos ni era tan habitual las fotos morbosas. Pero ahí tenia un telefono con camara, la hostia, seguro que ni tenia buena resolución. El me envió una suya, joder estaba muy bueno el cabrón.

- marckitos28: espera, ahora te mando.

Me fui al baño, y me quité la camisa que llevaba puesta y me hice una foto del pecho. Era lo más porno que se me pasaba por la cabeza.

Me fui al baño, y me quité la camisa que llevaba puesta y me hice una foto del pecho.

- MuscleMadrid: Molas tio, ¿te apetece real? ¿zona?

¿Real? Imagino que quería quedar fuera de ese mundillo virtual, a mi eso de quedar con un tio en su casa no me hacía la más mínima gracia, pero he de reconocer que el chaval estaba muy bueno y a mi se me acaba mi verano. Pero la verdad es que lo que me resultaba algo raro era ir sin Fran. Me sentía que estaba haciendo algo "malo"; pues al fin y al cabo eramos compañeros de este tipo de aventuras, aunque nunca habiamos hablado de que lo nuestro fuera algo exclusivo y tenia pánico a la conversación de " a donde va lo nuestro ". Pero como Fran siempre habia gustado de hacer trios y demás me dije, ¿porque no?

Resulta que ambos estábamos cerca de mi trabajo, y después de chatear un rato más no se porqué me convenció para ir su casa. Combinamos en que a la salida del curro me iría para allá, estaba a penas un par de calles mas allá de Arturo Soria.

Y allí me presenté un poco nervioso, era la primera vez que hacía una cosa de esas, llamé al telefonillo y me abrieron. Al llegar allí estaba él. Era el tío de la foto pero no podía dejar de pensar lo primero es que en la foto él estaba mucho mejor o debía de ser una foto algo mas antigua. Me invito a una cerveza y nos sentamos en el sofá.

- Te importa que me ponga un poco más comodo? - Me dijo

Se fue al cuarto mientras yo apuraba mi cerveza pensando que estaba haciendo allí y volvió en calzoncillos tocándose el paquete.

- Estoy muy caliente tio...

No hizo falta mas para ponerse de rodillas y empezar a bajarme los pantalones mientras se empezaba a pajear. Yo salía del trabajo y ni me había duchado antes de ir para allá. Me bajó los pantalones y le molaba el olor a "hombre", me olía, me olía mucho y eso le ponía muchísimo pero yo no conseguía entender esos fetiches con los olores.

 Me empezó a comer el rabo y después hice yo lo mismo con su olor a jabón recien salido de la ducha, no se, pero no me encontraba en mi sitio. Pensé que follando seria mejor, como eramos versátiles empezó a follarme, y yo me dejé de llevar, faltó lubricante (siempre necesario) y me ensalivó el culo con cuidado, empezó a follarme pero a la mitad del polvo todo lo que quería era largarme de allí. Afortunadamente se corrió rápido y así tuve la excusa perfecta para largarme. No es que nada hubiera ido mal pero simplemente no me encontraba a gusto.

Él debió de notar que me quería ir sin tomar otra cerveza, y no volvimos a cruzar otro mensaje y se despidió de mi en la puerta.

Mi primera vez en el chat había sido un fiasco. No sé porque pero me dije que aquello no era para mi.

Como todavía estaba bastante cachondo y me había largado sin correrme sabía que la sauna Paraiso todavía estaba abierta. Así que me fuí para allá con la intención de encontrarme algun pasivo con el cual aliviarme.

La sauna no tenia mucha gente un dia de semana. Nada que ver con el finde, pero habia unos tios buenos, uno de los cuales me encontré cuando iba a la piscina. Lo vi de lejos y me fuí a relajarme allí con él, entre burbujas a medida que me acercaba su cara me empezaba a resultar familiar, muy familiar. El evitaba mirarme. Hasta que estuve delante de él y me di cuenta de le conocía y del porque me estaba evitando.

