martes, 11 de diciembre de 2018

Capitulo 33: Fran y Pierre



Antes de irnos de viaje a Ibiza había quedado con los chicos en presentar a Pierre. Sentía una profunda preocupación por ese día, Pierre sabia que Fran me gustaba y Fran tenia su carácter y tenia un miedo espantoso a que fuera borde con Pierre y las cosas se nos fueran de madre.

Hacia ya un tiempo que Fran y yo no nos acostábamos, y ya que yo quería estar con Pierre después de ir a Ibiza, Fran y yo quedamos en hacer una ultima fiestecita, mi despedida de soltero por asi decirlo:

- Tu ultima escapada Marckitos, la ultima cena, tu requiem.
- Eres un cabronazo, no me voy a morir, solo voy a tener novio.
- Puf, pues es casi lo mismo.


Yo estaba empezando a notar tremendamente los efectos de los anabolizantes, y esta vez no sólo iba cachondo como una perra en celo, es que también me movía de mala hostia, esa maldita nandrolona me estaba haciendo tener discusiones de los más absurdo en el trabajo, me la pelaba por cualquier cosa me no gustará, y las semanas anteriores había vuelto a hacer escapadas nocturnas que realmente me avergonzaban pues parecia mas bien un yonkie del sexo. "Lo dejaré cuando esté con Pierre" me decía a mi mismo.

Habíamos quedado todos en casa de Alberto, que tenia una casa preciosa con una terraza que invitaba a hacer todo tipo de fiestas, aunque los vecinos eran un poco quisquillosos con el tema de los ruidos.


De entre los invitados había venido un chavalin bastante joven, nada mas y nada menos que el hijo de un compañero de trabajo de Alberto. Este le había invitado a cenar con nosotros con la intención de sacarle a patadas del armario, pues al parecer el chaval, bastante guapo, iba de hetero pero Alberto, que nunca se equivocaba, pensaba que no era así, y lo más gracioso es que era el propio padre el que quería que se deshiciera de sus complejos.


En casa de Alberto juntamos una ingente cantidad de bebida y me dije "voy a beber algo no mucho" con la recriminación correspondiente de Alberto, ya que no podia juntar la bebida y los anabolizantes, pero me dije que por una vez no creo que fuera a pasar nada.


Me equivocaba, después de la cena ya sentía que iba con un pedo descomunal, tan pedo que al parecer me dio por ponerme cariñoso con todo dios, incluido con el hijo del amigo de Alberto, al cual me encantaba intimidar. Yo estaba exultante, al fin y al cabo la fiesta era por mi y todos eran muy amables conmigo y yo estaba como un quinceañero en compañia de mis amigos.

Del pedo que llevaba me fui a la terraza ya que el verano estaba llegando a Madrid y se estaba muy bien, queria fumar un cigarro y tomar un poco el aire, pensar en mi vida

- Hola Marck... ¿molesto? - Para mi sorpresa salió el hijito hetero a la terraza
- ¡Qué va Carlos! Un niño guapete nunca molesta. - Vale, se me había ido y mucho la mano con el alcohol y los anabolizantes.
- ¿Me das un cigarro?
- ¿Sabe tu papito que fumar?
- Bueno... solo fumo a veces
- Anda toma, pero no que se entere papa medico - le di el cigarro y nada mas darle la primera calada comenzó a toser, prueba evidente de que no fumaba mucho y de que se quería hacer el mayor conmigo.
- ¿Y tú? ¿tienes novia Carlos?
- Bueno me gusta una de la facultad, pero pasa de mi tio, los gays lo tenéis tan fácil tio, estais siempre follando con todos. - sí, el pensamiento de todos los heteros.
- Bueno, no es siempre asi - nos sentamos en dos sillas que había en la terraza y estábamos muy juntos, la verdad que Carlos no debía de pasar de los 22 añitos que era joven e imberbe pero no me digais porque tenia su puntito o yo tenia un pedo descomunal.
- ¿Y tu Marck? ¿Tienes novio?
- Bueno, mas o menos ... nos estamos conociendo - dije sin darle muchos rodeos
- ¿Tu te has follado a Alberto? - me quedé mas que sorprendido con la preguntita del chaval
- A Alberto! Qué va tio, Alberto es como un padre para mi, le quiero demasiado para joder nuestra amistad por un polvo, pero esta cañon el tio
- Alberto es muy ligon, yo es que soy un poco cortado con las pivas sabes, pero si tuviera su seguridad y tu cuerpazo tio me las llevaba por delante - este piropo no se porque me animo a ir un poco más adelante con él.
- Que dices tio, si estas muy bien! Eres muy guapo Carlos, vamos que no tienes que tener ningún tipo de complejo.
- Joder Marckitos a veces me gustaria ser mas cachitas como tú tio, se te ve muy bien - y entonces Carlos comenzó a tocarme un brazo y yo, borracho y anabolizado, ya veia que este "hetero curioso" me recordaba mucho a mi cuando tenia su edad.
- ¿Pero que pasa que no vas al gym?
- Si, tio, pero no saco musculo - el chico era delagito pero definido, sin un solo pelo, estaba muy moreno y muy rico para tener 22 añitos.
- Estas muy bien tio, dile a Alberto que te mande una dieta y unas proteinas y vas a ser el terror de la nenas.
- A ver tu tio, quítate la camiseta - me encantaba estas cosas como de medio competencia que tienen los heteros. Asi que no me falto un momento para levantarme y mostrarle el torso. - joder tio, estas mazado, y con pelo macho a mi es que no me sale ni la puta barba - Yo no estaba tan mazado pero el contraste era obvio, a mi me estaba dando un morbazo el vernos ahí comparando musculitos.
- Mira - cogí su mano mientras le ponía en pie - tienes que hacer 100 fondos todos los dias y veras como sacas pecho - moví su mano para que notara mi pectoral - y eso te hace tener mejor figura.


moví su mano para que notara mi pectoral



Es entonces cuando note que Carlos se mordia el labio de una manera que intentara disimular como salivaba y la erección que se le empezaba a notar a traves del pantalón.

- ¿Estas bien Carlos? - dije al ver que ya no era capaz de articular palabra
- Si,  joder si es que voy un poco pedo, estas muy bien tio pero a mi me molan las tias
- ah! ¿si? ¿y entonces porque te has empalmado? - fue entonce cuando por efecto del alcohol no se me ocurrió otra cosa que alargar mi mano y cogerle el paquete. Carlos se quedo petrificado unos segundos y después reacciono de un modo instintivo y alargó su mano y entonces fue él quien me agarró de mi paquete, que también estaba bien duro. Y asi nos quedamos unos segundos, sin camiseta, en esa terraza y agarrados ambos del pantalón por sendas manos.

- Uff tio voy muy pedo, no sé que estoy haciendo será mejor que me vaya dentro - dijo Carlos llevándose las manos a la cabeza intentando disimular su borrachera.
- Venga tio, quédate, ¿te doy miedo o que? - volvi a desafiarle cogiendole del brazo.
-  No. Es que voy un poco contento y no quiero hacer nada de lo que me arrepienta, ademas tu me impones mucho tio.
- ¿Que dices? ¿porque?
- Tio, eres como Alberto, sois cachas y tienes buena polla tio no queria pasar a mas - me sorprendió el comentario
- Que dices, tu también tienes buena polla, tio, seguro que la tienes más grande que yo - quería jugar un poco más con la competencia de los "heteros".
- Va tio, que va, tu la tienes más grande.
- Venga va, nos sacamos las pollas ¿vale? - y no me lo pensé mucho hasta bajarme los pantalones, de lo empalmado que iba la polla me dio un buen bote
- Uf joder que rabo tio, me da mazo de palo tio, Alberto es amigo de mi padre, ¿y si nos pilla? - dijo Carlos mientras se volvía a sentar y yo me quedaba de pie
- Alberto no se va a asustar - dije con el rabo tieso a la altura de su cara.
- Uf tio estas muy bien - Carlos alargó la mano para volver a tocarme la polla, esta vez sin el pantalón.
- ¿te gusta?
- Bah que dices tio, no, no se, no, es que nunca me he comido un rabo tio.
- Pues niño, no tienes más que empezar - agarré su cabeza con una seguridad exultante, seguramente fruto de la testosterona y le empuje la cabeza hacia mi rabo.

Carlos comenzó a comerme la polla con cuidado, al principio se le notaba la vergüenza después, delicadamente casi con asco, podría decir que era la primera vez que hacia algo asi pero después empezó a hacerlo mas fuerte, con mas ganas, le estaba gustando

- Joder tio, la comes muy bien

Se sacó el rabo de entre el pantalón e iba empalmadisimo, y allí mismo en la terraza se empezó a pajear sentado mientras no apartaba la boca un momento de mi rabo solo para decir:

- Uf, voy muy caliente tio, me voy a correr
- Ya??? - Exclamé yo sorprendido del chaval que apenas se había tocado un poco

No duro nada, Carlos echó una tremenda corrida allí mismo en la terraza y ni que decir tiene que me dejó a medias, pero lo peor es que cuando se apartó después de dejar la lefa en todo el suelo por la puerta apareció Alberto, el niño sentado y yo de pie con la polla tiesa

- Vamos no me jodas... - dijo Alberto
- Esto... bueno vamos para adentro - dije yo mientras me subia los pantalones avergonzado

Alberto me soltó una buena colleja al entrar "tira pa adentro" decía con cara de resignación, en el fondo se alegraba de que el chaval hiciera algo, pero allí , en su terraza y conmigo, estaba flipando

- Joder Marck, que tiene 20 añitos
- ¿20 años? joder, Alberto yo que sabia tio
- Yo que sabia, yo que sabia... anda que ¿asi quieres tener novio?

