viernes, 22 de junio de 2018

Capitulo 22: El hetero


La consuelo del frio invierno en Madrid es que al menos, a nosotros nunca se nos van las ganas de salir. Lo que si se nos fué como de la noche a la mañana a Fran y mi fueron las ganas de follar. Y es que del subidón de testosterona al bajón hay unos pocos dias, haciendo realidad la máxima de la física de que "todo lo que sube acaba por bajar".

Los chicos y yo saliamos saliendo bastante por Chueca a parte de cines y exposiciones, a parte del deporte y el tenis, pero no saliamos tanto a follar como en verano. Eso si, yo seguía con las piernas temblando cada vez que recordaba aquella fiesta privada en el Copper. La excitación del subidón de marihuana y las sensaciones de placer ampliadas a mil.

Unos de  esos días de domingo, después de salir el finde era costumbre ir a jugar al tenis a la Casa de Campo de Madrid. Había quedado con Santi, uno de los amigos del barrio de toda la vida, era un chaval majisimo, amigo de estos desde pequeñin y su novia y yo también eramos muy amigos. Sabia que Santi le daba bien a los porros, y cuando eramos jóvenes fumábamos algo en la Universidad, asi que le dije que se trajera unos pocos para después del partido, pensando en quizas repetir la experiencia de la fiesta privada con la "maria" que me diera mi amigo por mi cuenta.

Y así hizo Santi, después de nuestro partido en la Casa de Campo ambos estábamos sudando de lo lindo, así que nos disponíamos a irnos a las duchas pero antes Santi quería salir fuera para fumar un poco, pues el tio fumaba como un carretero.

- Venga Marckitos, fumate un "peta" conmigo, ¿o ahora que eres mariquita no te mola?

Santi siempre estaba vacilando, era el tipico hetero de barrio, un poco poligonero que llamariamos en Madrid, con pinta de niño malo, sin un pelo en el cuerpo y la cabeza un poco rapada, eso si, extremadamente liberal y abierto a todo, un izquierdista en sus años mozos y el terror de las nenas, pero un tío de barrio.

- ¿Qué? Joder Santi tio que acabamos de jugar un partido, casi no puedo ni respirar.
- Anda maricón dale unas caladas.
- Venga va, pero poco tio, que me pone muy cachondo cuando fumo
- Uy a ver si me vas a dar por culo eh! - Bueno, las bromas de Santi respecto a los gays a veces me ponian un poco nervioso, pero sabía que no lo hacia sin mala fé.

Terminamos unas caladas en las afueras del recinto y le dije a Santi de ir a la ducha a ver si me despejaba pues nada mas le había dado un par de caladas volví a ponerme cachondo como un animal. Esperaba no empalmarme, que es el miedo que todo gay tiene en los vestuarios.

Santi no paraba de reír, así que empezamos a desnudarnos en las duchas que hay en la planta de abajo, donde casí nunca hay nadie. Santi, como no, empezó con sus bromas:

- Eh Marckitos, ¿te mola mi culete? - me decía mientras me hacia "un calvo" (enseñar el culo) el muy cabrón.
- Quieres parar de una vez!  - le decia con esas risas que nos echabamos mientras me quitaba la ropa  bajo los efectos de la marihuana.

Me metí en la ducha mientras obsevaba que Santi estaba muy bien de cuerpo, el tio estaba muy marcado aún cuando no habia pisado un gimnasio en su vida, comia lo que queria y todo el mundo sabía que su deporte favorito era beber cerveza.

- Cabrón no sé como lo haces para tener ese cuerpazo - le dije
- Oye, que tú también te estas poniendo cachitas chaval, mira que pectoral niño - me dijo tocando una teta, algo que me extrañó bastante por lo incomodo de la situación entre un tío hetero y uno gay en los vestuarios. "No le des mas importancia Marck" me decía a mi mismo, será producto de la marihuana.

Unos chorros de agua y jabón y Santí estaba ya secándose, eso si, mirandome fijamente mientras yo me duchaba, fácilmente podía ver como se empezaba a tocar la polla con la toalla, aquello ya me estaba extrañando del todo y no sabía si estaba flipando pero Santi no tardó en decir:

- Joder Marckitos, sabes que algunas veces me molaría probar con un tío

Vaya, no sé porque era algo que me imaginaba, la fantasía del hetero, y aquello no, no eran imaginaciones mías.