Había pillado en la sauna al novio de Alberto.






martes, 13 de marzo de 2018

Capitulo 19: Barcelona


Mañanas de playa, tardes de tapeo y noches de zorreo. Sitges es un pueblo que tenia mucho que ofrecer al turista gay, pero a las pocas horas de estar allí se despertó mi moriña con Barcelona. Cuando era pequeño vivia entre Girona y Barcelona por el trabajo de mi padre. Aquello que dicen que una vez has vivido cerca del mar siempre lo echarás de menos es muy cierto.

Aquella noche cogimos el coche los cuatro y nos fuimos por el Eixample, el barrio mas centrico y gay de Barcelona. No era Chueca, no, pero Gayxample, como popularmente se le conocía, tenia un color muy especial en verano y unos maromos de escándalo.

- ¿Os habéis dado cuenta la cantidad de musculocas que hay por aquí? - pregunto Fran extrañado. Tanto anabolizante junto no era normal
- Al parecer - contestó Alberto - están organizando una fiesta nueva, con música electrónica y esas cosas, y la han publicitado bien con cachitas depilados ... Circuit o algo así creo que se llama.
- Pues está claro que después de cenar tenemos que ir - dije yo muy entusiasmado.
- Esas fiestas techno son insoportables si no te metes pirulas hasta las trancas, van todos finos - dijo Fran - yo voto porque vayamos al nuevo Open Mind que esta aquí cerca y me han dicho que es enorme!
- Tu y un cuarto oscuro, como te gusta ir a tiro hecho - concluyó Alberto

Y allí nos fuimos. Dejariamos la Circuit para otro verano, porque el Open Mind nos caía a tiro de piedra. Este bar era el nuevo local de Barcelona. Era enorme, el Copper parecía de juguete comparado con su hermano mayor, dos plantas enteras diseñadas para el sexo. La planta de arriba permitía ver la de abajo. La decoración era muy curiosa, jugaba muy bien con los contrastes e incluso había una bañera decorando la estancia.


OpenMind en Barcelona


Al poco de entrar nos dimos cuenta de que muchos de los chicos que estaban en el bar eran turistas extranjeros que estaban en Barcelona. Osea. que vamos a conocer otras "culturas".

A mi esto me encantaba pues al fin y al cabo, por Madrid ya conocíamos a la clientela de algunos bares y es obvio que en estos sitios buscábamos mas la "novedad". La verdad es que estés en Madrid o en Barcelona, si algo no cambia con los locales grandes es el dar paseos para aquí y para allá a ver lo que encuentras. Javi se había ido a conocer a un chaval que había conocido en una página de contactos, donde se tiraba todo el dia. Como siempre Alberto se fue por su cuenta y Fran y yo, no me digas porque, pero no coincidíamos aquel dia a quien queríamos atacar. Así que cada uno por su lado, que ya era tarde y teníamos todavía que volver a Sitges.

No tardé mucho en subir a la segunda planta y encontrarme ahí a un tío muy, muy cachas, me daba respeto hasta a mi, era enorme, mira que nosotros estábamos inflados, pero este tío debía de comer como un animal, pensé que debia de ser un profesional del culturismo. Creo que iba un poco bebido, pero sin terciar palabra se me arrodilló y para mi sorpresa, aquel enorme tio me comió el rabo deliciosamente. Me cogía con fuerza mientras que gemia con una voz ronca y muy varonil.

No tardó mucho en pedir que le follará en inglés, no se de donde sería, pero yo que nunca me había follado un culturista no perdí la oportunudad pues menudo culo tenia, era enorme como todo él, y yo testosterona arriba, le di rabo sin parar hasta mientras ponía el culo y lo acercaba contra mi con una fuerza descomunal. Follabamos muy fuerte. Con los gemidos del amigo veo venir a Fran, que quería unirse al grupito al ver a semejante maromo.