La verdad es que Alberto tenia razón, estaba tan salido que había atacado a un chavalin, me iba a hurtadillas de cruising y para colmo bebia y fumaba como un carretero. Fue un toque de atención y me planteé esa noche como lo que era, el final de una etapa, solo que en unos dias no iriamos a Ibiza, ¿sería capaz de controlarme allí?

Pasé la noche muy feliz en compañía de mis amigos, íbamos al Black and White y demás discos de Chueca y me pille un ciego de cojones, como no, nunca se debe mezclar anabolizantes y alcohol pero gracias a que tenia a Alberto la noche se me hizo mas llevadera, se quedo encargado de mi y para no tener que volver a mi casa en las afueras me quede a dormir con é, la primera vez dormimos juntos

- Alberto - dije en la cama mientras me abrazaba a él - ¿crees que saldrá todo bien con Pierre?
- No - dijo rotundamente
- ¿como no? Ya se que a veces la cago y que ultimamente he estado un poco distraído pero le quiero
- Y quieres a Fran.
- No quiero a... no... ¿sabes a quien quiero? te quiero a ti. - dije con la lengua casi trabada del pedo que llevaba.
- Y yo a ti, ahora cállate la puta boca y déjame dormir canijo.

Ni que decir tiene que al dia siguiente me moría de la resaca. Alberto me dio un zumo que estaba asqueroso para que se me pasará el pedo, lo peor es que me casi no llegaba a ducharme y cambiarme de ropa para ir a La Latina a recoger a Pierre. "Madre mia Marckitos, esta y ni una más".

Cuando llegué con Pierre me hice el niño bueno, él siempre era muy comprensivo aún sabiendo mis salidas de tono y mis juergas nocturnas que por supuesto él no compartia:

- ¿Estas bien Marck?
- Sí, solo un poco cansado, mira allí están todos, oye... no te preocupes si ves a Fran a "poco receptivo" ¿vale?
- Tranquilo, seguro que son todos geniales.

Llegamos a y presenté a todos, al contrario de lo que pensé Fran estaba realmente encantador, tanto que me costaba creerlo:

- Pierre, tengo que decir que eres mucho más guapo de lo que nos había dicho Marck.

Fran en todo momento se llevó a Pierre, se fueron a hablar y yo que queria que conociera un poco a todos les deje mientras hablaba con Alberto y lo demás

- No te parece que Fran esta siendo muy amable, joder a mi no me sonríe asi...
- ¿que quieres decir?
- No sé.. quizás esté muy nervioso
- Fran es un depredador, lo sabes, pero te lo va a respetar.

Y siguieron hablando, bebiendo y hasta bailando hasta que los dos se pillaron una buena, yo miraba a Alberto que les miraba a ambos

- Deja de rallarte Marck, vamonos a otro... y de repente Alberto se quedó en silencio. Fran estaba pasando la mano por las espaldas de Pierre, muy cariñoso, muy cercano, como no había sido con ninguno de nosotros

- Este tio me cae de puta madre Marckitos. - dijo Fran mientras a mi se me salían las venas de la cabeza y miraba a Alberto con cara de estupefacción.

Se lo llevó de mi, salieron a hablar y yo no daba credito, el tipo duro de Fran convertido en angelito, ¿que estaba pasando?

- No lo entiendo Marck, conozco a Fran desde hace años y nunca le había visto así.

Apretaba los puños fuertemente y las venas, los anabolizantes y toda mi mala hostia brotaban de mi y lo único que podía pensar era en que no sabía de quien de los dos me estaba poniendo celoso.



lunes, 12 de noviembre de 2018

Capitulo 32: El cruising


A medida que llegaba el verano la relación con Pierre se iba consolidando, me encantaba estar con él pero tenia dos problemas en la cabeza que me hacian polvo. Uno era que me seguia gustando Fran, era mi amigo pero también sentia un deseo, algo irrefrenable por ese hombre que me hacía tenerlo en un pedestal. El otro problema es que no iba a poder acostarme con otro hombre y esa idea me espantaba un poco pues al fin y al cabo me había descubierto relativamente tarde y aunque había follado de lo lindo me daba pena no poder pasar algunas de las aventuras que habia tenido.

Con la llegada del verano, y viendo lo bien que me habia ido el año anterior hablé con Alberto para hacer otro ciclo de anabolizantes. Quería aprovechar esos pinchos de testosterona para aprovechar lo que me quedaba de soltero y hacer locuras. Y queria acabar pronto porque pensaba si seria capaz de ser fiel a Pierre y no "caer en la tentanción".

- Joder Marckitos, pero tu te ves en una relación, si eres un chavalin
- Vamos Alberto, no me jodas, que ya tengo veintiocho añazos y no he tenido un novio a mi Pierre me encanta...
- y Fran también te encanta
- si bueno. Joder mira solo quiero acabar el verano de puta madre, irnos a Ibiza y después tendré mi primer novio - me costaba hasta decirlo a mi mismo.
- Tu verás pequeñin, como tu dices será el primero, a esas edades cariño, se cambia mas de novio que de camisa.

Yo solo podia pensar en como iba a ser mi nueva vida. Albero me recetó mis testosteronas varias y esta vez me puso un anabolizante: nandrolona, la cual me haría subir de peso de manera muy rápida. A las dos semanas yo ya estaba, como no, cachondo como una perra en celo.

En aquel momento no pensaba en absoluto en los efectos secundarios, ademas tenia total confianza en mi médico, pero ya me lo advirtió, puedes tener efectos secundarios después. Solo podia hacerlo unas semanas y enseguida nos lo retiraba, pero empezaba a ver que aquello, como el verano anterior era un vicio, otro vicio de los que ya tenia.

Una noche saliendo con mi amigo Gorka de Bilbao conocí al primer matrimonio de chicos que he conocido en mi vida: dos chicos llamados Daniel que también era vasco y Rodrigo que era su marido mexicano.

Matrimonio, que palabra tan fuerte.

Aunque después de hablar un poco más con Daniel, que me llamaba la atención por sus increíbles ojos azules me dejo caer que aquello del matrimonio no era como yo lo veia:

- A veces, pues nos divertimos con mas gente - dijo Daniel con una sonrisa muy picara.
- Pero... estais casados! - para mi era inconcebible, ¿que hacían? ¿compartían su marido? Los dos se reían de manera muy traviesa y yo tenia los ojos desencajados con estos dos. Pues vaya, estaba claro que no entendia nada del mundo gay.

Yo imaginaba que cuando te casabas, te casabas y follabas toda la vida con tu marido. Toda la vida. ¿No será eso demasiado tiempo?

Total que después de las copas y de visitar a unos amigos cogí camino de mi casa, para lo cual antes tenia que pasar por el Templo de Debod, un precioso parque de Madrid que tiene un templo egipcio del S.II y que fue donado por Egipto a la Cuidad de Madrid. Sólo que le templo de Debod es conocido por otro asunto: y es que es uno de los sitios de cruising más famosos de Madrid.

El cruising consiste basicamente en tener sexo con desconocidos en lugares públicos, lo que los heteros llaman dogging o cancaneo. Yo ya había leído en internet que el parque le llamaban el Templo del Vicio y aunque a mi el sexo en la calle nunca me llamo la atención, las buenas temperaturas en verano y el chorreo de testosterona hicieron que poco a poco me fuese adentrando en el Parque... "a ver que había" me decía mi curiosidad.

Baje por la parte baja del Templo de Debod, la escalinata que da hacia la Calle Irún. Nada . También en la zona del kiosco que da a Rosales pues adentrándose en el parque rodeando a un antiguo restaurante café hasta el monumento de la princesa Isabel La chata. Nada. Me recorrí toda la colina que da a Rosales. Nada.

Pensé que aquello era una tonteria y que era una perdida de tiempo enorme. Me fui a los baños de la rosaledas a mear e irme a por mi coche. Estaban cerrados a esas horas asi que decidí regalarle mi pis a los arboles del parque cuando sin mediar ni media se acerca a mear otro hombre en el cual yo ni había reparado.

Un hombre rudo, que me pareció un camionero de la hostia, fuertote en camisa y pantalon corto... que no corto ni perezoso se pone a mear en el mismo árbol que yo, mira que había arboles, pero no, en ese.

Ya cuando se dirige al árbol me quedo mirando fijamente en el paquete, este cabrón va empalmado. Allí el tio se sacó un buen pollón, circuncidado y rosaceo y comenzó a mear.

Se hizo un silencio entre nosotros; el me miraba a los ojos y yo a los suyos. No habñia mas ruido que nuestra meada.

Y sin mediar ningún otro gesto y con actitud chulesca me dice:

- ¿Te mola?

Y yo que acaba de mear pero no dejaba de tocarme la polla le dije:

- Sí

No hizo falta mas, el hombre se acerco mas a mi desde la otra punta del árbol y comenzó a mirar como me tocaba la polla mientras el hacia lo mismo con la suya.

