domingo, 29 de octubre de 2017

Capitulo 11: Marck (por Fran)


La primera vez que vi a Marck estaba sentado al fondo de la barra del Copper, hablando con los camareros con una sonrisa que me llamó la atención desde el otro lado de la barra. Su extraña mezcla entre niño pijo y de chico de no haber roto un plato me cautivó. Con cierta pinta hetero el chaval era un bollito y tengo que reconocer que yo estaba muy hambriento.

Sabía de sobra el efecto que yo tenía en los tíos, y sabia que cuando quería algo lo tenia, y quería a aquel chavalin que no debia de pasar de los treinta años.

No había ni entrado a mear cuando me puse a hablar con él, con cierto aire de seguridad me pongo en frente de él casi desfiandole:

- Hola, ¿Puedo sentarme contigo? - le dije
- Ehhhh.... si, si claro. - No, él chaval se quedó como atontao, ya me imaginaba yo, guapete si, pero tonto, espero que por lo menos sepa follar bien.
- ¿Porque te sonrojas? No me como a nadie eh! Me llamo Fran

Fui escudriñando ese pechazo peludo, se notaba que a ese chaval le gustaba el deporte como a mi. También ese cuerpo peludo, a mi los pelos me volvían loco, nunca he entendido a los tios que se recortan el vello.

No tardé en llevármelo "al huerto", aunque con lo atontao que me parecía aquel niño no sabía si iba a resultar en una gran decepción. Lo cogí de la manita con fuerza y lo arrastre al cuarto oscuro.

Falto un beso para darme cuenta de que me equivocaba. Que besazo. Nuestras lenguas se juntaron y las caricias no tardaron en llegar, el me cogía del cuello y yo de la cintura, iba acariciandole lentamente mientras con fuerza lo apretaba fuertemente contra mi, sintiendo sus musculos bien pegados a mi. Fue un beso que lo dice todo, suave y delicado. Eso si, falló al creer que soy activo.

- Menudo pollón cabrón - me dijo al verlo, "la maldición de la polla grande" que me decían, menos mal que Marck era versátil que si no hubiéramos acabado ahí.

Ni un minuto tardó en ponerme a cuatro patas y pensé que me echaría un polvo bien hardocore, ya que solo ver mi culo se puso muy bruto. Pero a mi me gustaba seguir con la ternura de los besos y las caricias así que pedí:


- Házmelo despacito, me gusta más.


Y de nuevo el chaval no decepcionó. Sexo suave y sin prisas que me dejaron en éxtasis. No era el típico polvo de cuarto oscuro, recuerdo el sentir de su piel caliente contra la mía, su movimiento de caderas suave y su polla dura como una piedra penetrandome muy despacio al principio para imprimir un ritmo mas rápido a medida que me iba dilatando el culo ... y poco mas, mierda "me he corrido". Antes de lo que quería, pero esos besos pudieron conmigo. Lechazo en el pecho de Marck y pedir disculpas, joder esto a no me pasaba desde hacía mucho.


...lechazo en el pecho de Marck...



Salimos para charlar con una cerveza y un rico cigarrito postcoito

- ¿Que otros sitios conoces a parte de este? - Le pregunté porque nunca le había visto en ningún lugar del ambiente y eso me parecía raro, ya que yo creia conocer todos los cuartos oscuros de Madrid.
- ¿De este estilo? Solo conozco este la verdad, no suelo salir mucho por el ambiente. - me contestó
- Pero niño, pues hay mas sitios y  mejores ¿lo sabias no? - Creo que el chavalin era bien nuevo en esto. Menudo desperdicio.

Así que me hablando un poco salimos del Copper juntos, me pareció muy majete, agradable, y sobre todo buena persona. Su carita de niño bueno junto con esa sonrisa me fue conquistando. Le escribí mi telefono en una servilleta que le pedí a uno de los camareros. Ya que Marck parecia algo tímido me decidí a iniciarle un poco en estos sitios. Que mejor para empezar que una Sauna, la sauna Paraíso.


Fran

2 comentarios:

  1. El juego de palabras entre los dos relatos es genial, enhorabuena por el blog.

    ResponderEliminar
  2. Me encantan las dobles versiones :-)

    ResponderEliminar