Pero entonces cuando se fue a acercar el culturista le retiró la mano. Y Fran sin decir mas se fue.

No me digáis el porque, pero noté en la mirada que algo le estallaba dentro. Eran celos. Me extraño mucho, puesto que en la relación que teníamos no había cabida para los celos, pero me lanzó una mierda que se me quedaría en clavada durante días.

Y en principio eso me gustó.

Seguí dándole pero bien al cachitas, imaginando que quizás serian tonterias mias,  le puse boca arriba  y me corrí con mi musculoso y el hizo lo propio llenando de lefa sus abdominales en una de las muchas camas destinadas a ello. Me di un agua y me bajé con Fran y con Alberto, que estaban tomando algo y sudados, lo cual me hizo como siempre perder la noción del tiempo, interpreté  que habían estado follando ambos.

Tomamos una cerveza y cogimos el coche de regreso a Sitges, Fran estuvo raro, distante y callado buena parte del trayecto. Los dos íbamos sentados delante mientras yo conducía, el miraba por la ventanilla a la preciosa ciudad condal.

Le cogí de la mano, me miró y sonrió, él cogió mi mano más fuerte todavía. Aunque esa me la iba a devolver.


miércoles, 14 de febrero de 2018

Capitulo 18: Sitges: La Playa del Muerto


Aquel caluroso verano era el primero que iba a viajar sin alguno de mis amigos heteros de toda la vida. Me daba cuenta perfectamente que me alejaba de ellos sin ser muy consciente aunque quería conservar una amistad que venia desde nuestra niñez.

Tocaba salir del armario, al fin y al cabo, que me fuera con un chaval que acaba de conocer, a casa de otro hombre entrado en edad, era cuanto menos raro, pues era la primera vez que no contaba con mis "colegas" para salir de viaje como hacíamos cada verano.

La verdad es que estaba deseando contarles mi nueva vida, siempre lo compartiamos todo así que estaba lanzado aunque tengo que reconocer que no fue fácil. Tome un descanso del zorreo para irme con ellos un fin de semana a cenar, pero las copas se nos fueron de las manos y salí del armario un poco borracho, lo cual fue un error, creerme, hacerlo siempre sobrios.

La verdad es que mis amigos se lo tomaron bien, e incluso la novia de uno de mis mejores amigos me dijo que era bisexual lo cual hizo que conectáramos muchísimo, a todos les extrañaba y les fascinaba este nuevo chico, Fran, y algunos me recriminaron, no sin razón, que hacía mas caso a los nuevos amigos que a los de toda la vida. Era obvió que con mi nueva sexualidad salia mucho más con los nuevos amigos, pero no quería perder a los amigos de toda vida y así lo dejamos pactado, pasará lo que pasará ahí estaban.

La noche antes de ir a Sitges, Fran y yo preparamos todo para el viaje, decidimos hacerlo en mi Seat Toledo casi nuevo que apenas había usado y así podernos hacer una rutita por Barcelona, ciudad en la que había vivido de niño. Nos cargamos bien de comida, redbulls, jeringas para los anabolizantes, unos paquetes de Marlboro y el pack de condones, lubricantes y popper a tutiplen.

El viaje fue larguísimo, aun turnándonos para conducir, porque a las cuatro de la mañana los dos estábamos deseando pirarnos a la playa, donde nos esperaba Alberto. Fue un error, los peajes entre Madrid y Barcelona hacían que la elección del avión fuera una opción mucho más rentable. Después entre Barcelona y Sitges había otro peaje más. Al menos teníamos coche para hacer lo que quisiéramos.

Llegamos a Sitges a medio día, y allí nos encontramos con una ciudad de encanto, casas blancas y calles amplias y lujosas, una iglesia que adornaba unas playas increíbles. Terracitas y calles llenas de hombres. El paraíso estaba, sin duda, en Cataluña.

Sitges, al anochecer.