Sin pensarlo y con decisión puse una de mis manos en su polla. Sus pantalones cayeron a los pies y los mios tambien

El hombre no parecia reaccionar, y parecía que asintiera con la cabeza aunque sus labios indicaban que le estaba gustando.

Empecé a pajearlo y su polla aumentó todavía más de tamaño, cosa que me dio pie a seguir. Su cara estaba más relajada, aunque no podiamos dejar de mirar a nuestro alrededor.

Empecé a pajear ese enorme bulto, aumentando el ritmo y parando para no excitarlo demasiado y que acabara antes de tiempo. El comenzó a pajearme a mi y nos estuvimos tocando las pollas casi con vergüenza de que alguien llegara y nos pillara, pero no parábamos . Era una delicia, el aire nos daba en nuestros cuerpos semidesnudos y senti el morbo de hacer ello en plena calle a la luz de la luna aun cuando no parecia que fuera  a ir mucho mas allá por el miedo de ser "pillados".



El aire nos dab a en nuestros cuerpo semidesnudos.


Después de observarlo unos segundos me lancé a lamer su enorme capullo lo que generó una nueva expresión de extremo placer en su cara.

- Mmmmm, hacía mucho tiempo que no me trabajaban así la polla cabrón - soltó entre gemidos.

Pero a los  pocos segundos después de soltar la frase, me aparta la boca y el tio suelta unos largos chorros de leche hacia el árbol en el que estabamos.

- Joder tio perdona, hacia mucho que no me corria.

Y ahí seguía el tio empalmado y a mi me extraño tanto que pregunté:

- Joder, tu pollón sigue duro cabrón
- Me pasa a veces tio, es que me has puesto a cien por hora, y puedo aguantar y correrme varias veces.
- ¿En serio? ¿Podrías follar?
- Claro que podría tio. Me molas mazo.

Y no hizo falta mas que volver a sobar su polla y viendo que tenía aguante, me saque una goma y un lubricante del bolsillo, que llevaba para este tipo de emergencias, me unté el culo y dije:

- Quiero que me empotres contra el árbol cabrón
- Ufff, tio nos van a pillar
- Tu vigila

Sin avisar, metió el rabo hasta el fondo. Tal rudeza hizo estremecerme de placer. Estaba muy cachondo y dejé que me follara el culo mientras me sujetaba al árbol para no caerme con las embestidas del tio

La segunda corrida tardó en llegar un poco mas pero acabó sacándola y se volvio a correr sobre el jardín, se corrió algo menos que la primera vez, pero con esa vision me puse a mil por hora e hice lo mismo y juntamos nuestras lefadas.

Acabamos rendidos.

El tio me dijo lo bien que lo había pasado y si queria repetir, pero teniendo en cuenta que no queria que nadie se enterara de la noche que había pasado, no quise cambiar los teléfonos.

Era la primera vez que hacía cruising y no me había ido nada mal.

¿Cuantas cosas me faltaban por vivir entonces? Y lo mas importnate ¿Podría vivir esto teniendo un novio? ¿o teniendo un marido?




domingo, 4 de noviembre de 2018

Capitulo 31: París (Parte II)


- Joder, joder, joder - empecé a saltar por todo el salón, lleno de nervios por la escenita que se iban a encontrar los señores al ver a su hijito follando en casa con otro maromo.
- Tranquilo Marck, que sólo te he dicho que te vistas.
- Pero... ¿como están aqui? ¿no se iban? tio ¿quieres que me esconda?
- Esconderte ¿de qué?
- Joder, no querrás que me pillen tus padres aqui ¿no?
- Hombre, en pelotas con la polla tiesa no, pero no te tienes que esconder de nadie
- Ah! Vale...

Era evidente que yo estaba viendo la foto desde otra perspectiva, un chaval que acababa de descubrirse y mis padres no tenían ni idea de que era gay, pero estaba claro que ese no era el caso de Pierre que se estaba tan tranquilo mientras que yo me moria de nervios a cada segundo que pasaba mientras el ascensor llegaba a la planta donde estábamos.

- Cálmate un poquito y límpiate el sudor un poco por lo menos
- Si, si, no quiero que piensen que estaba follando con su hijito.
- jajaja - rió Pierre - tranquilo, eso ya lo saben.

Yo flipaba mientras veia la pasividad de Pierre al vestirse. Cuando sonaron las llaves de casa al abrir la puerta principal creia que me iba a dar un infarto, el corazón me iba a mil por hora:

- Alló! - exclamo una voz femenina al fondo de la sala

Entraron los padres con sus maletas de viaje, dos señores de bien, la mujer morena y escultural fumando un cigarro en una de esas pitilleras alargadas que yo sólo había visto en las películas.

- Pierre perdona cariño, ¡que no te vas a creer! Hemos perdido el vuelo a Argel, nada que hasta mañana no podemos salir. Tu debes de ser Marck ¿verdad?

Lo primero que pensé mientras saludaba era obviamente que Pierre ya le había hablado de mi a su madre, vaya que confianza debían de tener:

- Si... si... - Lo reconozco, no soy muy bueno en este tipo de situaciones, ni lo era con mis novias ni menos ahora con esta novedad.
- Ça va - saludo Pierre a su madre y ella a nosotros.
- Pierre, cariño, nos quedamos a cenar y nos vamos mañana, no vamos a molestar a estos dos tortolitos
- Mama! No empieces. - replicó Pierre
- Bueno ¿habéis cenado ya?
- No, la verdad que no todavia no, pero ahora íbamos a salir
- Uy nada de eso, Marck tiene que probar mi comida, la autentica comida francesa no las mierdas que te dan por ahí, ademas tenemos un vino buenísimo, cenais con nosotros y salís luego si eso.

Ni que decir que a mi me parecia todo aquello una encerrona y queria que la tierra me tragara, pero la madre de Pierre era encantadora, parecia muy liberal y desde luego a Pierre se le veia encantado. El colmo fue cuando la mujer le hizo un gesto de aprobación a Pierre como diciendo "me gusta el chaval".

- Este es mi padastro Jean
- Encantado - saludé con un varonil choque de manos aunque en lo único que podia pensar es en la palabra "padastro".
- No os vamos a molestar mucho, la casa es grande podréis estar a vuestras cosas chicos.

Los padres eran encantadores asi que antes de cenar Pierre me ordenó, como no, irme a la ducha, pues llevaba la misma ropa todo el dia, por no hablar que se notaba a leguas que estábamos acalorados por la follada que nos habíamos metido. Todavía fue más raro cuando Pierre llega y se mete en la ducha conmigo.

- Pierre, no me jodas macho
- ¿Qué pasa? Vamos Marck, ¿pero que te pasa?
- Que están tus padres ahí y los dos en la ducha...
- ¿y? ¿que pasá?

Estaba muy descolocado por la situación, lo único que podía pensar era en si mis padres me hubieran pillado en la misma situación. Ya cuando era adolescente me pillaron con una de mis novias con los pantalones bajados, a traición claro, y mi madre que era bastante tradicional me dio un discurso acerca de la castidad. La castidad. Ni siquiera los condones ni nada, yo claro, flipaba con el contraste con los padres de Pierre que parecía no importarles que su hijo se duchara con otro maromo en su baño.

Cuando pasamos a la cena yo estaba muy nervioso pero con el vino Chateau de no sé qué (¿alguien sabe porque todos los vinos son Chateau de no sé qué?) empezamos a desinhibirnos y yo me quede más tranquilo, lo que dio pie a bromas con los padres que eran muy simpáticos:

- Marck, ¿sabes comer las ostras - si, la cena era muy elegante y yo no tenia idea de comer una ostra en mi vida, a parte de que me daba un asco tremendo verlas.
- Déjame que te enseñe Marck - se ofreció Pierre - le echas limón así y te lo tragas
- Tiene una pinta... esto parece un moco - "Marck cálmate" me trague esa cosa asquerosa y seguimos con las bromas

- Pierre me gusta mas Marck que el ultimo chicos ese que te traíste, ese, el de los pendientes.
- José mama, y no tenia tantos pendientes
- Ay Marck, es que no veas cada novio que nos ha traído a Pierre a casa !

Yo seguia flipando con la confianza que tenian los padres de Pierre con él y por el cachondeo no pararon hasta que se hizo realmente tarde, daban tanta libertad que incluso podia fumar en la mesa, cosa que mis padres me tenían totalmente prohibido.

- Bueno vamos a dejar a estos tortolitos que querrán irse a dormir, bueno querrán irse a la cama  - dijo el padrastro de Pierre guiñándonos un ojo.

Me parecia increíble que los padres nos dejasen dormir allí juntos como si cualquier cosa, lo único que podia pensar era en que pasaría si Pierre conociese a mis padres, que pasaría si mis padres supieran que soy gay, y que pasaría si me llevara a un chico a su casa.

