viernes, 1 de septiembre de 2017

Capitulo 5: Pasivo




Cuando entré en la casa a Jose le faltaron segundos para arrancarme la ropa que llevaba puesta y no habíamos pasado todavía del salón de la casa. Yo estaba bastante nervioso y me daba por ser más cariñoso. Le besaba con pasión, pasé de su boca a besarle aquellas amplias espaldas mientras le iba desnudando e iba bajando lentamente con mi lengua hacia su increíble trasero que iba acariciando lentamente. 

Esta vez Jose no tenia el culo lubricado como solía ser costumbre en él. Estábamos ya bastante calientes en aquel sofa, le cogía con fuerza por la espalda mientras apretaba mi polla, ya bien dura, restregándola contra su culo. De repente, Jose, con un movimiento algo brusco me cogió con fuerza y se puso detrás de mi, lo cual me extrañó. Sonrió de una manera muy picante. Una mirada. Me mordió la oreja mientras sentía su polla bien apretada contra mi espalda que iba bajando lentamente mientras me decía al oído:

- Hoy el pasivo vas a ser tu Marck, así que prepárate.
- ¿yo?... - no pude casi ni responder, un gatillazo recorrió mi cuerpo y empecé a sudar , empecé a sudar muchísimo y se me erizaron todos los pelos del cuerpo, la sensación de estar allí tumbado en el sofa con Jose encima de mi rozando mi trasero con su enorme polla algo húmeda por el liquido seminal que chorreaba de ella, era algo que me dejaba sin habla. Ahora entendía por que no se había preparado para ser pasivo y no llevaba lubricante. 

Como vio que estaba algo tenso empezó a lubricarme el agujero del culo con uno de sus dedos mientras me susurraba al oído:
- Tranquilo, voy a  ir despacio para que no te duela y después te follaré bien fuerte. 

No sé si aquello era tranquilizar, pero el juego de sus dedos en mi culo que empezaba a dilatarse me hizo entrar en calor, estaba muy nervioso pero al mismo tiempo muy cachondo y a él no le hizo falta mucho esfuerzo para comenzar a meter un segundo dedo en mi agujero que ya no se quejaba de ningún tipo de dolor, al contrario, la sensación era realmente suave y yo lo tenia relajadisimo a pesar de que era la primera vez que pasaban de caricias a penetrarme con los dedos. 

Fue entonces cuando Jose agarró un condón de la mesilla del salón y se lo colocó con cuidado en el rabo. Ya no había marcha atrás. Apreté los dientes de los nervios y me agarré contras los cojines cogiéndolos con tanta fuerza que pensé que iba a romper algo de la casa de mi anfitrión. Jose empezó a metermela lentamente pero sin pausa alguna hasta lo mas profundo que pudo. Ahora nuestros cuerpos estaban literalmente pegados. Fue tan delicado que los que seguramente fueron segundos en entrar a mi me parecieron horas, horas en que entraba y entraba polla dentro de mi peludo culo. 

Pasivo
¿Que pasaba por mi cabeza? ¿Recordáis todas esas historias de la primera vez? Si, aquellas en que todo es dolor y todo sale desastroso. ¡Tonterías! A mi no me dolió nada, quizás al principio por la sensación de quemazón mas que dolor, seguramente de la goma, no lo se, pero la sensación de tener a un hombre dentro de mi fue absolutamente deliciosa.

No me quejé, recuerdo mis gemidos que a Jose le excitaban muchísimo y sus gemidos en mi oído, se notaba que lo de ser activo le gustaba y mucho. Al poco tiempo ya tenia a Jose empotrando con fuerza pero sin demasiada brusquedad, con firmeza pero nada rápido, estaba muy pendiente de mi y yo aguantaba sus embestidas, mientras con la mano me acostumbraba a masturbarme con el culo bien lleno y no tarde mucho en acostumbrarme porque para mi sorpresa a los pocos minutos me vino un orgasmo que me hizo disparar toda la leche que tenia en los huevos. No duré mucho. Solté unos gritos tremendos, pero Jose me cogió con delicadeza la sacó despacio mientras se daba cuenta de que me estaba corriendo, muy despacio y me abrazó agarrándome del pecho mientras sentía que mi respiración se iba calmando.

- ¿Ya la has sacado? - le pregunté como extrañado.
- La tengo que sacar mientras te corres, es mejor así para que no te duela. - Me dijo mientras yo todavía chorreaba algo de lefa de la punta de mi rabo y no podía dejar de mirar como había puesto el suelo de aquel salón. Pensé que hacia mucho tiempo que no me corría de aquel modo.

Me limpió, me recostó y puso mi cabeza sobre su estomago. Era todo un caballero y a mi aquello me encantaba.
- ¿De verdad era tu primera vez Marckitos?  - me preguntó
- Sabes que no te miento. - Ya había cierta complicidad entre nosotros - nunca me la habían metido.
- Pues cualquiera lo diría, no te ha costado nada cabrón, me lo imaginaba mucho peor.

Yo estaba que no me lo creía. Me habían follado y la verdad me había gustado, ahora sabia que era al menos totalmente bisexual, aquello era inimaginable con una mujer, empezó a pasarme toda mi vida sexual por mi cabeza. Hasta que caí en que a José no le había dado tiempo a correrse.

- Bueno, ahora tenemos que hacer algo para que acabes tú. -  Le dije mientras acercaba mi mano a su polla. Pero Jose me la apartó y me dijo:
- Tranquilo, tenemos toda la noche, vamos a tomar una cervecita y seguimos ¿quieres?
- Sí claro.

Tomamos unas cañitas, reímos, contamos nuestras historias, nos besamos, me lo follé, me folló ... y me lo volví a follar. Eramos jóvenes, estábamos solos y teníamos toda la noche por delante, no la desaprovechamos. Follarnos era un placer, y yo, entre cada una de las tremendas follabas que nos metimos en cada lugar de la casa pude quedarme abrazado a un hombre por primera vez en mi vida. Una sensación inolvidable es recordar como en la segunda vez que hice de pasivo me quedé recostado de lado y Jose me cogió por la espalda y se recostó conmigo, me sentí completamente protegido en los brazos de ese hombre que ademas, era bastante más grande que yo. Él sabia de mis miedos, pues la primera vez que te penetran no deja de ser un momento de fragilidad, e hizo lo posible para que me sintiera lo más cómodo posible en esos instantes.

Había olvidado toda mi historia con Claudia, había olvidado que subía allí triste y dolido. No salí de su casa hasta la madrugaba. Mientras me despedía le miraba con una sonrisa de oreja a oreja. Estaba en una nube.

Bajé con mi coche de la sierra con la luna sobre la ciudad de Madrid que desde aquella altura se veía más bonita que nunca.


3 comentarios:

  1. Joder qué buena historia !!

    Que buena la primera vez. La verdad que mola. Mucha gente piensa en que va a ser doloroso que te follen, y yo siempre digo que si te lo hacen despacio sin agobios ni prisas, la experiencia es inolvidable.

    Me parece muy chulo este blog. Iré poco a poco leyendo todos los capítulos para ponerme al dia Mark.

    Un saludo de Rabobitch

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    1. Gracias Rabobitch, tranquilo, escribo en cuanto puedo y tal como voy organizando la historia de mi vida, intentando que sea un poquito cada mes.
      Un abrazo
      LM

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  2. Una primera vez muy bonita y placentera, sin duda alguna.
    Toda una suerte.

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