La primera sorpresa de mi viaje llegaba nada más llegar allí, pues Javi , el "culpable" de mi primera decepción también estaba invitado y a mi nadie me había dicho nada, aunque no estaba Sergio que también era del grupo con el que salíamos con Alberto por Madrid pero que no había podio cuadrar su agenda con nosotros.

Javi estaba bastante desmejorado, le había visto ya después de nuestra diferencias y me habia intentado explicar toda la movida con Sergio, pero a esas alturas me importaba bastante poco, pues de otro modo seguramente nunca hubiera conseguido conocer a Fran. Sospechaba que Javi estaba usando drogas por su aspecto, cosa que posteriormente me reconoció. De todos modos, me di cuenta de que Sergio no mentía, y que Javi debía de tener ciertos sentimientos por mi porque el pique con Fran fue continuo los pocos días que estuvimos en Sitges.

Dejamos las cosas en nuestra habitación en casa de Alberto, nos dimos cuenta de que el médico manejaba bastante dinero, pues la casa era enorme y bonita, no debía de ser nada barato vivir en aquel pueblo de Barcelona. Nos duchamos juntos, lo cual a nadie le extrañaba ya que nos comportáramos como novios, y nos preparamos para salir.

Por la mañana nos dimos un chapuzón en las playas de la ciudad, preciosas, un paisaje de postal coronado por la preciosa Iglesia del pueblo. Comimos en el paseo marítimo, cerca de la calle que llamaban La Calle del Pecado donde estaban todos los locales de Ocio nocturno de la ciudad. Comimos muy bien y Fran y yo invitamos como correspondía a nuestra invitación a la ciudad y a la amabilidad de nuestro anfitrión.

Después de una pequeña siesta, estábamos mas que agotados del viaje, pero Alberto nos propuso conocer una de las playas nudistas que estaba un tanto alejada de la ciudad, la famosa playa del Muerto.

Fuimos en coche hasta la discoteca Atlàntida, allí habia un parking donde dejamos el coche y a pocos metros, al final del parking, se encuentra un sendero que sigue pegado al litoral y al otro lado pegado a las vias del tren. Aproximadamente un kilomentro después se encuentra la playa.


Coche, playa y calor en Verano


Una playa de piedra, un poco pequeña para mi gusto y donde hay un chiringuito para los bañistas con banderas gays, solo había hombres en la playa, todos en bolas. Nos desnudamos y no pude evitar fijarme un poco en Alberto, pues era la primera vez que le veía desnudo, seguía estando muy potente a su edad, digno de admiración no solo mía si no de los demás bañistas.

La gracia del lugar, es que la playa y el bosque están separados por unas vias de un tren a una altura considerable, asi que debajo de las vias, hay un tunel donde se pasa al bosque y... vaya con el bosque!

Aquello era como imaginarse un Copper gigante y al aire libre. Hacia mucho calor pero la gente iba y venia del bosque y se podía ver que había más gente detrás de las vías que en la propia playa.

Yo me empalme nada más pasar de immediato, Fran y yo nos miramos con cara de picaros y los dos, no tardamos en cruzarnos con un grupito que nos parecieron extranjeros y que rápidamente se nos acercó:

- Sei bellissimo. Mi piaci tantissimo - Dijo uno del grupo en un italiano perfecto. Yo ya me estaba poniendo caliente con esos italianos musculados, tatuados, con gorra y zapatillas de colores llamativos, con unos bañadores de ES collection, estaban a crujir:
- So, are you italian? Do you know what people said about italians? ... - (sabéis los que dicen de los italianos? les dije yo un poco vacilón, ya que ellos eran tambien bien chulitos)
Y rapidamente se bajó los pantalones y dijo:
- That we have huge cocks.... (que tenemos pollas enormes)