- Tio Pierre, tus padres son...
- ¿Qué?
- No te voy a presentar a mis padres nunca - dije con cierta vergüenza sonrojado de mi situación familiar, crecido en el extrarradio de Madrid, con unos padres un poco conservadores, sin los mismos estudios y seguramente sin la misma clase que tenían los exquisitos padres de Pierre, me sentia realmente empequeñecido en aquella comparación.
- Venga no sean tonto. Ya se que mis padres son geniales, y que no todo el mundo tiene la misma suerte, pero me da igual como sean tus padres, lo importante es como eres tú y como vas a salir del armario con elos.
- Ufff, salir del armario... es que ni te imaginas algunas historias de mis amigos - era inevitable que me acordase de Fran en esos momentos, pues él había tenido la situación totalmente contraria en su casa.

Allí pasamos la noche, dormimos juntos y al poco de meternos en la cama Pierre empezó a acariciarme la espalda hasta bajar a mi trasero:

- No tendrás cojones Pierre - dije sobresaltado
- ¿Qué? Si no se escucha nada
- Que no tio, que no, con tus padres aqui ni de coña - que queréis que os diga, me sentia totalmente incapaz de hacer nada con la "suegra" en casa.

A la mañana siguiente los padres de Pierre ya se habían ido y pudimos quedarnos aquella inmensa casa para nosotros, solo levantarme con las vistas a la ciudad de aquel lugar me hacia sentir en un sueño, como sueño fue el finde semana maravilloso que pasamos juntos en Paris.


Levantarme con las vistas a la ciudad de aquel lugar me hacia sentir en un sueño



El domingo tocaba despedirse ya que viajábamos en compañías aéreas diferentes. Pierre no había nombrado a Fran en todo el fin de semana pero en el aeropuerto Charles de Gaulle no pudo evitarlo:

- Marck, lo he pasado en grande, ha sido muy especial estar contigo aqui.  Yo, no te voy a mentir, me gustaría estar contigo asi, cada dia, siempre - sabia que era el mensaje "corta todo con Fran y vente conmigo" pero me limité a decir:
- Sabes que yo también y sabes que todo lo que voy conociendo de ti va en esa dirección.

¿Porque no mandaba a tomar por culo a Fran y me iba con Pierre que era un chico maravilloso? Aquel domingo me iria directo al aeropuerto y hablaría con Fran, iba todo el camino del avión pensando el que decir. Todo el trayecto del taxi pensando hasta llegar a nuestro encuentro en La Latina de Madrid.

Y al llegar los chicos ya estaban con una borrachera muy considerable, y fruto de esa exaltación de la amistad todos se alegraron mucho de verme mientras seguían y seguían las rondas de cerveza:

- Vamos Marckitos, que todavía puedes agarrarnos - se reía Fran que para variar, era el que mas pedo iba de todos
- No, que después acabo en cualquier cuarto oscuro contigo - yo me iba animando a la velocidad que recorríamos los bares de la Latina.

No quería acabar como cada noche de domingo en el Attack. No, no y no. Me salí un poco del bar para que se me bajara el pedo y fumarme un pitillo mientras pensaba como hablar con Fran, aunque no hizo falta pues al poco salió él:

- Me das un piti Marckitos
- Toma - le ofrecí uno con la mirada perdida todavia pensando en Paris.
- ¿Que tal con tu noviete en Paris? - vaya pullita de profesional
- No es mi novio Fran, y ¿ese tonito a que viene?
- Nada, bueno, ¿sabes que? Es normal que quieras tener un novio, y Pierre parece un buen tio por todo lo que me has contado, y, créeme, tiene mucha suerte de tenerte pero no puedo evitar pensar que cuando te vayas con él ya no volveremos a estar juntos tú y yo

Toma ya, dentro de aquel pecho de hojalata se movia algo y yo no iba a perder la oportunidad ya que Fran estaba tan receptivo:

- No vamos a dejar de estar juntos, nos seguiremos viendo por muchos sitios.
- No seremos como ahora y lo sabes, y lo veo bien, tendré que aprender con eso
- Joder Fran, tu eres el hombre solitario, ya deberías de saber como es, además si no fueras asi sabes que yo estaria a tu lado siempre - tuve que mover pieza en la partida.
- ¿Sí? Nadie esta al lado de nadie por siempre Marck
- ¿Y tu que sabes? Si no has tenido una pareja en tu puta vida.
- ¿Quien te ha dicho que no la he tenido Marck? - esto me desconectó, jamás Fran me había hablado de ningún ex suyo, nunca había nombrado a un novio ni nada parecido
- ¿Qué quieres decir?... tú ¿has tenido pareja?
- Si, Marck, si - pensé que me Fran me estaba mintiendo
- Pero seria cosa de poco tiempo
- Pues... unos 7 años
- !7 años! tu has estado emparejado con un tio 7 años!!! - del grito que pegue se giró gente que estaba en la calle.
- No es algo de lo que quiera hablar ahora
- Los cojones, como que no Fran, osea nunca has querido tener un novio en tu puta vida, vas de cuarto oscuro en cuarto oscuro... osea... que ... no entiendo nada
- No hay nada que entender Marck
- Si, joder, si me  gustaria entender ... - "porque conmigo no y con él si" esta era la puta verdad, pero me controlé - ... ¿le querias?
- Mucho. - su rostro se llenó de tristeza
- ¿Donde está él?

Fran, que miraba cabizbajo el suelo, simbolo clarisimo de que le costaba hablar de ello, pero con voz entre cortada, muy posiblemente para ahorrarse las lagrimas continuó:

- Una noche cuando estábamos juntos se empezo a encontrar mal, veníamos de bailar, nos gustaba mucho bailar ¿sabes? hacíamos bailes de salon, si, si, yo, aunque no lo creas. Fuimos al hospital porque la cosa no iba bien y entonces ... - la voz de Fran se entrecortó - una semana mas tarde habia muerto Marck

Fran puso su cabeza en mi hombro mientras que yo me quede totalmente en silencio. Me quede de piedra pero empece a entender porque Fran era tan pasota, era tan duro y porque era una persona que no creía en el amor convencional. Me emocioné tanto con su relato que yo mismo me eché a llorar

- No quiero que llores Marck, no te lo cuento para dar pena esta superado ya, está más que superado.
- ¿porque nunca me lo habias contado?
- No lo sé, quizás porque contigo tengo la sensación de tener otra alma a mi lado, porque ni siquiera queria que alguien como tu apareciese en mi vida, sabes todo lo que siento por ti. Nunca mas me dije, nunca mas. Los novios Marck, en especial en el mundo gay van y vienen, pero nada permanece Marckitos y lo que este hombre y yo teníamos parecia una excepción pero de todos modos terminó.

Me apoye en Fran y le abracé, el abracé tan fuerte como pude, me limpié un poco las lagrimas y volvimos al Bar, donde sonaba a altas horas musica lenta, agarré a Fran con la mano y la elevé y con la otra le agarré de la cintura y él, atónito, agarró la mia. Comenzamos a bailar ante la mirada de atonita de Alberto y el resto, pues nunca nos habían visto así de acaramelados:

- Te voy a echar de menos Marckitos
-  No seas tonto, no se lo que voy a hacer con mi puta vida, pero sé que siempre estaré ahí amigo.

No me digais porque, pero me sentia aliviado de saber que pasaba, aunque para mi era aceptar una derrota, la derrota de saber de que nunca podría estar con Fran como yo queria estar con Fran.





miércoles, 17 de octubre de 2018

Capitulo 30: París (Parte I)


Lo peor de la primera noche que conocí el Attack no fue que follará con Fran pensando en Pierre, si no que después follará con Pierre pensando en Fran.

Me estaba volviendo loco, pues lo pasaba genial con ambos, pero cuando estaba con uno pensaba en las cosas que tenia el otro, Fran era el malote desengañado del amor y por el cual se me caia la baba pero que nunca seria mi novio y Pierre era el niño bueno que toda madre querría para su hijo, y que, además, quería ser mi novio. Claro que con el tiempo vi que Pierre y yo "discrepábamos" en ciertas cosillas:

- Osea que ¿tú has estado en cuartos oscuros? - preguntó Pierre mientras despegaba su cabeza de mi pecho todavia sudado por la tremenda follada que me había metido.
- Pues... si, si, alguna vez - alguna vez no era mentir - tú.... tú ¿nunca? - pensé mientras miraba la mirada de terror de Pierre hacia mi como si fuera el autentico demonio.
- !Qué dices Marck! Esos sitios llenos de depravados, buscando sexo como enfermos, tratando a las personas como un trozo de carne... - Vale, estaba clara la postura de Pierre de estos sitios.
- Bueno, va gente de todo tipo, y no siempre tiene que ser asi
- Me estas diciendo que tu follas con un tio en un cuarto oscuro como acabamos de hacer nosotros
- No, no, claro que no, pero con pocos tios follo como contigo.

Sabía que a Pierre no le hacia ni puta gracia estos locales y menos que yo fuera. Estaba claro que era un chico tradicional y tampoco le negué que fue una mala decisión mia y solo mia el haber estado en estos sitios desde "primero de gay" y que por supuesto habían desvirtuado mi vision del sexo entre dos hombres, pero que ahora estaba con él, el sexo me parecía otra cosa, con él y con Fran

- Fran te gusta mucho ¿verdad?
- Pierre, no te he mentido nunca, si, si me gusta, nunca voy a llegar a tener algo con él lo sé, quizás como lo que yo pudiera tener ... o no queremos ponerle nombre ...
- Es como tu novio sin ser tu novio
- Deja de preocuparte por eso...

