jueves, 7 de septiembre de 2017

Capitulo 6: El hombre maduro


Pues os podéis imaginar el lío que tenia yo en la cabeza pensando en esto de si soy activo o pasivo, si soy bi, hetero o gay ¿Por qué no me he enamorado de un hombre? Porque con Jose lo pasé muy bien pero sabía perfectamente que era más un "colega" que un "amante" y él también lo entendía así.

Además estaba Claudia, ese amor que me daban ganas de cortarme las venas, a la que ocultaba, como no, mis visitas al Copper. Porque ahí seguía yendo, cada domingo puntual no faltaba a mi cita con los maromos que iban visitando el bar. Con la llegada del verano y el calorcito de Madrid la verdad es que me iba "picando" mas de una vez por semana. Un buen día salí de mi trabajo tan cachondo que decidí ver que se cocía por el local entre semana.

No me preguntéis que día seria pero la verdad es que el local se veía cómodo sin tanta gente como lo abarrotaban los domingos, eramos menos y se podía estar muy bien, porque a veces los domingos llegaba a ser muy agobiante. Y entre diario descubrí clientela nueva, vamos, lo que venimos a llamar "carne fresca". ¿O no tan fresca? Porque a mi lo que me llamaba la atención era un cuarentón, con algunas canas en el cabello y en la barba,  un cuerpazo fuerte y bien trabajado en el gimnasio, un hombre de pelo en pecho con unas piernas y unos brazos enormes y unos tatuajes que me volvían loco. La verdad es que yo me solía follar chicos de mas o menos mi edad, los ventitantos, y era la primera vez que me atraía un "papi" , un "daddy", un "dilf" ...bueno, alguien que podría ser mi padre vamos.


La mito del DILF , el hombre maduro cañón.



La verdad es que nunca me había fijado en esos hombres, pero verle ahí en calzoncillos, con ese abultado paquete y ese culazo me estaba poniendo enfermo. Y claro, él no era como los chicos de mi edad, se dedico a mirarme desde el otro lado del bar durante un largo rato, mientras que yo intentaba aguantarle la mirada, pero estaba claro que las técnicas de este tío no eran solo pasar y tocar. Se acercó en tono desafiante ante mi, sin quitarme un ojo de encima plantó la cerveza a mi lado y se puso detrás de mi hasta que pude sentir su aliento en el cuello, mientras me rodaba con sus grandes brazos y me tocaba el pecho.

- Uf, me encanta este pechazo niño - Vaya, yo realmente debía de ser "niño" para él.
- Vaya... gracias - dije mientras se empezaba a notar la erección de mi calzoncillo y en el suyo, que empezaba a frotarme su paquete contra mi espalada - ¿vamos dentro? - dije algo tímido.

Alberto, que así me dijo que se llamaba, aceptó aunque realmente lo que quería era follarme allí mismo en la barra, eramos pocos pero a mi esas cosas me daban una vergüenza increíble, todavía me estaba adaptando a mi versatilidad y a manejar a los hombres, pero aquello de follar en público era algo impensable para mi.

Fuimos detrás de la cortina, y allí pude darme cuenta que mi "daddy" era cariñoso y sobón a tope, me repasó entero masajeando mi cuerpo lentamente de arriba a bajo y dejándome caliente al punto de tener que gemir como un loco mientras me masajeaba el culo y las pelotas con una delicadeza sin igual. Como deduje que seria activo sin contemplaciones me baje a lamerle los calzoncillos que llevaba todavía puestos y que lentamente se los bajé, hasta encontrarme la sorpresa, un pollon gordisimo, demasiado gordo, yo no había visto nada igual en mi vida, su polla no era muy larga no, pero era muy muy gorda, era tal el grosor que me costaba mucho metermela en la boca, pero se la comí y le lamí las pelotas con ganas, deteniendo mi lengua en el agujero de su uretra, que también lo tenia enorme, podia meterle la punta de la lengua sin problema. Jugamos un buen rato con nuestros cuerpos, hasta que me puso a cuatro patas y me lubrico a consciencia, trabajó mi culo con mimo y cuidado, hasta tenerme lo mas ampliamente dilatado que pudo, imagino que sabía que a los chicos no nos resultaba fácil encajar semejante polla. Y pudo dilatarme mucho. Pero en el momento que puso su polla cerca de mi agujero ya vi que algo no iba bien. Aquello no entraba ni con todo el lubricante del mundo, y yo estaba empezando a tener unos dolores muy desagradables, como un pinchazo terrible a cada pequeña embestida.

- Alberto, no entra, yo no puedo con eso, es demasiado gor...ah! - me quejaba, me quejaba a pesar de mis ganas
- Venga campeón que tu puedes.- Insistió.

Un consejo que yo aprendí: no insistáis. Aquello sólo causó más dolor, no entraba de ninguna manera, así que tras varios intentos Alberto desistió. Acabamos jugando con su rabo en mi boca que mientras le hacia una mamada acabó corriéndose en mi pecho dejándome totalmente pringado, y yo de rodillas me levanté para agachar a ese tremendo macho y me corrí después por todo su cuerpo, dejándome ver la visión de mi lefa cayendo de sus hombros.

Salimos a terminarnos las cervezas y hablar de la jugada
- Tienes que relajarte mas Marck, si no no entra
- Es que hace muy poco que soy pasivo, no estoy acostumbrado, pero es que es muy gorda, no hay manera de que dilate tanto.
- ¿Porque no tomas popper? - me preguntó
- ¿Popper? ¿Qué es eso?

Yo no tenia ni idea de que era aquello, Alberto me explicó que era una droga que se utilizaba para dilatar y ponerse muy cachondo, algunos lo utilizaban en las discotecas y era, evidentemente, el frasquito que yo veía oler a muchos chicos, especialmente cuando eran pasivos.

- No, no, a mi las drogas no me van.
- No es una droga, es una cosa muy flojita. Mira ¿porque no quedamos la próxima semana aquí y te traigo un bote y lo pruebas? Vas a poder con esta polla y mucho más.

Yo la verdad quería volver a verle pero no probar esas cosas, aunque me daba algo de curiosidad. Así que nos cambiamos los teléfonos y dejé de pensar en ello sin más.

A medida que pasaba la semana a mi me picaba mucho la curiosidad y Alberto estaba tan cañón que me entraron muchas ganas de volver a ver a mi "papi".




1 comentario:

  1. Joder Luis, que caliente me pone leerte, por que además me recuerda a muchas de mis experiencias.. sigue escribiendo, que me alegras muchos dias

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