No sé el resto de los italianos pero estos se bajaron sus bañadores de marca, y sacaron 3 pollones que ya venían contentos de otras partes del bosque. Yo pensé que me quedaría de sin ser activo con esos culazos, pero no importó, nos comimos las pollas todos a todos y aunque iban muy de gallitos y nos follaron como un italiano sabe follar, también me dejaron follarles a dos de ellos, el único que no era versátil se quedó con Fran que acabó a cuatro patas con los italianos en la misma posición, asi que íbamos turnando los culos para irnos follando de uno a uno a todos esos culitos.
Cuando no pudimos mas empezamos a corrernos en el cuerpo de Fran uno a uno, echamos leche que hasta dejarlo blanco, al mismo tiempo y sin darnos cuenta habíamos formado un corrillo de personas que nos estaban viendo.

La primera vez que ibamos a la playa y la liabamos bien parda. Bueno, era lo que soliamos hacer, el resto del dia esperamos a Alberto en la playa, nos dimos un buen remojon sobre todo porque Fran iba lleno de lefa y allí no habia donde limpiarse más que en el mar, para el próximo dia llevariamos toallitas, que fue nuestro fallo de principiantes.

Cenamos en casa de Alberto y aquel dia estábamos derrotados por el viaje,  así que decidimos dejar los bares para el dia siguiente. Cuando llegué a nuestra cama Fran ya estaba roncando, me resultaba tranquilizante verle dormir, de lado, le cogí por la espalda y lo abrace, hasta dormir.





martes, 30 de enero de 2018

Capitulo 17: El Orgullo


Cada año, durante cinco dias, el fin de semana posterior al 28 de Junio, se celebran en Madrid las Fiestas del Orgullo Gay. Ya desde hacía varios años la fiesta iba cogiendo color y ganando cada vez mas adeptos.

En aquellos cinco dias parecia que se iba a llenar Madrid con un buen numero de turistas venidos de todas partes del Mundo:

- Este año lo vamos a petar Marck - decia Fran que tenia apuntada estas fechas a fuego en su agenda.

Estábamos todo el dia cachondos entre el calor de Madrid y los pinchos de testosterona. Una fiesta así se era irresistible, pues al fin y al cabo, con nuestro historial de sexo en los sex club que conocíamos ya nos habíamos cepillado a la mitad de la clientela que los frecuentaba. Las caras nos empezaban a ser realmente familiares y necesitábamos "carne fresca".

Al parecer los diferentes bares y discos de Madrid durante estas fechas se llenaban de maromos de todos los lugares. Fran había planificado junto a Alberto todo el recorrido que íbamos a tener esos días. Empezando por el "pregón" que se celebra el miércoles por la tarde y que da inicio a las fiestas y acabando el domingo, seguramente en un bar a las tantas de la noche.

Y así lo hicimos, después de un pregón con la plaza de Chueca abarrotada por la gente, y de tomar unas cervezas por los bares también más que abarrotados de gente salíamos de ruta. Empezábamos, como no, tomando algo en el Copper. Yo ya notaba que mi cuerpo daba un cambio debido a los anabolizantes, pero también mi personalidad, la testosterona te vuelve más confiado, mas decidido pero también más irascible, me movía entre el buen rollo del sexo y el mal rollo de estar de mala hostia por cualquier motivo, y eso me estaba empezando a molestar y mucho.

Solo entrar en los sex club los tios me miraban mucho mas que antes, no tanto como a mi amigo Fran que seguia llevándose las miradas de todos, pero no nos costaba follarnos a todo lo que queríamos follarnos. La verdad es que en verano, en el Orgullo, habían chulazos de varias nacionalidades. Lo noté nada más llegar el miércoles, pues había un negrazo estadounidense, muy cachas que no me dejó que le follará pero que me metió una follada de impresión. Estaba tan cachondo que me empotró en el Copper mientras gemía como un autentico animal, sin importarme lo que pensará el resto del personal, la testosterona me probocaba que el sexo en publico fluyera de un modo natural, me gustaba por primera vez en mi vida, que me vieran. Que me vieran follando y que se pajearan mientras me veían, cuando estaba en el sling incluso un tio del público, que descubrí después que era francés me dijo que "I cum" (me corro) y le acerqué mientras me follaba el negro dejándome el pecho lleno de leche que iba cayendo al sling.