Había podido mantener a ralla esta conversación mucho tiempo, que siempre aparecia recurrentemente en alguna conversación, entendia la preocupación de Pierre pero intentaba darme un tiempo a mi mismo.

Sabia que estar con Fran seria compartirlo y que nunca sería "mio" pero también  una vida llena de sexo y desparrame y que con Pierre seria una vida llena de amor pero nunca podría acostarme con otro hombre.

¿Que hacer? Pues lo que cualquier joven veinteañero como yo haría en esos casos: el gilipollas. Darme tiempo con uno y con otro a ver como podia montármelo mejor

Para mas coincidencias llegó las de mi jefe:
- ¿Quien quiere ir a la sede de Paris por un cliente que nos esta dando por culo?
Yo no pensé mucho más y me ofrecí voluntario enseguida pues estaba enamorado de Paris, ademas unos dias allí sólo me vendrían de puta madre para conocer a algunos franceses. Asi que rapidamente llamé a Pierre, por eso de ser francés, y se lo comente:

- ¿Lo podrías alargar el finde? - Preguntó él
- ¿Por?
- Mis padres tienen una casa en Paris y podríamos quedarnos el finde y te enseño la ciudad.

No podía creer que Pierre se ofreciera a ello, pero no desaproveche la oportunidad, seria algo especial aunque yo ya conocía la ciudad verla con él lo haría todavia mejor.

- Me voy a Paris esta semana - le dije a la cuadrilla en La Latina aquel domingo - me quedaré el finde, se viene Pierre
- ¿Se va Pierre contigo? - preguntó Fran
- Solo se viene el finde ¿te molesta Fran?
- No ¿porque debería molestarme? - "porque si coño, porque si" me daban ganas de escupirle a la cara.

El lunes cogí el avión y pase casi cinco dias trabajando pero por la noche uno de los dias, y por supuesto antes de que llegará Pierre, me fui a buscar el bar de moda de Paris que se llamaba L'Impact.

Me di cuenta de que era el primer Sex Club que visitaba que no estaba en España, y vaya, lo primero que percibí es que en la estética  los dos países se parecían mucho. Colores negros, luces rojas, dos plantas, slings.... vamos nada que no hubiera en Madrid o en Barcelona o en Gran Canaria, vamos lo de siempre. Al ser Paris una ciudad tan grande y que los españoles tenemos como más moderna, me esperaba más, pero no fue asi, me daba cuenta de que en Madrid no estábamos nada mal.

Lo que si me llamo la atención es la cantidad de hombres negros que había, ya me había dado cuenta por la calles, pero en el local habían dos solo en la entrada, que se me quedaron mirando un buen rato mientras yo me decidia y veia como funcionaba el local, en esto tampoco hay mucha novedad, mucha vuelta hasta que encuentras "el que te gusta".

En la parte de abajo, afortunadamente pille a uno de los chicos negros que había en una de las mazmorra, habitaciones pequeñas oscuras para no ser muy molestados, parece que los franceses eran igual de cortados que nosotros. El chico era menudito de su espalda bajaba una cintura muy fina pero de allí salen unas enormes nalgas musculosas de negro. Un culo que casi me hipnotiza. Me acerco a él, hasta llegar a estar pecho contra pecho, no me acerco mucho para no intimidarle pero es él que me acerca esos enormes labios y me mete su lengua hasta el fondo de la garganta. Que suave y que rico, le agarro de la cintura y me lo llevo al reservado, su cintura es tan pequeña que casi puedo abarcarle con mis dos manos, voy bajando y empiezo a explorar ese culo enorme, musculoso y lubricado, perfecto, esta preparado para la acción. No tardó en bajar y comerse con sus ricos labios negros mi blanca polla. Estaba tan caliente que rápido me pide que le folle y yo no le hago esperar, esta lubricado y caliente aun así cuando entro grita de dolor que rápido se le va pasando a cada embestida, el calor de aquella pequeña mazmorra hace que que empecemos a sudar, a chorrerar mientras nos besamos y follamos, su lengua esta muy caliente pero su culo lo está aún más.



Pasado un rato veo que sale de mi polla y me dice "ahora te voy a follar yo a ti" en perfecto inglés ... me quedo un poco descolocado, "¿perdón?" pero no tarda en darse la vuelta y mientras se va girando noto que aquella polla negra se ha puesto en plena erección, y vaya erección! El pequeño y delgado negrito saca un pollón bien largo y pienso, madre mía, esto no lo había previsto, me va a destrozar ... pero como me encantan los negros me dejo hacer, aprieto los dientes mientras se calza un condón que apenas le llega para cubrir el pollón y me pongo a cuatro patas para que entré, suerte que ha perdido un poco la erección y consigue entrar con facilidad, pero empieza a embestirme y noto que aquel pollón negro empieza a crecer dentro de mi culo nuevamente, hasta entrar bien al fondo, entre la mezcla de dolor y placer apunto de correrme empiezo a notar que la leche va a chorrear de mi polla, pero después de un rato me pide que le vuelva a follar a él, y así jugamos durante un buen rato, follando nuestros culos y comiendo nuestras pollas hasta corrernos de placer.

Después de esto me pregunté porque Pierre nunca había querido ser pasivo conmigo.

En el local habían como 20 tios más y la verdad, es que el los dos negros eran los mas potentes, una pena que al salir ya bien entrada la noche el otro negro me dijo en ingles que que pena que me fuese. No consigo recordar porque me no me quedé pero desde entonces la fantasia de hacer un trio con dos hombres negros es recurrente.





Por fin llego el viernes y abandone mi hotel en Neully para irme a pleno centro de Paris con Pierre. Combinamos en encontrarnos en frente de los Campos de Marte, mi lugar preferido de la ciudad. Bajo la vista de la Torre Eiffel allí nos encontramos los dos con nuestras respectivas maletas, en la otra mano Pierre llevaba una rosa que me regaló. Tendríais que ver la cara de envidia de las homofobas mujeres que nos vieron al pasar. Allí cerca estaba la casa de los padres de Pierre:

- Esta rosa no es el único regalo que tengo para ti esta noche
- Ah! ¿si? - exclame sorprendido mientras estaba con una risa de imbecil pues ningún chico había hecho estas cosas tan románticas por mi.
- Pero tendrás que descubrirlo en casa.

Después de aquel paseo tan bonito deseaba estar con Pierre e inmortalizar ese dia, al llegar a la casa de sus padres me daba cuenta, al igual que en Madrid, que los padres eran gente muy adinerada, con muy buen gusto para el arte y donde la música no podia faltar. Me sentia obviamente fuera de lugar ante ese lujo pero Pierre siempre era tan natural y transparente conmigo que las diferencias entre nosotros saltaban por los aires una vez estábamos desnudos. Y ahí me encontré la sorpresa:

- Hoy el activo vas a ser tu Marck. Por favor ten cuidado, no soy un chico de esos de los cuartos oscuros  - esa frase se me quedó grabada a fuego en la cabeza - y hace mucho que no hago esto.

Ni que decir tiene que fue cariñoso como nadie con él, que le hice el amor durante horas mientras disfrutaba de su cuerpo y de su culo y que Pierre gozó como nunca había pensado, pues el era prácticamente sólo activo. Estaba claro pues los dos eramos exactamente iguales follando, el uno con el otro y otro con el uno. 

Después de unos cuantos vinos Chateau de no se qué, reíamos desnudos y nos abrazábamos en aquella inmensa casa, se hacia de noche cuando de repente llaman al telefonillo:

- Vístete Marck, vienen mis padres !

martes, 9 de octubre de 2018

Capitulo 29: La duda



Cuando el fin de semana siguiente a estar con Pierre no quise salir a ningún cuarto oscuro con Fran este empezó a ver que algo pasaba. Desde luego tenia buen olfato. Yo llevaba viendo a Pierre tres veces, que eran tres veces mas de lo que normalmente follaba con un hombre. Y cada vez era más intenso, preocupándonos más por el cariño que por el sexo en si, que era cada vez mejor y cada vez acompañado de una bonita cena, un bonito concierto o un bonito paseo.

Los domingo por la noche el grupito empezó a ir a La Latina a tomar copas después de ir al Copper. Y esto se empezó a transformar en una tradición. Aquel domingo, de nuevo, había quedado con Pierre por la tarde asi que Fran me asaltó en La Sixta, el bar gay de Madrid de moda en La Latina extrañado de no verme en toda la semana, no obstante sabía que me iba a preguntar:

- ¿Me vas a contar que te pasa Marckitos? Ni Copper, ni Saunas, ni nada de nada
- ¿Y porque tendría que pasarme algo? - Respondí haciéndome el tonto
- Porque te conozco, no puedes tener el pito parado Marck.
- No me conoces tanto como piensas
- ¿Quien es? el chico que te estas follando

Vaya, pues si me conocía más de lo que yo pensaba.

- Joder Fran, ¿como lo sabes?
- Porque no estás aquí hoy, estás en otra parte, ¿estas pensando en él verdad?

Me sorprendió el comentario de Fran obviamente

- Sí, la verdad que si ¿tanto se me nota?
- Sí, si se te nota ¿te gusta?

Vaya con las preguntitas, ¿estaria sintiendo Fran celos?