- Pero que dices tio, pero si no puedes ser más hetero.
- Pues tio, a mi me molaría probar con un tio, y mira contigo, que ya nos conocemos ¿no?
- Joder que nos conocemos desde pequeñines, anda tira que estoy fumado y cachondo eh! - No sé porque dije eso, pero lo dije en la excitación del momento sin pensar en hacer nada con aquel chaval.
- Anda tio, ¿porque no me la chupas  un poquito? joder me han dicho que lo mejor es que te la chupe otro maromo. A mi nunca me la ha chupado un tio. Anda que no se lo digo a nadie

Santí ya tenia su polla circuncidada fuera, tenia tatuajes cerca del ombligo lo cual le hacìa muy interesante. Entonces mientras estaba de pie y el sentado Santi alargó la mano y empezo a rozarme el rabo a través de la toalla. No daba credito pero tampoco me aparté, el efecto de la marihuana no me dejaba pensar con claridad en esos momentos.

- ¿Y si te la chupo un poco tio? - Me decia mientras iba a acercando su boca y me iba quitando poco a poco a la toalla.

Estaba claro que cuando empezó a comerme la polla lo hacia con ritmo, con frenesi y con la mentira de que jamás había estado con un tío, no cabe duda de que el chaval tenia experiencia y yo no era tonto. Ni timidez ni nada, me vi con la boca de mi amigo en mi polla mientras se pajeaba y yo miraba la puerta de aquel vestuario vigilando que no entrara nadie por allí.



- Pero Santí que cojones haces.... ahhggg. - Aquel chaval se la comia a fondo y le importaba poco o nada las arcadas que iba soltando cada vez que mi polla le tocaba la campanilla. Llegando a la lagrima cada vez que se atascaba en una arcada producto de las ansias con las que me comia la polla.

Hasta que a los pocos minutos me pidió lo mismo.

- Jo que bueno niño, anda Marck, chupamela un poquito - Santi se puso de pie ahora, tenia los ojos muy rojos, estaba nervioso pero rapido se quitó la toalla, estaba muy cachondo, con la polla durisima y chorreando de liquido seminal que me la dejaba muy húmeda.

No estaba seguro de aquello fuera buena idea pero ya no podía parar, asi que me dediqué a comerle la polla primero despacio y fui aumentando el ritmo poco a poco,

- Joder chaval, ya me gustaría que mi piva me la comiera asi de bien

Me lo tome como un piropo, aunque cuando llevaba a penas poco más de un minuto Santi me apartó se corrió soltando por su boca de poligonero todo tipo de gemidos:

- Ah , joder Marckitos tio, me cago en la puta... joder que corridón, hostias - tenia me dejaba el pecho empapado de lefa - uffff

Siguió corriéndose bastante tiempo, echando una gran cantidad de leche, parecía que no se acababa nunca y que Santi llevaba bastante tiempo sin follar con su novia.

- Joder Marck que bueno cabrón. Tio no le cuentes nada a Patri - su novia - de esto ¿vale?
- No, no si.... ni yo se lo que ha pasado pero vamos que no es la primera vez que te comes una polla cabrón.

Aquel comentario no debió de sentarle muy bien, obviamente aunque Santi iba de hetero algunas experiencias había tenido con hombres. Pero no le gustó que lo dijera.

Todo aquello fue un error. Cuando volví a quedar con Fran y demás me dijeron que mi amigo no volvería a llamarme, y no se equivocaron, jamás volvimos a jugar al tenis juntos.  Mis desvarios con la marihuna me llevaron a la reflexión que debía darme un descanso después de estas ultimas aventuras.

Pero pronto iba a llegar alguien nuevo a nuestras vidas que no me iba a dar descanso a mi.




3 comentarios:

  1. Jejeje... Heteros, esa especie tan desconocida

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  2. Esos machitos que van de heteros que comen polla y ponen el culo , son los que mas morbo me dan .

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  3. Hola Luis. Puedes conectar conimgo? tengo que decirte algo en privado. Un saludo DDV

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