El jueves visitamos barios locales, en aquellos años estaba muy de moda el Bangalá que estaba en Lavapies, que todavía no era ni de lejos el barrio que es hoy en día. También la calle Pelayo se abarrotaba de gente, con varios lugares como el Hell donde era imposible entrar y el Bears que era uno de los primeros bares dirigidos a los "osos". Yo no lo sabia pero había una nueva tribu llamada "musclebears" musculosos con pelo, a los cuales un chavalin como yo les encantaba. Siempre me habían gustado los culos depilados pero en esos dias me daba cuenta que mis gustos empezaban a cambiar, y que un culazo peludo era un manjar.

Trabajar por la tarde era una suerte, porque el ritmo seguía, el viernes prefiramos salir a las discos de Chueca, el Black & White era la disco donde disfrutar de un poco de música antes de salir, las saunas abrían 24h, no nos dio ni tiempo a visitarlas, en los baños del Black and White salió un guaperas y solo con el cruce de miradas, capte el mensaje "vamonos al baño" ... allí nos comimos las pollas y le puse a cuatro patas para follarle ese culo peludo, era italiano, y yo estaba viendo que con la cantera de guaperas que iban llegando, teníamos poco con cinco días de folleteo. Los demás me esperaban fuera, imagino que sabían lo que hacia, siempre llevaba condones encima, me calcé uno y me folle al italiano que tenia un pollon tan impresionante que cuando le follaba hacia como una campana, sus enormes huevos chocaban contra mi. No paraba de estar cachondo todo el día, no importaba cuanto hubiera follado, siempre podía haber un poco más.

El sábado por la tarde se celebra en Madrid la Manifestación Estatal del Orgullo, una manifestación que es una de las más grandes del mundo, quizás superada en personas por la de Sao Paulo, pero sin duda la más bonita y alegre del mundo. El calor era infernal aquel dia, pero nada importaba, era nuestro día, el día grande de la fiesta. Compramos unas pistolas de agua para soportar jugando los 40º de una tarde de Junio en Madrid y salimos muy pronto, a las seis de la tarde la Manifestación empezaba a recorrer una Gran Vía totalmente abarrotada de gente, los cuales nos pedía que les mojáramos, y nosotros estábamos empapados, riendo, y disfrutando de las carrozas que iban participando. Nos atrevimos a tomar unas cervezas (no debiamos) y nos subió muchisimo, estábamos empapados, borrachos y rodeados de un ambiente increíble, abierto, tolerante. Yo como gay "novato" tenia una sensación de mucha felicidad y euforia esos días.


La Gran Via y el centro de Madrid se colapsaba para el Orgullo Gay.


 Había mucha gente, tanto que ya a las nueve o diez de la noche aquello era insoportable. Así que empezamos a movernos para cenar en Sol, ya que Chueca estaba hasta arriba, la tradición de ir al Studio54 no podía faltar, era como el resto de los días, solo que tenias que aguantar una hora de cola para entrar, después del baile y el cachondeo la gente se iba a las Saunas, donde la Paraíso era la reina, sábados noche y domingos de mañana, allí iba la gente en manada, sobre todo a altas horas de la madrugada, mucho de ellos, algo "pasados de rosca".

El ambiente en la Sauna era muy desinhibido, los turistas alemanes o ingleses nos llevaban la delantera en esto de sexo, y se nota. ¿Porque los españoles somos tan cortados? Mucho sexo pero demasiado "desfasado", las drogas a partir de ciertas horas se notan y mucho.