- Pues no, si, no sé ¿porque lo preguntas Fran?
- Porque yo te lo cuento todo Marck - respondió
- No, no todo, no me contaste que Pablo y tú estabais follando - se la tenía guardada desde hace tiempo.
- No te conté eso porque Pablo no queria trio.
- Ya me lo imaginaba. Pues lo mismo Pierre no es un chico de trios
- Ah, Pierre....
- Si Pierre - respondí y a un poco cansado del interrogatorio policial.

No lo voy a negar, estaba disfrutando al máximo de ver a Fran preocupado por otro chico.

- No me has respondido - insistió
- ¿A qué?
- ¿Te gusta?
- Pues... pues si, si, creo que si me gusta Fran joder ¿porqué?
- No pasa nada Marck, no es algo malo que te guste. - claro, el gran Francisco que iba a decir.
- Ya, ¿y a ti? ¿te gusta Pablo? - No hay mejor defensa que un buen contraataque
- Claro que si - respondió sin inmutarse si quiera un poco.
- Pues eso ...- y me fui a por una cerveza con cara de mala hostia mientras que Fran me cogió por el fuertemente del brazo
- ... pero tú sabes quien me gusta más que nadie.

Y me quedé mirándole sin saber que decir, hasta que Fran me plantó un besazo en medio de aquel bar que hizo las envidias de todo el local. Me quedé de piedra, no era algo habitual en él, ni por asomo. También sabía que hacía lo que quería conmigo pues tenía autentica admiración por él.

- No se que decir, joder Fran, tu sabes que también eres ... - como decirlo sin decirlo.
- Lo sé Marck. Nadie va ocupar tu lugar. ¿vale? Nadie.  Y anda terminate la birra que nos vamos a cenar que vamos a conocer el Attack.
- ¿El Attack? - pregunté
- Si, es un bar nuevo, me han dicho que esta de puta madre y que los domingos se pone hasta arriba, ademas esta aqui muy cerca y no necesitamos ni coche.

Nunca supe muy bien como Fran se enteraba de todos los locales que visitábamos. Cenamos algo con Alberto por La Latina, que en primavera y en verano tiene unas terracitas geniales y Alberto nos dijo:

- Chavales ¿estais preparados para el verano? Porque nos vamos a Ibiza
- ¿A Ibiza? - respondimos al mismo tiempo Fran y yo que nos quedamos con los ojos como platos, Ibiza era el templo de la musica, el ambiente, los maromos. La diversión hecha isla.

Dejamos a Alberto para presentarnos en el Attack, que estaba en Lavapies, muy cerca de La Latina, apenas a 10 minutos andando. El local tenia dos plantas y una luces de neón en la entrada de los mas hortera y sugerente. Fran como no, conocía al personal, y nos saludaron y nos invitaron a desnudarnos.

- Es la noche solo desnudos chicos asi que... en bolas - dijo el personal de la entrada

El bar tenia una parte superior con un bar y un cuarto oscuro al fondo y otra planta abajo, en plan mazmorra, un poco un ambiente sucio que invitaba al guarreo. El local tenia mucho publico, era mas grande que el Copper y otros bares, pero al haber tanta gente había momentos de agobio. Nada más entrar Fran bajó las escaleras a la parte de abajo, ya de camino nos tocaron varias manos, eramos carne fresca en aquel local y eso se notaba a cada mirada.


Eramos carne fresca en aquel local


Fran sacó de sus calcetines un porro de marihuana.

- ¿Sabes? Me gustas tanto que quiero ser todo tuyo hoy.

Yo no pude resistirme a los besos de Fran y su carita de niño malo, fumamos un par de caladas y nos pusimos bien calientes en la planta de abajo, donde había un sling. Comenzamos a comernos las pollas como si no hubiera fin, desinhibidos por los efectos de la maria, a besarnos, hacia mucho tiempo que no estábamos juntos y yo tenia "mono" de Fran.

Siempre con la rudeza que nos caracterizaba le empotré contra la pared, y allí le como la espalda a besos bajando mi lengua hasta su musculado culo dejando un río de saliva sobre su piel. Es entonces cuando me aparece el "flash" en mi cabeza de Pierre haciendo lo mismo conmigo. "Vamos Marckitos, no me jodas, concentrate" me dije a mi mismo.

Me empecé a follar a Fran a cuatro patas para deleite del local, que nos miraba casi como de si una atracción se tratara. Fran se apoyaba sobre uno de los bancos del local dejando ver su increíble cuerpo. Mis besos y mis caricias recorriendo su piel le ponían muy cachondo, y gemia con su voz grave como el macho que era, pero a cada embestida de mi polla entrando en él, veía a Pierre, a cada beso pensaba en como Pierre me hacia lo mismo. Me empecé a rallar seguramente también por los efectos de la marihuana, pero necesitaba cambiar algo para dejar de pensar en Pierre mientras follaba con Fran, asi que le cogí y le dije:

- Ponte en el sling.

No tardo ni diez segundos en colocarse boca arriba en el sling y no tardaron ni quince en colocarse un montón de hombre a su alrededor. Fran me cogió del cuello, se subió nos besamos y me dijo

- No dejes que nadie más que tú me toque

Entendia el juego al que queria jugar. Empece a follarme a Fran en el sling y pronto uno de los chicos que le rodeaba pajeandose en el sling empezó a tocarle el pecho, al cual aparte con mi mano, Fran sonreía con esa sonrisa pícara, el juego le estaba gustando. Fueron muchos los que intentaron acercarse a él, al fin y al cabo era el tío más impresionante del local. Y aparte cada uno de su paso mientras le follaba con cara de poseso, disfrutando de la postura que me daba el sling para poder penetrar a Fran en profundidad. Cuanto más se acercaban mas cachondo me ponía que desearán a mi macho. Si me tocaban a mi también les apartaba y asi nadie volvió a venir y fue entonces pude sacar mi polla a tiempo de echarle una gran lefada en el pecho de Fran:

- Noooo! no Marck jajajaja - se reía, al parecer me corrí antes de que él casi lo hiciera. Fran se limpio mi corrida y me pidió subir

Nos tomamos algo con los camareros que eran muy amables mientras reíamos por efecto de la maria y del polvazo que habíamos echado, en la parte de arriba ya sudados era tardísimo para una noche de domingo.

- Fran voy a coger el coche para irme ya.
- Me quedaré un rato más a ver si me corro.

Parece que a pesar del espejismo de tenerle un poco para mi no le iba a tener siempre. Siempre sabía que tendría que compartir a Fran. No sé porque pero me molestó que Fran quisiese quedarse más y pude comprobarlo cuando al entrar con la ropa para vestirme Fran ya estaba con otro tio ligandoselo.

Salí realmente enfadado. Dentro no tenia cobertura asi que cuando salí a la calle comenzaron a llegar los mensajes de los amigos, entre ellos de Pierre

Pierre: "Quien fuera Fran, tendrías que verte la cara cuando hablas de tu novio"

Fruncí el ceño todavia más, dandole bien fuerte a la pantalla del iPhone

Marck: "Fran no es mi novio Pierre, no te equivoques" 

Esperé un momento para llegar al coche y notar el sonido del siguiente mensaje:

Pierre: "Quien fuera tu novio".



jueves, 4 de octubre de 2018

Capitulo 28: Pierre



Pierre era hijo de un comerciante francés y una mujer brasileña, lo que hacia de él un francés un tanto exótico, con su piel morena pero sus ojos claros y su tipico pelo largo que recogía con una coleta. Era delgado y menudo y pasaba sus dias volcado con su pasión, la música. Desde pequeño su vida era el Liceo y de mayor decidió dedicarse plenamente a la musica y no le iba nada mal, una joven promesa, decían.

Pierre no era como nosotros, no le interesaban los cuartos oscuros, las fiestas o las discos. Su mundo era otro y eso me gustaba y fascinaba a partes iguales, conocer "otro tipo de gays".

Nunca le dije a Fran que iba a cenar con Pierre, siempre nos contamos todo de los pocos tios que nos íbamos follando por separado y de cuales podríamos atacar en un buen trio. Pero Fran no me había contado de Pablo y yo no lo hice de Pierre. ¿Porque? No lo sé.


Llegue a la cena con Pierre en el Museo Thyssen Bornemisa muy nervioso, cenar yo, ¿sin follar ni nada? La verdad era algo que no había hecho en mi vida, estaba convencido de que Pierre seria un paquete en la cama y que me aburriría aquella noche.

Pero Pierre resultó no sólo ser encantador, culto y divertido si no también tener una sonrisa capaz de desmontar a cualquier hombre (o mujer) y una mirada enigmática, sus ojos azules se me clavaban y podía leer su mirada de "esta noche si" voy a ser tuyo y tu vas a ser mio.

Al contrario de lo que pensé Pierre coqueteo conmigo toda la noche, pero él era sutil y elegante y yo era un gañan comparado con aquel educado chico francés. Coqueteo con las manos, con la mirada, hasta con la copa de vino. Se colocaba a dos centímetros de mi y yo tenia que hacer auténticos esfuerzos para no soltarle un besazo en los morros. Mi espacio vital se fue a tomar por culo, pero no me molestaba. No se como lo hacía pero me fascinaba:

- Me gustaría tocar el piano para ti Marck
- ¿Para mi?
- Si, en mi casa, ¿te apetece?

