martes, 10 de octubre de 2017

Capitulo 9: La primera decepción


Salir, cenar, bailar y follar. La diversión de la noche gay en Madrid para un chico de ventitantos años parecía una diversión sin fin. Cuando me apetecía desfasar un poco más podía montarme un buen trio u orgía en el Copper, otras veces salía por las discos del centro y acaba en la cama de algún tío antes de irme a mi casa. Otras simplemente bailaba y me reía con algunos desconocidos en las discos de Chueca ¿Que más podía pedir?

El mundo del folleteo parecía un mundo de diversión sin fin.

Javi y seguiamos hablando bastante, aunque él dejó de trabajar en el Copper, nos veíamos fuera para salir de vez en cuando. Pedro siempre era un cielo conmigo así que al poco tiempo ambos me presentaron a un chico en una de nuestras salidas por chueca, Sergio.

Cuando conocí a Sergio prácticamente me quedé de piedra, no es que fuera especialmente guapo pero si especialmente atractivo, Sergio tenia un magnetismo y carisma que hizo patente desde nuestro primer café en el Cafe Figeroa, el precioso bar que estaba en frente del Copper. De aquellas salidas yo recordaba a Sergio hablar de política, de cine, de cultura y me fascinó. Era el primer chico que me fascinaba de ese modo y todavía no había follado con él. Por primera vez me preguntaba si me gustaban ese chico para algo más que para un polvo. Desde luego la atracción era muy fuerte.

Pero Sergio no pisaba jamás el Copper, así que yo me di cuenta de mi incapacidad total para ligar con un tio fuera de los Sex Club. Se lo comenté a Pedro pues no sabia con quien hablarlo y él me dijo lo que ya imaginaba, que habia empezado en este tema en un cuarto oscuro ¡que esperaba! La vida no es un sex club así que tenia que espabilar.

Entre Pedro y Javi me enseñaron los juegos de miraditas, la sonrisa (tenia que sonreír más) y el tonteo, en tonteo era lo que peor se me daba pues entonces yo era un chaval bastante tímido aunque pudiera parecer lo contrario.

- Tienes que echarle morro Marck - me decía Javi que era muy descarado
- Pero ... ¿y si le asusto?
- Si le asustas es que no debes de perder tu tiempo con cobardes.

Pues nada, en una de nuestras salidas no paré de hablar con Sergio, hasta que en un momento del café alargue mi mano y empecé a jugar con la suya y eso nos hizo contactar muy rápido. Sí, estaba tontenado y no se me daba nada mal. Sonrisas por aqui y por allá. Me lancé y le dije de ir a cenar nosotros dos sólo a un bar a solas. Aceptó.

No me digáis como fue pero el vino o las copas me hicieron que las horas se convirtieran en minutos, cuando me di cuenta ya estaba en su cama. Sergio compartía casa con algunos compañeros, no podíamos a hacer ruido, y por los besos y las caricias previas en mi trasero aquella noche me iba a tocar ser pasivo silencioso.

No puedo decir que Sergio fuera muy delicado para lo que yo imaginaba, me empotraba bastante fuerte, tanto que tenia que apretar los dientes para no gemir, cuando me puso boca arriba  y me abrió las piernas recuerdo coger una almohada para no gritar. Pero después de aquel polvo la verdad es que me cogió entre sus brazos y me abrazó bien fuerte, me dejo con la cabeza en su pecho y algo se movió dentro de mi. Nunca había estado con un hombre así y yo le acariciaba el pecho mientras notaba su respiración contra la mía. Fue un momento muy especial, hasta que él se quedó dormido y despacio recogí mis cosas y cogí un post-it de la cocina en que anoté:

"Me lo he pasado muy bien, no podía dejar de ver lo guapo que estás dormido"

Me fui a dormir a mi casa, pues hasta ese entonces jamás me se me había pasado por la cabeza dormir con un maromo y la mañana siguiente tenia un mensaje de texto suyo en el móvil:

"Me hubiese gustado despertarme mirando tu cara"

Touche! De repente mi corazón dio un bote y no podía para de pensar en ese hombre. No tardamos mucho en vernos y volver a follar como animales, era de las pocas veces que repetía tanto con un chico, me parecía raro hasta mi pero lo pasaba muy bien, en la tercera cita le dije que si le apetecía ser pasivo conmigo y él me comento que "eso no lo hacia mucho" pero me dejó, fui muy delicado con él, muchísimo, con mucha paciencia  y lamiendo y dilatando su culo pude abrirle y aguantó bastante rato aunque se corrió antes de lo que yo querría dejando una tremenda lechada encima de su pecho mientras yo le cogía las piernas para ponerlo boca arriba que era como mejor le entraba.

 Todo parecía de color de rosa, incluso durante esos días dejé de ir al Copper, pues sólo me apetecía follar con Sergio. Los mensajes , al principio calientes empezaron a convertirse en un ansia por vernos. Un sábado, de los primeros que me iba a quedar toda la noche con Sergio le compré unos bombones y un cava que sabía que le encantaban y fui a recogerle a su casa, un poco antes de la hora para darle la sorpresa. Me abrió una compañera de piso que era muy maja y me dijo:

- ¿Sergio? Debe de estar en la habitación preparandose para salir ¿quieres pasar?

Y yo acepté encantado. Menuda sorpresa se va llevar, pensé. Pero la sorpresa me la llevaría yo, pues allí estaban Sergio y Javi en la cama desnudos. De repente sentí una rabia que sacudía mi cuerpo de arriba a abajo. Cuando me vieron la cara de los dos era un poema, y la mía también. Cogí la puerta de la habitación y la cerré con brusquedad con una cara entre desilusión y rabia.

- Marck , espera... - fue todo lo que acertó a decir Sergio.

Pero no esperé, la rabia fue superior a mi, me cegó la ira y sólo quise irme de esa casa lo antes posible. Agarré la puerta mientas se vestían y me marché sin despedirme siquiera de la compañera, que me miraba atónita mientras daba un portazo que casi rompo la puerta de la casa.

Bajé unas calles  y me fui corriendo hasta mi coche, arranque el motor y no miré atrás. Conduje hasta mi casa casi sin poder ver la carretera pues mis ojos estaban llenos de lágrimas.


La primera decepción




5 comentarios:

  1. Creo que todos hemos pasado de alguna forma por esta situación. La impresión que tengo es que en el mundo gay nadie es suficiente para nadie. Estás con un novio y crees que le bastas, pero no, él querrá tarde o temprano otra polla más grande, u otro culo más tieso. Nada rellena este hueco, nadie basta, lamentablemente.

    ¿De qué años estás hablando, del Copper? Sólo para ubicarme, estuve yendo allí del 2008 al 2011, más o menos.

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    1. hola, fuí hasta por lo menos 2010. Después iría alguna vez más pero ya muy poco, estoy hablando del 2005-2010

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    2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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    3. hola, por favor, no pongais nombres de los trabajadores y/o personas, porque habrá gente que no quiere ser reconocida. Los nombres han sido modificados en el blog. Gracias.

      Yo gente que frecuentaba no recuerdo, fue cambiando mucho el publico.

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  2. Un claro ataque de celos ante una situación totalmente imprevista.
    Espero que no perdieras la amistad con ninguno de los dos.

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