A pesar de ello, Fran y yo conseguimos liarnos con una pareja de alemanes y hacer un buen intercambio de parejas, un alemán fuertote y peludo para mi, y otro definido y depilado para Fran, en la Sauna Paraíso hay varias cabinas, donde nos metimos los cuatro y tanto yo como uno de los alemanes pusimos a nuestros pasivos contra los cristales que adornan las cabinas, para ver como nuestros chicos eran follados a cuatro patas.

Llegamos a casa a las mil, salia el sol sobre un Madrid sucio, lleno de la basura generada por la multitud de gente y con todavía mucho publico cuando subíamos por Fuencarral.

El domingo después del tapeo por La Latina, yo me empezaba a encontrar mal. Después de que me subiera la fiebre bastante me voy a urgencias, y para mi sorpresa alli aparece Fran que se quedó a mi lado a cada minuto para saber como estaba. A mi no se me podía caer más la baba.

El resultado fue una infección de garganta me dejo varios días en cama, y es que tanto desfase, tantos dias de fiesta, acaban por pasar factura a todos.

- Tomate los antibióticos Marck, que te tienes que poner bien pronto bebe.
- ¿Porque? ¿quieres mas zorreo? estoy ya que me duele el rabo y todo nene.
- No, tengo una sorpresa para ti, Alberto tiene una casa cerca de Barcelona, en Sitges, y nos vamos todos la próxima semana.




viernes, 12 de enero de 2018

Capitulo 16: La prueba



Alberto, que resulto no sólo ser un médico cañón, si no un tío muy divertido que jamás pensarías que bajo ese guaperas de discoteca se escondía un hombre con bata, lo primero que nos mandó son unos analisis de sangr pero había una prueba que a mi me daba temblor. Si, al prueba del VIH.

A pesar de que hacía todo "correctamente" con su gomita y sus cosas, siempre pensaba en aquella vez que me cayo semen en la boca, o esa vez que se rompió el condón... no vamos a negarlo, a todos nos ha pasado ese pánico a nuestra primera prueba.

- Tonterías Marck, vamos no me jodas, te he visto y se que haces todo bien, no es tan fácil como piensas - Me decía Fran
- Joder, es que he follado con mucha gente Fran, pero que mucha gente tio.
- Ya ¿y quien no? Anda mira, hay un sitio en Madrid que te hacen la prueba rápida y en 30 segundos salimos de dudas.
- No jodas, ¿pero es fiable?
- Sí, lo es, yo he ido varias veces y ademas se portan genial, vas a tener a un tio hablando contigo durante un buen rato que te va a sacar de todas tus dudas.

El sitio en cuestión era el centro de salud publica Justicia que está, como no, en Chueca. Íbamos para allá sin pedir hora ni nada, solo tenias que presentarte y era totalmente confidencial. Fran y yo subimos y recuerdo que me apreté bien fuerte a su mano mientras subíamos las escaleras del centro.
- Es aquí, esta tranquilo ¿vale? Va a ir todo bien.

Enseguida pase y para mi sorpresa me tope con un tio muy simpatico, muy joven y muy enrollado de una organizacion.
- Te van a hacer un pinchazito en el dedo y la ponemos en esta tira reactiva
- Si sale rosa es que estoy embarazada - bromeé para aliviar y mucho el ambiente
- Jajaja, si sale rosa ya veremos que hacemos pero no te preocupes Marck... no es el fin del mundo.

Durante la media hora que estuvimos juntos la verdad es que el tio fue increible, ni la tipica charla sobre la promiscuidad ni nada, pregunte lo que quise, contestó con mucho respeto, fue muy bueno tener esa charla, aunque cada vez que miraba la tira a ver si había cambiado de color, yo me ponía de los nervioso, y el chico me regañaba.

Al cabo de una media hora la espera había acabado.
- ¿Lo miramos Marck?
- Venga! - estaba casi temblando.
- Pues mira, ¿ves? Nada, es negativo
- Pero esto es 100% fiable - pregunté que estaba casi que no me lo creía.
- Si, es 100% estas bien.