Ni que decir tiene que jamás había tocado un chico el piano para mi.


Ya en los postres y por el efecto del vino apunto de irnos entre las risas de aquella noche no se me ocurre otra cosa que coger mi mano y la pongo en su cara. Marck ¿que cojones haces? Pensé. Aparta. Pero Pierre coge su mano y también me toca la barba... hostias, esto no me lo esperaba.

Lo prometí y lo hice, soy un hombre de palabra, no me acerque un centímetro a esos dulces labios y fue él quien se acercó, rozando los míos delicadamente al principio hasta  fundimos en el beso más cómplice que te puedas dar con un desconocido.  Pierre era ternura y a mi me encantaba. Que pasión. No puedo parar de besarle mientras me toca, le toco, le abrazo. no quiero que se separe de mí.

- Vamos a mi casa Marck

 Vamos paseando por el Prado, la noche esta increíble y Pierre y yo nos sonreímos a cada mirada hablando de nuestras vidas. Yo le hablo de Alberto y de Fran mientras veo como se queda pensativo con este ultimo. Es obvio que soy un mete patas.

Hasta que llegamos a Cibeles y él me roza la mano y yo le cojo la suya, el se agarra más fuerte de la mia. Estoy yendo de la mano con un tío que no conozco de nada… y me encanta. Pasear de la mano de aquel chico en una ciudad como Madrid recorriendo el Prado o la Cibeles, en una noche de primavera es absolutamente delicioso. ¿Porque nunca había hecho esto antes?

-   Eres muy especial Marck - dice él. Me quedo descolocado a cada palabra. Madre mia, especial es esa boca que tienes. Estoy nervioso y rojo como un tomate por el piropo tan bonito, no es el tipico "que bueno estas cabrón" del cuarto oscuro.

Llegamos a la calle Alcalá y Pierre me sube a su lujoso pisito de soltero. Es precioso e increíblemente grande, con lo cual sospecho lo que me temia, que Pierre es un "niño bien" un chico de dinero vamos.

No, de esta no vamos a su habitación ni a su cama directos. Me lleva al salon de la casa donde hay un piano enorme en el centro decorando la preciosa instancia:

- Espérame aqui ¿que quieres de beber Marck?
- Nada, un agua, lo que tengas.
- Te voy a traer un vino - yo ya iba mas que contento.

Pierre vuelve con dos copas de vino y su exquisita educación. Me sonríe y me pregunta:

- ¿Que música te gusta?
- Pues, me gustan muchas cosas
- Dime algún musico en especial, el primero que te venga a la cabeza, venga, ya
- Pues no sé... joder, Frank Sinatra - era lo que había escuchado  la noche anterior, la primera mierda que se me pasó por la cabeza que no fuera un Beethoven o algo clásico.
- ¿En serio? es uno de mis músicos favoritos, ¿conoces "My Way"?
- Claro que la conozco, que te piensas.
- Cierra los ojos.
- ¿Como?
- Cierra los ojos Marck.

Cerré los ojos esperando un beso que no llegó. En su lugar llegó el sonido del piano. Llego "My Way". La acústica del piano era increíble en ese salón, sentí cada una de las notas pasando a través de mi.

Me emocioné. Tenia todos los pelos de punta.

Abrí los ojos para que Pierre viera que una lagrima empezaba a caer por mi mejilla.

Me levanté y me acerque a él. Así me salió. El siguió tocando. Me senté en su butaca junto a él y le mire unos minutos, mientras no paraba de tocar el piano.

Me emocioné más.

Termino la canción. Le toque la cara y mis brazos tocan accidentalmente el piano, provocando un sonido que rompió totalmente el silencio del salón, le mire, no le toque. Soy un hombre de palabra. Él llevaría el ritmo. Volvió a besarme con esa ternura, hasta que para mi sorpresa, sobre ese banco, Pierre empieza a desnudarme.

No puedo dejar de mirarle a los ojos. Ya desnudos Pierre se quito la ultima prenda que le quedaba, su coleta. Dejo caer sus largos cabellos y si había dicho alguna vez que no me gustaban los hombres de pelo largo tendría que borrar mis palabras para siempre. Estaba increíble. Sus ojos y los míos están clavados, no me interesa nada más. Nos besamos durante largos minutos, primero las bocas, después todo el cuerpo. Su cuerpo no tiene pelo ninguno y es fácil recorrerlo con mi lengua, Pierre recorre el mio y se detiene a cada instante a acariciar mis pelos. El contraste entre nuestros cuerpos me encanta. Sus besos se acompañan de las caricias de su pelo largo en mi cuerpo.

Pierre recorre el mio y se detiene a cada instante a acariciar mis pelos.



Nos movemos al sofa sin dejar de besarnos y después a la cama. Veo que Pierre se pone un condón en la boca así que nervioso perdido – pensando mil cosas- me abro de piernas para él, pero el me da la vuelta y empieza a penetrarme por detrás. No estoy a cuatro patas pero casi, el me abraza y empieza a hacerme el amor con una delicadeza increíble. En ningún momento es brusco, sus besos recorren mi espalda, mi cuello, no para de abrazarme y yo después de un rato, grito como un loco a cada una de sus embestidas.

Le noto a él que se pega a mi a cada centímetro de nuestra piel, y de sentirle solo puedo gritar de la pasión contenida. Y entonces me doy cuenta de lo que está pasando.


Pierre me está follando del mismo modo como yo lo hago con Fran.


Mi cabeza da mil vueltas. Después de corrernos caemos exhaustos a la cama. Reímos, reímos y reímos. Nuestras sonrisas, la descarga de endorfinas (y de leche) nos vuelve locos. Miradas de complicidad. Más sonrisas. Mas sexo. Mas cariño.

Siento que su cuerpo y el mio se funden en uno solo. El está muy caliente, y su boca y su lengua arden en mi cuerpo;

-  Pierre tus besos me queman.

Pasan las horas, para mi, minutos y me doy cuenta de que son las 6 de la mañana de un jueves. Mierda!

Hablamos durante horas hasta que llega el momento surrealista de la noche. Queremos tener un recuerdo de una noche inolvidable y él… me da sus calzoncillos y yo le doy los míos. "Los guardaré siempre" le digo.

Pierre baja a despedirse al vestíbulo, la puerta de Alcalá está ahí, la noche ya es fría. No puedo despedirme de él. No me puedo ir, ha sido una noche mágica y no sé cuando voy a volver a verle.


Bajo hasta Atocha paseando por el Precioso Paseo del Prado para coger mi coche  y al cruzar la calle, me quedo ahí, petrificado, temblando, con la boca abierta ¿Qué me ha pasado? Algo se ha movido dentro de mi. Y de repente recibo un SMS de Pierre en mi móvil:

" Hacer el amor contigo es increíble " 


Touché. ¿Hacer el amor? ¡Qué bien suena eso! Ha sido una noche que jamás olvidaré. He reído y también he llorado. He hecho el amor con él y él lo ha hecho a mi manera.








domingo, 30 de septiembre de 2018

Capitulo 27: La charla



Después de meter a Pablo en el grupito, pasé los próximos meses esperando algún progreso por parte de Fran, algún "te quiero" que nunca llegó, algún "vamos a salir juntos" que nunca llegó, algún "novio" que, por supuesto, nunca llegó.

Salíamos y salíamos por los sex club de Madrid, a veces a las saunas, a veces en casa de Fran y follabamos a veces como animales a veces de un modo dulce y cariñoso. Eso sí, cada vez bebíamos más, fumábamos más, tomabamos más marihuana y a veces parecía incluso que lo hacíamos sin control. El ambiente no ayudaba ya que nos encontrábamos sexo a cada esquina, en el gym, en las saunas incluso haciamos cruising en algun centro comercial, en fin, en cualquier parte.


 gym, en las saunas, en cualquier parte.


Una noche de la recién llegada primavera mi querido Alberto me invitó a ir un concierto de música clásica

- ¿Música clásica? - pregunté extrañado.
- Sí, música clásica, ¿no te gusta?
- Si, claro... es solo que yo nunca he ido a la opera ni nada de eso si te soy sincero - claro que no había ido en mi vida.
- Pues ponte tus mejores galas que vas a venirte conmigo.

La verdad es que el traje de niño pijo no me quedaba mal, uno tenia que estar guapo para ir a la Opera. Alberto se vistió también con sus mejores galas, ver aquel hombre maduro, guapísimo, de barba con canas y con un traje pegado a sus fuertes musculos fue increíble. Cuando Alberto llegó me cogió de la mano y me dio un beso en ella en plan broma cual princesa dije:

- Madre mia Alberto, porque eres como un hermano mayor para mi, pero si no te follaba hasta partirme el rabo
- Uy, pues tu porque eres un mocoso mimado que si no... – sonreía y me seguía el juego a mis bromas siempre.
- ¡Anda que no te gustan los mocosos "a ti ni na"!

A pesar de que vernos de traje, con nuestros buenos trabajos y cara de serios, éramos totalmente lo contrario a la pinta que llevábamos, dos golfos bien locos pero que esa noche íbamos a disfrutar de una noche diferente.

Cuando llegamos a concierto Alberto saludo a unas cuantas personas, algunos con pinta de niños ricos y otros que debían de ser músicos bohemios. Yo me quedé prendado mirando a uno de los músicos, que no era para nada mi tipo de chico, con el pelo largo, ojos azul claro, bastante delgado pero que era tremendamente guapo.

Cuando llegamos a nuestros asientos pensé que me aburriría como una ostra pero poco después de comenzar la música de Puccini, Strauss o Tchaikovsky me emocione como un niño, incluso en algunas piezas me emocioné tanto que llegué a llorar.

- Ahora te gustará para siempre - dijo Alberto que se percató de mis lágrimas, yo le miraba con mis ojos húmedos y la boca abierta por el efecto de la música y me apoyaba en su hombro, señal de que sería un momento que no olvidaría jamás.

No podia dejar de ver a chico de pelo largo, especialmente cuando tuvo que tocar una de las piezas al piano, me sentí tan emocionado que por un momento tuve la sensación de que él también me miraba a mí de entre el público y una conexión especial se generaba entre nosotros dos.

Cuando terminamos Alberto me acompaño a tomar algo con algunos de sus amigos. Aunque me parecían todos unos pijos insoportables me comporté a la altura, hasta que me percaté que Alberto me traía al pianista que yo tanto estaba admirando esa noche y me puse rojo como un tomate

- Mira quería presentarte a Marck que se ha emocionado muchísimo viéndote tocar, se la ha escapado alguna lagrimilla, Marck este es Pierre
- Alberto por favor… hola  - salude con mi mano tocando la suya y aquellos ojos azules se clavaron en mi durante toda la conversación - verte tocar ha sido increíble.
- ¿Qué es lo más te ha gustado?  - dijo Pierre con un indiscutible acento francés
- Me da mucha vergüenza admitirlo, pero no conozco el nombre de las piezas.
- Tranquilo, yo te puedo enseñar ...

Continuamos hablando y Alberto al ver el buen rollo que teníamos nos dejó solos y tengo que admitir que aquel chico francés me empezaba a cautivar no solo por su belleza, era tan inteligente, tan culto, tan... tan todo que me sentía un poco empequeñecido ante todo lo que sabía de música y arte. Yo le escuchaba con deleite, mi imaginación se disparaba detrás de esos ojazos y casi ni le escuchaba de lo atontado que me quedaba mirándole.

- .. y entonces mi novio dijo de irnos ... - escuché de repente
- Perdona ¿tu novio? - le corté bruscamente
- Bueno, mi exnovio actualmente.
- Ah ¿que eres gay? - pregunté
- Sí ¿algún problema?
- No, que va, yo también soy gay Pierre.
- Ah, pues como te decía mi exnovio y yo estábamos ... - y me volví a quedar atontado mirando a aquel chico que despertaba en mí una extraña sensación. Después de salir del armario ambos nos quedamos hablando, pero esta vez mas juntos, Pierre a veces me tocaba la mano para guiarme el camino y a mi se me iban poniendo los pelos de punta.

- Me pregunto Marck cuántas veces tendré que volver a tocarte la mano para que me pidas una cita.
- Eh... - me quedé mudo, de nuevo me daba cuenta de mi incapacidad para ligar con nada ni nadie fuera de un cuarto oscuro - que te parece si nos vamos ya.
- jajaja, tranquilo mejor con una cena y unos vinitos juntos ¿no?

Me quedé un poco descolocado de nuevo, el chico quería ir despacio y yo no sabía que era eso. La costumbre del sexo exprés me volvía a pasar factura.

- Sí claro, perdona, es que me gustas mucho - decidí resolver de este modo la situación.

Intercambiamos nuestros teléfonos para concretar una cena romántica y  picoteamos un poco en el teatro y reímos con nuestros amigos toda la noche.

El alcohol empezaba ya a afectarnos y de estos viajes al baño yo empecé a ponerme a tono con Pierre, le seguí y de camino del baño y allí le abordé. Me empecé a acercar a él de un modo muy sensual, le cogí de la cintura y empecé a apretarle fuerte contra la mía, al principio Pierre se asustó un poco pero después fue cerrando esos preciosos ojos azules hasta que le tuve a tiro, subí mi mano lentamente por sus espaldas y comencé a comérmelo a besos, pasionalmente al principio, pero después mas bruto hasta que lo apretaba fuertemente contra mí a medida que la excitación del momento me iba subiendo, empecé a ponerme realmente cachondo... y fue cuando no solo empecé a frotar mi polla dura contra el chico francés allí, si no a comerle la oreja, a morderle el cuello..

- Marck, que estamos en unos baños... - decía él
- Me da igual, me pones mucho Pierre.

Y mis manos empezaron a bajar a su trasero, le cogí con fuerza y lo acerque un poco más a mi polla que esta dura como una piedra

- Marck... - volvió a quejarse él

Pero seguí, tocándole con fuerza hasta que empecé a meter mi mano por su paquete, pero entonces Pierre me apartó súbitamente y con fuerza

- Marck! ¿Joder, que cojones te pasa? ¿Qué te crees que es esto? ¿Un cuarto oscuro? Mira será mejor que lo dejemos aquí, no me llames por favor te lo pido.

Estaba muy enfadado y yo me quedé boquiabierto, con los brazos todavía abiertos, la verdad es que me había puesto muy burro y entendí perfectamente que me había comportado como un estúpido. Aquello no era un cuarto oscuro no, ni la situación, ni el lugar, ni al parecer la persona.

Me sentí como una mierda enorme.

No volví a ver a Pierre en toda la noche, y Alberto y yo decidimos acabar el sábado, como no, en el Studio54. Alberto se percató en su coche de mi tristeza y me dijo que tenía que aprender, que era muy joven y todas esas cosas que me decía de que no debía de haber empezado a disfrutar mi homosexualidad en cualquier club nocturno, y razón no le faltaba.

Para colmo de males de aquella noche, Fran se habría liado en algún cuarto oscuro y no estaba pero el que si estaba era Pablo, con nuestros amigos bailando y riendo. La verdad es que Pablo era un buen tío y lo había podido comprobar en numerosas ocasiones

- Fran se ha ido a casa totalmente pedo y fumado después de estar en el Copper Marck - me dijo - que es lo que hacéis siempre últimamente

La dejo caer, si no lo hacía reventaba, pero era cierto, cada vez más Fran y yo bebíamos y fumábamos más, salíamos y desfasábamos más, y era algo de lo que, al parecer se estaba dando cuenta el resto del grupo. Después de aquella mierda de noche no quería desaprovechar yo también la posibilidad de hablar con Pablo:

- Sal conmigo Pablo, vamos a hablar de hombre a hombre.
- ¿Qué quieres Marck? O mejor ¿Qué más quieres? – preguntó mientras me encendía mi cigarro.
- No, que quieres tú Pablo, ¿Qué piensas? ¿Qué Fran va a aparecer con un ramo de rosas y te va a pedir matrimonio? Vamos, no me jodas, sabes que Fran no es asi
- Claro que lo sé, ¿y tú? Cuantos novios con ramos de rosas has tenido tú en tu vida Marck
- Pues ninguno – me quedé muy pensativo con esa pregunta, era cierto que jamás había tenido un novio normal.
- ¿Y no te gustaría saber lo que es? ¿Se sincero Marck, cuanto tiempo vais a estar de fiesta todo el dia follando por ahí?
- ¿A dónde quieres llegar Pablo?
- Yo me conformo con lo que tengo, ya he tenido otros novios, ya he tenido muchos novios, se lo que puedo tener con Fran y lo que no, tambien se que le hago bien no estar toda la noche follando y bebiendo por ahí. Pero también se que Fran siempre volverá a ti
- ¿y? – no entendía donde quería llegar Pablo.
- Dejale ir Marck
- ¿Cómo?
- Dejale ir, Hazle ese favor, dejale ir
- No puedo creer lo que me estas pidiendo
- Hazte ese favor a ti mismo, mira a pesar de que todos saben que somos enemigos, eres un buen tio, lo sé, lo veo. Te mereces vivir ese amor y no, no lo vas a tener con Fran créeme.
- Pero…
- Pero ¿Qué?
- Es que le quiero Pablo – no podía creer lo que estaba diciendo, me emocioné de escucharme, me emocioné tanto que mis ojos empezaron a humedecerse por segunda vez en la noche.

Pablo me cogió del cuello con un gesto cariñoso y juntos nuestras frentes, me daba cuenta de que él también estaba tembloroso, emocionado y que había querido tener esta charla conmigo hace mucho, mucho tiempo.

- Mira Marck, haz lo que quieras, lo que sientas, pero siempre piensa lo que es mejor para ti y, si le amas como dices, lo que es mejor para Fran.

Sabía que Pablo era sincero, ya le iba conociendo, y yo decidí que jugaria limpio. En el amor juega siempre limpio.

Pablo se fue mientras me quedaba fumando mi cigarro mirando al cielo de Madrid, un dia de mierda que acababa con un mensaje en mi móvil. Un mensaje de Pierre. Fruncí el ceño extrañado, no me esperaba aquello.

“Me gustas Marck, si quieres ir despacio, si quiere conocerme, me gustaría invitarte a cenar”

Pensé en la charla con Pablo y respondí:

“Si, si me gustaría y prometo que dejaré que seas tú quien me guie”

Y entonces Pierre lo cambió todo.