No me digáis porque pero me eche a llorar ahí mismo de la terrible tensión, creo que el chico estaba mas que acostumbrado y me dio unos kleenex que tenia para estas ocasiones.
Cuando salí y me vio Fran con los ojos rojos pude notar en el una increíble preocupación, estaba siendo como un hermano pequeño para él y lo sabía. Cuando le lancé nuestra mirada de complicidad no hizo falta más, nos fundimos en un abrazo.
- Ahora te toca a ti campeón.

Dejé a Fran a solas con el chico y salió como a eso de los 30 minuto de rigor. Sabia que Fran era tremendamente cuidadoso, salio con otra mirada de complicidad.
- Ahora vamos a celebrarlo. - me dijo guiñandome un ojo

Por algún que otro comentario que me había hecho Fran anteriormente me temía lo que estaba tramando, íbamos a inaugurar nuestro pequeño grupo "apelero".

Las tardes calurosas de verano en Madrid invitan a tomar cervecita en las terracitas de Madrid, pero ... no podíamos tomar cerveza, !me cago en la puta! no sé a quien se le ocurrió esta idea de los ciclos pero yo seguía tan cachondo con el ciclo que le dije a Fran de ir directamente a su casa porque no podía más.

Fue entrar por la puerta y de lo cachondo que estaba le estampé contra la pared. Le besé con fuerza mientras le tiraba al suelo, con el pie cerré la puerta de su casa que todavía estaba abierta. Empezamos a desnudarnos hasta que agarré su slip y se lo quite del tirón, dejandole con el culo al aire.  Rapidamente metí mi lengua entre sus nalgas  y comencé a comerme el culo y las nalgas mientras con los dedos, con mucha delicadeza, le iba dilatando poco a poco.  Hasta que me dijo:"

 -Para un momento... - y se fué así de repente.... Yo pensé que le habia pasado algo  - Si este va a ser tu primer Bareback que sea especial - se oyó de fondo.

"Bareback", vaya palabra, no lo había escuchado en mi vida!





Y apareció Fran... verstido perfectamente con su traje de policía. Las babas se me cayeron al suelo de inmediato, y me polla se puso más dura con un súbito ataque cardíaco ... solo se que con la testosterona que me estaba subiendo chorreaba de sudor del calentón y eso que los uniformes nunca habían sido una de mis fantasías. 

Saco el rabo entre los pantalones y comence a lamerle el pollón. Pero lo que me apetecia era follarle el culo, eso si, sin quitarle el traje que tan bien le sentaba. Le quité el enorme cinturon que llevan y le bajé un poco el pantalon, no hizo falta decirle mucho para que se pusiera a cuatro patas. Se la metí casi sin mediar palabra, la sensación fue muy especial... una sensibilidad muy especial, estabamos piel contra piel.

El gritó del dolor pero con esa virilidad que a mi tanto me ponía, sabia que podía aguantar mucho mas, quería romperle el culo, había olvidado el lubricante y todo,  así que le echaba bien de saliva. Estaba centrado meterla y no correrme, nunca antes habia estado así con un hombre, mi piel con la suya, asi que le abrazaba fuertemente y queria sentirle muy cerca.

Mi rabo ya estaba metido hasta el fondo y el jadeaba de puro morbo. Aquella primera vez me corrí bastante mas pronto de lo que pensaba, intenté aguntar todo lo que pude, mientras el descomunal rabo de Fran dejaba chorrando el sofá de leche sobre el que estaba a cuatro patas.

Metio un grito descomunal.

Yo tardé tiempo en reaccionar. Me quedé tumbado junto a el, con la respiración a mil por hora, fue un polvo increíble, por la proximidad y por la complicidad que teníanos.  Fran se quedo abrazado a mi y casi no pude decir palabra.

¿Me estaba enamorando?









Este era un relato muy necesario.
Hazte la prueba!
Cuídate.